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LA COSTUMBRE DEL PODER: EL PESO ELECTORAL DE LAS VACUNAS

GREGORIO ORTEGA MOLINA/LA OPINIÓN DE MÉXICO 

*La inmunización de los mexicanos es un proyecto político-electoral que habrá de sortear muchos problemas de diferente índole. Unos tienen que ver con las emociones, el carácter, los resentimientos; otros, los administrativos, con el cumplimiento preciso del calendario señalado, que inicia con retraso debido a la “posposición” de la entrega puntual de los millones de vacunas requeridos

Hay discordancias y omisiones en los registros de los programas de bienestar. Llamaron a mi vecina (74 años) para preguntar si quería vacunarse, pero no a su marido. Al confirmar ella su deseo de inmunizarse contra el Covid-19, fue informada de que le volverían a llamar. Al decir que vive con su esposo, de la misma edad, dijeron que nada sabían o que otra persona llamaría.

Aprovechó, mi vecina, para informar que la censaron para recibir la pensión de los de la tercera edad hace 18 meses, pero que nunca le llegó. Le dieron un número 800 para reclamar. Se pregunta ella si la harán ir sola a vacunarse, ¿por qué no citarla con su esposo para evitar dos viajes?

¿Dónde la organización y la eficiencia? México no es un país de cuentas claras ni de transparencia; en el ámbito político toda acción -ya pagada por los contribuyentes- merece una retribución para quien la promueve o facilita, porque ha de hacerse sentir que es pródigo, que es algo más que un facilitador que cumple con una función y un mandato constitucional.

Ese mandato es regularmente confundido con un yo hago lo que se me da la gana. Es precisamente el caso de la manipulación política de las inmunizaciones contra Covid-19 para que todo le agradezcan, de ser posible con un sufragio a favor de MORENA este próximo mes de junio, para así conservar el mangoneo de la Cámara de Diputados, porque el Senado ya es su territorio.

Con el propósito de cerciorarse de que así será, entregó el control estatal de la vacunación a los super delegados, que supuestamente coordinarán a las cuadrillas de correcaminos, celosamente vigiladas por los siervos de la nación, más que por los integrantes de las fuerzas armadas, ya sea Ejército o Marina.

La inmunización de los mexicanos es un proyecto político-electoral que habrá de sortear muchos problemas de diferente índole. Unos tienen que ver con las emociones, el carácter, los resentimientos; otros, los administrativos, con el cumplimiento preciso del calendario señalado que inicia con retraso, debido a la “posposición” de la entrega puntual de los millones de vacunas requeridos. Si es Pfizer, al menos 240 millones, por aquello de las dobles dosis; de otros laboratorios, de vacuna única, mínimo 120 millones de dosis.

El aspecto humano, el más difícil de resolver, está originado en los fallecimientos. Los cadáveres de los que murieron por falta de atención o por cualquier error que los deudos puedan achacar al gobierno; las otras víctimas: los desaparecidos, aquellos cuyos despojos son encontrados en las fosas clandestinas, los asesinados o ejecutados como resultado de la confrontación entre narcos y solados o marinos… los que murieron, pero permanecen vivos. Les organizaron sus exequias con el desempleo, y humillados recorren las casas de los familiares, de las supuestas amistades, o cifran sus esperanzas en programas sociales inciertos o que no llegan.

El desafío es mayor. Pueden perder la elección.

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