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LA NUEVA BATALLA LEGAL DE “EL CHAPO” GUZMÁN

*Abogados del capo apelaron la cadena perpetua

*Sostienen que el juicio contra su cliente no fue justo; que los miembros del jurado se basaron en reportes de prensa para condenar a Guzmán Loera

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/ Sol Campeche

Estados Unidos.- A dos años de haber sido sentenciado a cadena perpetua, luego de que fue hallado culpable de delitos como tráfico de drogas, asociación delictuosa, lavado de dinero, entre otros, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, ha decidido emprender una nueva batalla legal en Estados Unidos: apelar la cadena perpetua que le fue impuesta en 2019.

Sus abogados, encabezados por Marc Fernich, sostienen que el juicio contra su cliente no fue justo; que los miembros del jurado se basaron en reportes de prensa para condenar a Guzmán Loera y que su defensa enfrentó muchos obstáculos para reunirse con él en la prisión, donde ha permanecido confinado. Por ello, el defensor del exjefe del cártel de Sinaloa solicitó un nuevo juicio para su cliente. La posibilidad de que se abra un nuevo proceso dependerá del peso de las pruebas que aporte la defensa de Guzmán Loera, quien está decidido a dar la batalla por recuperar su libertad, algo que parece imposible.

El capo Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, ha decidido emprender una batalla legal en Estados Unidos para revertir la cadena perpetua que le fue impuesta en 2019, tras haber sido declarado culpable de los delitos de tráfico de drogas, lavado de dinero, conspiración y diversos crímenes durante la etapa en la que fungió como jefe del cártel de Sinaloa.

De esta manera, los abogados de Guzmán Loera, encabezados por Marc Fernich, apelarán la cadena perpetua dictada en julio de 2019, y anunciaron que presentarán los argumentos ante la Corte de Apelaciones. El narcotraficante sinaloense fue recapturado en 1017 y sometido a confinamiento solitario. Sus defensores aseguran que hay razones para tener éxito en el proceso de apelación, ya que, aseguran, muchas de las pruebas presentadas en el juicio son inválidas.

También sostienen de que “El Chapo” Guzmán fue declarado culpable, pero los jueces accedieron a informes periodísticos sobre denuncias de abusos sexuales que fueron excluidas del proceso.

En el juicio, los abogados de Guzmán Loera argumentaron que su cliente sirvió de “chivo expiatorio” de otros narcotraficantes que supieron sobornar a políticos y jefes policiales mexicanos para que los protegieran.

De acuerdo con la apelación, “el enjuiciamiento de “El Chapo” Guzmán se vio alterado por excesos y extralimitaciones tanto gubernamentales como judiciales, recurso innecesario “si él fuera realmente un capo de capos, como insistían sus adversarios”.

El abogado Marc Fernich denunció ante una junta con tres jueces de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito la conducta inapropiada por parte de los miembros del jurado.

En este nuevo episodio legal, robustecido con el recurso de apelación, salió a relucir que un miembro del jurado le dijo a un periodista en forma anónima que los jueces leyeron reportes de los medios de comunicación sobre el caso mientras el juicio ocurría.

El juez les habría pedido que no hicieran eso –expuso una fuente consultada — , por lo que Fernich dijo la semana pasada que los miembros del jurado infringieron las órdenes del juez del caso.

El abogado de “El Chapo” también señaló que el juicio contra su cliente no fue justo porque el confinamiento al que estaba sometido le impidió trabajar de forma efectiva con sus abogados en la preparación de su defensa.

Guzmán Loera, de acuerdo con sus antecedentes penales, fue declarado culpable en 2019 de los delitos de asociación delictuosa para traficar drogas hacia Estados Unidos.

El capo llegó a la Corte de Nueva York con la fama de haberse fugado en dos ocasiones de un par de cárceles de máxima seguridad –el penal de Puente Grande, Jalisco, y el de Almoloya de Juárez, localizado en el Estado de México –. Sus abogados señalan que muchas de las pruebas que sirvieron para sentenciar al capo “son inválidas”. Además, hubo otros señalamientos, igualmente falsos, dicen los defensores, que señalan a su cliente como abusador de niñas, las cuales consideraba como “vitaminas que le ayudaban a tener energía”.

