InicioPortadaLA NARCO-HERENCIA DE CUAUHTÉMOC BLANCO

LA NARCO-HERENCIA DE CUAUHTÉMOC BLANCO

*Cinco cárteles se disputan el control del territorio –Los Rojos, Guerreros Unidos, Cártel de Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana, Viagras y una célula que representa a Los Beltrán Leyva. Estos grupos todos los días ajustan sus cuentas sin que autoridad alguna intervenga

*Es la ley del crimen la que se impone tanto de día como de noche y el gobierno de Cuauhtémoc Blanco se muestra impotente. Tanto de noche como de día hay levantones, asesinatos en bares y cantinas, así como cobro de piso. Esta es la herencia de Cuauhtémoc Blanco, quien tranquilamente se irá de la gubernatura a una diputación plurinominal por el partido Morena

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/La Opinión de México

Morelos. – En el estado de Morelos, la tierra de Emiliano Zapata, hay tantas matanzas y emboscadas como en la etapa de la Revolución Mexicana. Sólo que ahora no son revolucionarios los actores sino miembros de la delincuencia organizada, quienes a sangre y fuego se disputan el control del estado.

A esto se suma la guerra mediática de alta intensidad que enfrentan las dos contendientes por la gubernatura: Lucy Meza, por la coalición PRI, PAN y PRD, así como Margarita González Sarabia, extitular de la Lotería Nacional y actual la candidata de Morena.

Esta disputa por el poder se refleja en las calles, donde abundan los espectaculares, pancartas, pintas y también en los medios de comunicación; paralelamente hay otra guerra –la criminal –que protagonizan cinco cárteles que todos los días se enfrentan por el control territorial. Ninguna autoridad pone orden en Morelos, donde el cobro de piso se ha disparado. Tan sólo en el municipio de Cuautla han cerrado mil 600 negocios porque se fueron a la quiebra debido a las excesivas cuotas que les exigían los criminales.

Ambas candidatas –la del PRI, PAN, PRD, así como la de Morena, ofrecen que acabarán con la delincuencia, pero ninguna ha explicado claramente en qué consistirá su proyecto.

GUERRA EN MORELOS

La guerra entre los cárteles “Los Rojos, “Guerreros Unidos” y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantienen a Morelos sumido en una crisis de violencia que ha trastocado la gobernabilidad del estado que gobierna el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco.

Tanto de día como de noche, en Morelos se suscitan balaceras y masacres; el comercio de drogas está imparable y, por si fuera poco, los grupos criminales ajustan sus cuentas pendientes en todas partes. Además, cobran el llamado “derecho de piso”, secuestran, “levantan” a personas que, después, son asesinadas y enterradas en fosas clandestinas a pesar de que los familiares pagan el costo del rescate. La mafia no tiene límites en la tierra del revolucionario Emiliano Zapata.

En la entidad no hay paz: las balaceras se presentan en bares, burdeles, cantinas y hasta en velorios. El crimen organizado no para y todos los días hay muertos y rafagueos en las colonias más violentas del estado.

La violencia que se enfrenta en esa entidad se debe, de acuerdo con las autoridades locales y federales, a la lucha que enfrentan las bandas criminales, las cuales están disputándose el control territorial.

Morelos se quedó sin control por parte del crimen organizado tras la captura, en 2021, de Santiago Mazari, “El Carrete”, jefe del cártel de “Los Rojos”, quien operó el narcotráfico protegido por el anterior gobierno, el que encabezó Graco Ramírez y quien entregó malas cuentas a su sucesor, Cuauhtémoc Blanco. Ahora Ramírez está detrás de la campaña de Lucy Meza.

Mazari controlaba todo Morelos y buena parte de Guerrero, territorio que actualmente dominan los cárteles “Guerreros Unidos y “los Ardillos”, dos de los más temibles generadores de violencia en el país.

La última semana fue trágica y sangrienta en Morelos. La sacudida fue terrible: por ejemplo, en la última semana se registraron 30 ejecuciones. Uno de los casos más escandalosos fue la ejecución de tres médicos, tres menores de edad, una mujer y un agente estatal.

