ISEGORÍA 

El eje por venir

Sergio Gómez Montero/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

igual que esa muchacha que ha dejado su sombra tendida sobre la tierra para arropar al mundo

  1. Meretta: “el tiempo”

Me envían, desde la editorial Argentina Futura un libro de particular interés para mí, y creo que de evidente actualidad, titulado “El futuro después del Covid 19”, en donde más de veinte (28 para ser preciso) científicos e intelectuales de aquel país del sur continental –lo que le da este libro un carácter anti-egocéntrico y colegiado– tratan temas muy diversos de lo que, desde su punto de vista muy calificado, espera a Argentina una vez que pase la pandemia como enfermedad y qué debe hacerse para seguir adelante en la tarea de preservar al país ajeno ya al neoliberalismo. Es decir, voces muy calificadas, ya desde ahora, predican sobre lo que debe hacerse para no volver a caer en las garras destructivas del capitalismo salvaje neoliberal (como el de Macri, precisamente).

Ojalá y muchos acá (funcionarios públicos y partidarios de Morena) pudieran leer los ensayos de este interesante libro para obtener algunas ideas de lo que Alberto Fernández, presidente actual de Argentina, esbozó aquí en su visita oficial reciente al país: consolidar el eje México-Argentina para darle así presencia mundial a América Latina como unidad que pudiera de tal manera situarse en lo que será el futuro inmediato del mundo que estamos viviendo. Muchas ideas fluyen al respecto en el libro de referencia, entre otras no sólo la de recomponer las relaciones con nuestro presente y pasado inmediatos; pasado y presente de sometimiento y colonialismo hacia Estados Unidos y Europa (concretado ello, hoy, a través de los organismos financieros internacionales: FMI, OCDE, Banco Mundial), sino, en particular, fortalecer y ampliar nuestras redes y relaciones con los países del Asia emergente (China, Rusia, India) y comenzar a explorar qué puede hacerse también con los países del África que se están consolidando.

Si eso a nivel geopolítico futuro se esboza, también se traza un presente en donde las palabras de José Mujica (“Carta a Fidel Castro al saber de su muerte”) tienen una presencia sin duda indeleble: “Pero ¿qué dirías vos? “Anda loco, que no es para estar tristeando ¿y qué más da? Que sólo es carne y pellejo, no te hagas al muerto vos, que la lucha sigue y es pa’lante

nomás”, y yo digo a mi mente desvariando “Que él no hablaba así, no seas irreverente”, mejor pensar que habrías dicho algo más brillante, no los cuentos de este viejo loco que hace aplaudir a multitudes, pero no ha podido mover a su pueblo como tú, ¿Qué de la Oriental surja una batalla final? Difícil, no imposible… mientras tanto a vos, en esa estrella del Caribe, un guiño y un ¡Hasta la victoria… siempre!” Es decir, se puede, sin duda, que ese eje México-Argentina (incluida Cuba, desde luego) se construya y consolide. Es sólo cosa de ponerle ganas al asunto, las bases de la cooperación entre nuestros países (varios de ellos, ahora, librados ya de las garras del neoliberalismo gracias a la decisión de sus pueblos) comienzan a construirse.

Ese futuro después de la Covid 19 –ajeno al neoliberalismo como esencia– comienza a vislumbrarse y a ser una esperanza alentadora para América Latina.

 

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