Fernich, en sus argumentos, dijo que esos artículos en contra de “El Chapo” contribuyeron a que se construyeran prejuicios y actividades hostiles por parte de los miembros del jurado hacia Guzmán Loera, por lo tanto “el juicio no fue justo”.

“Si ese asunto no se investiga –dijo Fernich –al menos los jueces deberían pedir una audiencia para analizar el caso. El juez Brian Cogan, por su parte, quien presidió el juicio en contra de Guzmán Loera, dijo que la evidencia respecto de que los miembros del jurado leyeron reportes de prensa sobre la actividad delictiva de “El Chapo” no era suficiente para cancelar el proceso.

En el recurso de apelación, cuyas partes medulares fueron obtenidas por este medio, los abogados de Guzmán Loera afirman que “el enjuiciamiento contra Joaquín Guzmán se vio alterado por excesos y extralimitaciones tanto gubernamentales como judiciales innecesarios.

Los abogados del gobierno estadunidense, por otra parte, desmintieron a los defensores de Guzmán al señalar que el capo se reunió con sus defensores unas veinte horas a la semana para preparar el juicio y que la cárcel donde estaba hizo preparativos especiales para facilitar esas reuniones y permitir que Guzmán tuviera acceso a las pruebas que le entregaban sus abogados.

Sin embargo, tanto “El Chapo” Guzmán como sus abogados pidieron un nuevo juicio . El objetivo, según dijeron, es anular la sentencia de cadena perpetua que le fue impuesta en 2019.

EL CHAPO: PERFIL CRIMINAL

Desde su captura, en 1993, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, arrastró la mala fama de ser traicionero, amante del dinero y de las mujeres hermosas, pero lo cierto es que el exjefe del cártel de Sinaloa también resultó ser un empresario boyante en el mundo del narcotráfico, posición que consolidó de 2002 a 2014.

Desde que se fugó del penal de Puente Grande, Jalisco, de donde se escapó con una peluca rubia y lentes oscuros, El Chapo Guzmán se trazó la meta de consolidar al cártel de Sinaloa como la organización criminal más importante del continente. Y lo logró.

Ninguno de los capos que lo antecedieron alcanzaron tal posición: Miguel Ángel Félix Gallardo –mentor de Guzmán Loera –llamado en los años ochenta el capo de capos, se conformó con dirigir al cártel de Guadalajara y alcanzó notoriedad por su gran poder corruptor y su capacidad para establecer alianzas entre grupos antagónicos. Sin embargo, cayó en desgracia al arrancar el sexenio de Carlos Salinas, en 1989: fue detenido junto con Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, y acusados de narcotráfico y del asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar. En este crimen también participó Rafael Caro Quintero, quien fue capturado en Costa Rica, a donde había huido junto con su amante Sara Cosio, sobrina de Guillermo Cosio Vidaurri, exgobernador de Jalisco.

Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, fue el capo más aventajado en el último sexenio priísta, el que encabezó Ernesto Zedillo, pero sucumbió en su intento por internacionalizar al cártel de Juárez, cuyas raíces llegaron a Sudamérica. Carrillo Fuentes fue declarado oficialmente muerto en 1997. Hasta la fecha se duda que haya fallecido, como se dijo, tras someterse a una cirugía plástica y liposucción en la clínica Santa Mónica de la Ciudad de México porque, extrañamente, los médicos que lo operaron aparecieron muertos en la carretera que lleva a Acapulco, conocida como autopista del Sol. La policía halló los cuerpos dentro de unos tambos. Estaban descuartizados. ¿Por qué fueron asesinados? ¿Acaso Amado Carrillo sobrevivió y ellos eran los únicos testigos?

En la era panista, que comenzó en el año 2000 con la derrota del PRI en las elecciones presidenciales, Joaquín Guzmán Loera trazó su ruta de éxito en el mundo criminal desde los primeros meses de libertad, allá por el mes de abril del año 2001.

Tan pronto se sintió libre y protegido, El Chapo convocó a una cumbre de capos en Monterrey, Nuevo León, a la que asistieron los hermanos Beltrán Leyva, Juan José Esparragoza Moreno, El Azul; Ignacio Nacho Coronel, e Ismael Zambada García, El Mayo, entre otros.