No fue todo: dos víctimas de esta violencia sin control fueron descuartizadas por sus asesinos. Hace una semana hallaron muerto en el kilómetro 58 de la carretera federal México Cuernavaca, en el municipio de Huitzilac, al periodista Roberto Figueroa.

De acuerdo con el fiscal Uriel Carmona, el crimen del comunicador puede obedecer a su labor periodística. El cuerpo de Figueroa fue arrojado a un lote baldío horas después de haber sido secuestrado presuntamente por miembros de la delincuencia organizada.

De las muertes registradas, el caso que más llamó la atención fue la de tres galenos, hace dos meses, cuando fueron asesinados a balazos por un comando armado que supuestamente los atacó para robarles un vehículo: un Mercedes Benz, así como otras pertenencias de valor.

La triple ejecución ocurrió en la colonia La Presa, en el poblado de Tilzopotla, municipio de Puente de Ixtla, donde según las autoridades los médicos se detuvieron a consumir bebidas alcohólicas.

Los médicos no portaban batas. Tampoco algún tipo de identificación que indicara su profesión. Dos de ellos, de acuerdo con los informes oficiales, laboraban en el Instituto Mexicano del Seguro Social, mientras que el tercero ejercía de manera privada.

No fue todo: la tarde del lunes pasado cuatro jóvenes, entre otros tres menores de edad, fueron asesinados. Los hechos ocurrieron en la calle Benito Juárez, en el conocido barrio de San Juanito, en la demarcación de Yautepec.

Los muertos fueron Saúl (18 años), Jerson (17), Alan (17) y Fernando (16). Ellos se encontraban dentro de un vehículo, usado habitualmente para acudir a un tianguis en la colonia La Joya, donde venden ropa. Los atacantes huyeron en una camioneta color negro y una motocicleta verde.

Ese mismo día, en el municipio de Xochitepec, dos hermanos fueron asesinados a balazos a las afueras de una papelería ubicada en las calles Llamaradas y Capa de Oro, en la colonia Unidad Morelos.

Ahí los jóvenes Omar y Carlos Alfredo Lagunas Reyes, de 22 y 25 años, respectivamente, fueron ejecutados por impacto de bala, según dio cuenta un parte policiaco.

La violencia continuó: tres hombres fueron ejecutados con arma de fuego. Sus cuerpos fueron hallados en la carretera Cuernavaca-Taxco, a la altura de la colonia Centro, en el poblado Huajuntlán, municipio de Amacuzac, la tierra de “El Carrete”.

La tarde del pasado miércoles, los cuerpos de dos hombres fueron descuartizados y abandonados en bolsas de plástico color negro. Junto a los despojos los criminales dejaron un mensaje escrito en dos cartulinas. Esto permite inferir que se trató de una venganza, un ajuste de cuentas entre grupos del crimen organizado.

El primer cuerpo desmembrado apareció alrededor de las 17:30 horas en Cuernavaca, mientras que casi a la misma hora los restos de otra persona apareció en el municipio de Juitepec.

De igual forma, el cuerpo de otro hombre asesinado apareció en La Misión, municipio de Emiliano Zapata; adicionalmente, un joven de 23 años en Terextepango, Ayala, fue acribillado. Además, otro cuerpo con vendas en la cabeza fue hallado en Cocoyatla, en Coatlán del Río. El jueves, otro hombre fue encontrado en Emiliano Zapata, mientras que en Puente de Ixtla un joven de 23 años fue ejecutado a balazos.

Otro caso fue el de una persona del sexo masculino que fue hallado muerta. Tenía las manos atadas, signo de que antes de morir fue torturada por sus victimarios.

Por otra parte, el jueves pasado también fue asesinado a balazos un hombre de 68 años de edad. El crimen ocurrió en la colonia Bosque de Cuernavaca. Y en Axochiapan ocurrió otro crimen. El cuerpo de la víctima, según las autoridades, fue arrojado a un pozo.

