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LA COLUMNA MÉDICA DEL SOL

DOCTOR KISKESABE / LA OPINIÓN DE MÉXICO CORONAVIRUS, NEUMONÍA O NEUMONITIS Maravillosa manifestación de la vida humana es el lenguaje mediante el cual intercambiamos el conocimiento de los fenómenos del mundo biológico y social. Conociendo algo de las raíces griegas y latinas del lenguaje español, podemos lograr definir palabras desconocidas sin necesidad de recurrir al clásico “tumbaburros”. La palabra neumonía viene del griego pneumon= pulmón. Pneumon es una confluencia de dos raíces indoeuropeas: pneu= respirar y pleu= fluir. Galeno sintetizó los conceptos filosóficos de los atomistas como Aristóteles y Ateneo, quienes en lo físico, postulaban que la enfermedad es una disfunción de los átomos corporales y una obstrucción del pneuma o soplo vital, principio que anima todas las partes del cuerpo. En latín, espíritu viene de spiritus y este del verbo spirare=soplar, que posiblemente sea una onomatopeya del sonido que hace uno al respirar. Y en el ámbito mítico religioso se utiliza la expresión spiritus sanctus, para designar el soplo divino creador de la vida. Neumopatía deriva del griego pneumon= pulmón y pathos= enfermedad y el sufijo ia= cualidad. Así, neumopatía, en general se refiere al pulmón con la cualidad de estar enfermo sin especificar la enfermedad. La palabra neumonitis esta formada por las raíces griegas: pneumon= pulmón y el sufijo, -itis = inflamación. En esta acepción ya se especifica que el pulmón está inflamado, sin especificar la causa que pueden ser varias. Inflamación, del latín: in=dentro de, flamma= inchazon o calentamiento de un órgano y el sufijo latino: ción= que indica acción y efecto. Neumonía, pulmonía y neumonitis en realidad significan lo mismo: inflamación de los pulmones. Anatómicamente las vías respiratorias se dividen en dos: altas (nariz, garganta, tráquea, bronquios gruesos) y bajas: los pulmones (bronquiolos o bronquios delgados y alvéolos). Para entender la neumonía comparemos los bronquiolos y alvéolos pulmonares con varios racimos de uvas, correspondería a los pulmones y el tronco de la planta y sus ramas gruesas a las vías respiratorias altas (tráquea y bronquios). Al pulmón se le dice coloquialmente “bofe” en la popular sabrosa y nutritiva botana llamada: chanfaina. De lo anterior, por lógica y aristotélica deducción, se puede definir lo que es rinitis, amigdalitis, traqueítis, bronquitis y neumonitis (alveolitis y bronquiolitis), sin consultar altumbaburros. Dependiendo de la causa o causas puede haber infección de vías respiratorias altas o bajas, o las dos. Rara vez es una sola región la enferma. La mayoría de las infecciones agudas respiratorias estacionales, ya por bacterias, virus y rara vez por hongos, provocan alteración predominante en vías respiratorias altas, por donde circula el aire rico en oxígeno “vital para la vida”; y una de las más temidas y menos frecuente,  complicación, es que esa lesión en vías altas, baje a los alveolos de los pulmones (neumonía), donde se lleva el intercambio directo entre el oxígeno que debe entrar a la sangre por las paredes alveolares y se elimina el bióxido de carbono tóxico. Si los alveolos están hinchados o inflamados, se bloquea ese intercambio, desencadena insuficiencia respiratoria grave que se manifiesta por SED DE AIRE INTENSA (disnea) y aumento en la frecuencia respiratoria mayor a 25 o 30 por minuto (normal de unos 16 a 20 respiraciones por minuto). Con los datos anteriores, intentaremos comprender lo que esta haciendo COVID. El 80 o 90% de los casos producen reacción inflamatoria de defensa y lesión leve de vías respiratorias altas: rinitis, faringitis, traqueítis, bronquitis, sin necesidad de hospitalización para su tratamiento. La gravedad es que el virus lesione las estructuras ya