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LA COLUMNA MÉDICA DEL SOL

DOCTOR KISKESABE / LA OPINIÓN DE MÉXICO FALSA NEUMONÍA Todos los médicos nos equivocamos, pero hay distintos grados de error, con repercusiones también disímbolas. De un hospital no muy lejano, un sobrino al borde de la histeria, me habló porque le tomaron una radiografía de pulmones y le dijeron que tenía NEUMONIA POR COVID. No era para menos. Mándame una foto de la placa y ya veré que te sugiero. Le dije, y me la envió. Para mi la placa es completamente normal de los pulmones; no obstante, sabio es el que pregunta y se la envié a un especialista en radiología. Coincidió conmigo. No veo neumonía, me dijo el radiólogo, y esa placa es normal. Resulta que mi pariente, trabaja en una compañía y la mañana de un lunes llegó a su trabajo muy temprano, su jefe inmediato lo oyó toser intencionalmente tratando de expulsar flemas retenidas en la garganta y le dijo que fuese mejor al hospital para revisión ante la posibilidad de un posible inicio de un caso de COVID, lo cual parece razonable en las circunstancias actuales. No tenía ni fiebre, ni verdadera tos, ni estornudos ni otros síntomas de enfermedad respiratoria aguda. El día anterior estuvo conviviendo y “conbebiendo” unos mojitos cubanos con carne asada y cantando, despertó con esa sensación leve de irritación de la garganta y flemas. Con estos datos, ni siquiera era necesaria la solicitud de radiografía alguna por parte del médico que lo atendió, sino recomendar vigilancia de los síntomas y obviamente tomar las mínimas precauciones de la sana distancia. Visto así, si clínicamente NO había síntoma alguno de infección aguda respiratoria, la posibilidad de una neumonía aguda se reducía a 0.00000000O% porque, con todo respeto para quien le dijo que radiológicamente había una neumonía, ésta, se caracteriza por síntomas graves de insuficiencia respiratoria, con más de 40 respiraciones por minuto (normal 20), tos continua con abundantes flemas, fiebre mayor a 38 grados y gran ataque al estado general. Y estos síntomas se presentan incluso ANTES de que la placa muestre la lesión radiológica neumónica, porque la manifestación radiológica de una neumonía se manifiesta varias horas después de que clínicamente iniciaron los síntomas. Este es un dato conocido desde siempre en relación al diagnóstico y evolución clínica y radiológica de una neumonía: la neumonía radiológica sigue a la neumonía clínica, nos decía el neumólogo Montes Bazán, en la escuela de medicina; así como el 2 siempre sigue al 1, excepto en el 21, como aclara el filósofo de Güemes. Tomando en cuenta lo anterior, le sugerí a mi pariente que sería mejor retirarse del hospital, que aprovechara la incapacidad y quedarse en casa en vigilancia de la evolución, que seguramente no era infección alguna. Lamentablemente, su salario es bajo y la incapacidad no lo cubre al 100%. ¿Tanto es el pánico que afecta el juicio de nosotros los médicos o hay alguna consigna política económica en esta contingencia médica, fuera del patrón normal, pero manipulada inflando las cifras de COVID?. Estos casos son muy frecuentes, en hospitales públicos y privados. Pasando a otro tema. Una mujer de unos 40 años, se presentó a consulta en silla de ruedas, con una gran tumoración abdominal que simulaba un embarazo de unos siete meses. Traía sonda vesical porque en los últimos 15 días de su evolución presentó retención completa de orina. Durante un año estuvo en tratamiento por traumatólogos especialistas, por dolor sugestivo de ser ciático, ese dolor que empieza en la cintura y se irradia como toque eléctrico hacia su pierna derecha. En unas radiografías se reportaba DEGENERACIÓN DE vértebras lumbares y durante ese lapso recibió múltiples tratamientos a un costo no menos a los 300 mil pesos, sin resultado alguno por lo que le propusieron cirugía de columna para lo cual le solicitaban 100 mil pesos de depósito inicial. En los últimos seis meses de evolución y a cargo de los traumatólogos empezó con estreñimiento retardando la evacuación inicialmente de un día, lo que empeoró progresivamente hasta que un año después cuando yo la consulte por primera vez, tenía ya 20 días sin evacuar satisfactoriamente. Lo extraordinario de este caso es que a pesar de haber sido internada en un hospital de alto “rango” en una lejana ciudad del Norte del país, nunca tomaron en cuenta este simple y evidente dato clínico. La palpación del abdomen reveló una gran masa dura, poco dolorosa, lobulada que rebasaba el ombligo hacia arriba. Cierto, parecía un embarazo avanzado. ¡Veinte días sin evacuar! Y varios meses se omitió este evidente dato. Se indicaron laxantes, se destapó unos cinco días después. En dos días se calcularon mas de cinco kilos de excremento. El vientre disminuyo un 50% su volumen. Pero no desapareció una gran bola dura, no dolorosa. Esto es un tumor seguramente maligno. Pensé. Un ultrasonido confirmó el tumor macizo, cuyo comportamiento sugería malignidad: obstruir colon por 20 días y retención completa de orina, anemia de 8 gramos de hemoglobina y gran ataque general, sugerían malignidad. Una TAC abdominal, reconfirmó la gran masa que incluso lesionaba las vértebras lumbares. Seguramente ahí empezó el cáncer, puesto que su queja principal era el dolor ciático y las radiografías reportaban “degeneración de vértebras lumbares”. Se operó. Tumor inextirpable, quirúrgicamente. Se tomo muestra del tumor para estudio histopatológico. Se hizo colostomía, derivación de colon izquierdo, hacia una bolsa externa recolectora de excremento. La biopsia reportó: tumor neuroectodérmico primitivo, una lesión muy rara y representa una de las neoplasias malignas más indiferenciadas y agresivas. Se manifiesta por una complicada diversidad histológica, con datos clínicos muy diversos y siempre malignos; se informan casos en diferentes órganos. El pronóstico es mortal a corto plazo. Murió, dos semanas después. ¿Qué clase de quehacer médico ofrecemos a la sociedad? A una persona sana se le “fabrica” una neumonía potencialmente mortal en un “santiamén” y en seis meses no diagnosticamos una gran tumoración abdominal con 20 días de estreñimiento.
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