La violencia continuó: una joven de 25 años, junto con su padre de 65, fueron atacadas a balazos en la colonia Tepeyac de Cuautla. De acuerdo con las autoridades de Morelos, el hombre falleció en el sitio del ataque; la mujer murió en un hospital, horas después.

TIERRA BAJO FUEGO

El estado de Morelos es una de las entidades que, desde hace décadas, es asidero del crimen organizado. El estado es clave en la ruta del Pacífico, la que conecta con Guerrero y Michoacán y que permite el abastecimiento de droga en la Ciudad de México: los estupefacientes llegan a Morelos y luego ingresan a la capital del país por el municipio de Xochimilco.

En la década de los ochenta y noventa, Morelos estuvo bajo el dominio de los cárteles de Guadalajara y de Juárez, entonces encabezados por Miguel Ángel Félix Gallardo y Pablo Acosta Villarreal, respectivamente.

Tiempo después, Pablo Acosta se suicidó cuando Guillermo González Calderoni, el policía del salinato, pretendió detenerlo. Félix Gallardo, por su parte, fue detenido en 1989. Fue el segundo golpe espectacular de Carlos Salinas. Antes había capturado a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, el líder petrolero.

Así, el camino quedó abierto en Morelos y en la ruta del Pacífico para Rafael Aguilar Guajardo, quien asumió el control del cártel de Juárez hasta 1993, pues en abril de ese año fue asesinado en Cancún, Quintana Roo. Tras su muerte, Amado Carrillo asumió el liderazgo del cártel y tomó el control de Morelos.

No sólo el estado le sirvió como plaza: también optó por quedarse a vivir en el estado, en el municipio de Tetecala, donde adquirió una finca cuya característica es una enorme barda, como de unos cinco metros de altura, que convirtió aquella fastuosa mansión en una verdadera fortaleza.

En la hacienda o finca Tetecala se ahogó una hija de Amado Carrillo –Amada Carrillo –quien cayó en una de las albercas que había en ese lugar.

EL PODER DE EL SEÑOR

Con Amado Carrillo llegó la plana mayor del cártel de Juárez a Morelos: Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, Ignacio “Nacho Coronel”, Ismael “Mayo” Zambada y los hermanos Beltrán Leyva. Arturo Beltrán vivía en una zona residencial de Cuernavaca. Ahí fue murió en un tiroteo con efectivos de la marina. Vivía protegido, según se dijo, por altos mandos del Ejército. Eran los tiempos de Jorge Carrillo Olea, quien allá por 1993 era gobernador del estado.

Tras la muerte de Amado Carrillo, “El Azul” se afincó en Morelos. Era gobernador el panista Sergio Estrada Cajigal. Se dijo que la hija de “El Azul” era novia del entonces gobernador. Esparragoza tenía el control de la policía estatal y traficaba droga en las patrullas estatales y a través del aeropuerto del estado.

Ahora que Morelos vive una oleada de violencia sin tregua, el gobernador Cuauhtémoc Blanco se ha mostrado impotente, pues el estado ha no tiene capacidad para hacer frente a los cárteles que se disputan el control de la entidad.

Cuando Graco Ramírez, el exgobernador del PRD, dejó el cargo, el estado estaba dividido. En Morelos hay 37 municipios y al menos 15 de ellos estaban gobernados por alcaldes ligados al narcotráfico. Esta situación prevalece hasta la fecha. El narco está desatado y las autoridades sólo son meros espectadores de la violencia de alto impacto.

Actualmente, Morelos sigue bajo el fuego cruzado del crimen organizado. El gobierno está rebasado y totalmente nulificado frente al flagelo de la violencia.

Una fuente consultada sostiene que de ganar MORENA la gubernatura “no existen garantías de gobernabilidad si no se efectúa una limpieza en toda la estructura del poder”. Y si triunfa la oposición “habrá continuidad del mismo sistema corrupto y perverso que gobernó con Graco Ramírez entre los años 2012-2018.

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