dentro de ambos pulmones: bronquios delgados o bronquiolos (bronquiolitis) y los alvéolos (alveolitis) conformando lo que se llama neumonitis o inflamación reactiva de los pulmones para defendernos de cualquier bicho: la neumonía o pulmonía cuya reacción inflamatoria de defensa es tan intensa y desequlibriada que revierte su objetivo e interfiere aún más la insuficiencia respiratoria. Y esta complicación es un riesgo de cualquier infección de vías respiratorias altas, sin importar la bacteria o el virus y este riesgo es variable en relación con la edad, los cambios bruscos climatológicos y otros factores. Invariablemente, desde que soy médico, he visto que las neumonías aumentan durante el invierno. ¿Por qué la gravedad? Porque en los alvéolos se lleva a cabo el intercambio del oxígeno que entra y del venenoso bióxido de carbono (CO2) que debe salir. En los alvéolos inflamados (edema) la pared más gruesa de lo normal impide el correcto intercambio de los gases y el cuerpo sufre por la falta de oxígeno y aumento de CO2 en la sangre. ¿Qué hace el cuerpo ante esta inflamación? Automáticamente aumenta la sed de aire (disnea) y aumenta la intensidad de cada respiración así como la frecuencia respiratoria de lo normal de unas 20, a más de 30 respiraciones por minuto, tratando de introducir el oxígeno necesario. Precisamente: la fiebre, la disnea y la frecuencia respiratoria mayor de 30…40 respiraciones por minuto, son los principales datos de gravedad y se recomienda tomar en cuenta estos datos, fácil de verificar: usted mismo o un familiar debe contar el número de respiraciones en un MINUTO COMPLETO y hágalo varias veces. Si sus respiraciones son ligeras y alrededor de 20 por minuto, tranquilícese, su caso no es grave aún. Si aumentan en intensidad y más de 30 y se mantienen elevadas, es aviso de que puede haber una neumonitis o neumonía que pondrá en peligro la vida. La neumonitis o inflamación del pulmón puede ser difusa, es decir, en todos los pulmones siendo difícil demostrarla con claridad en una radiografía de tórax. La neumonitis puede ser localizada, es decir a una determinada región de un pulmón o de ambos, a esto se le llama neumonía focal. Si la neumonía o neumonitis se limita a un foco pequeño la falla respiratoria es moderada, pero si es difusa a ambos pulmones o de focos múltiples en ambos pulmones, se agrava. Se entiende que la neumonitis o inflamación difusa de ambos pulmones es la más grave de las neumonías. Dependiendo de la extensión total de uno o de varios focos neumónicos (neumonitis focal), será la gravedad de LA INSUFICIENCIA RESPIRATORIA que  podemos calificar con la INTENSIDAD de la disnea, LA FRECUENCIA RESPIRATORIA POR MINUTO elevada a más de 30 por minuto completo y por supuesto con la temperatura, esencial signo que también es posible cuantificar en su domicilio. Una radiografía de tórax o tomografía pueden confirmar lo que expresa la intensa sed de aire. Reitero: los datos previos son los indicadores clínicos esenciales para evaluar la gravedad y el momento de buscar atención en hospital COVID. Y es necesario mencionar que esto de la neumonía, neumonitis o pulmonía, forma parte de la reacción de todo el organismo junto a lo mencionado en la entrega previa, de la coagulación intravascular diseminada con microtrombosis y choque séptico con falla de múltiples órganos vitales (riñones, hígado, etc.)  y su gravedad dependen de la virulencia del virus o bacteria y de las condiciones inmunológicas individuales en correlación con el ambiente. Si en lo personal, se me dificulta traducir los tecnicismos médicos al lenguaje popular, se entiende la confusión que puede ocasionar un periodista no médico, si no se asesora para realizar una nota periodística informativa veraz, objetiva e imparcial.
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