El objetivo: planear la expansión del cártel de Sinaloa en todo el territorio nacional y más allá de éste. Aquel plan, el cual está detallado en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/106/2005, tenía como puntos torales acabar con la hegemonía de la familia Carrillo Fuentes, exterminar al cártel de Tijuana y debilitar al grupo armado Los Zetas.

Dos década después, el proyecto está consolidado: Los Carrillo Fuentes y el cártel de Tijuana están debilitados y su radio de acción se limita a una pequeña región del norte del país, en tanto que el debilitamiento de Los Zetas –hoy cártel del Noreste – llega al grado de que ese grupo está casi extinguido debido a los embates del Ejército Mexicano y La Marina.

En esta guerra también también fue determinante la participación de Los Mata Zetas, grupo paramilitar que presuntamente forma parte del cártel de Jalisco Nueva Generación –el que encabeza “El Mencho”, quien actualmente es el amo y señor en una veintena de estados en la República mexicana y controla, además, las rutas del “huachicol”, el robo de combustibles a Petróleos Mexicanos.

Este grupo de Los Mata Zetas, de acuerdo con versiones extraoficiales, pudo haber sido creado por las propias fuerzas del Estado. E objetivo: limpiar las plazas que el cártel de Sinaloa pretendía ocupar desde entonces.

EL SEXO, UNA DEBILIDAD

En su nueva y más boyante etapa como capo, Guzmán Loera dio rienda suelta a sus placeres, los cuales disfrutó tanto como la impunidad que lo cobijó durante varios años.

A Guzmán Loera le gustaba la buena vida, el dinero y las mujeres, según está asentado en la averiguación referida. Pero su gusto por esos placeres no eran nuevos en la personalidad de quien por doce años fue el jefe del cártel de Sinaloa. Tales características salieron a relucir en el perfil psicológico elaborado en 1993 por la PGR, en cuyo estudio destaca que “es proclive a la traición, le gusta el poder y ejercerlo, aunque presenta baja tolerancia a la frustración”.

Por ejemplo, tras ser detenido en 1993 –en medio del escándalo por el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –salió a flote información respecto de que El Chapo Guzmán poseía en ese tiempo unas 27 cuentas bancarias, tres aviones ejecutivos, múltiples empresas –operadas con testaferros –y varias mujeres, aunque en 1977 se había casado con María Alejandrina Guadalupe Salazar Hernández, también conocida como Lucía Silva Muñoz, Mayra Alejandra Casas Saldaña, Alexis García de Alba Michel y/o Isela Lomeli de León, con quien procreó cinco hijos, César, Alejandrina Gisell, Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Claudete Ilene, según establece una ficha criminal elaborada por la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

En los gobiernos panistas Guzmán Loera tuvo, como pocos, la libertad de acción. Actualmente el cártel de Sinaloa, la empresa criminal que impulsó, tiene ramificaciones por todas partes. Dentro del territorio nacional, El Chapo Guzmán aplicó la estrategia, cuando estaba en libertad, de aliarse con otros grupos para ir alcanzado mayor poder y eliminó a los rivales que le estorbaban en sus planes de crecimiento.

Tanto la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antidrogas estadunidense, como la extinta PGR documentaron que la llamada narcoempresa que encabezó Guzmán Loera es tan poderosa como grande en su estructura.

El cártel de Sinaloa no es una empresa criminal piramidal sino horizontal: está asociado a La Familia Michoacana, al cártel del Golfo desde el 2007, y en su momento se alió con dos ramajes que hicieron las veces de grupo armado –La Residencia y el cártel de Guadalajara Nueva Generación –con asiento en el estado de Jalisco. Todo el corporativo Sinaloa domina 25 estados de la República. Y en el mundo está presente en más de cien países.

Pero eso no es todo: El cártel de Sinaloa también se afincó en Centro y Sudamérica, hacia donde ha exportado violencia e inestabilidad, pero también ha inyectado buena parte de su capital financiero en bienes raíces, y compra de tierras, entre otros negocios.

Desde el año 2005, el cártel de Sinaloa y sus aliados comenzaron a controlar el negocio del transporte de drogas desde Colombia hacia México, pues los capos colombianos abandonaron esa actividad y prefirieron quedarse con el suministro de drogas, el cual realizan desde Colombia pero también desde Perú, Venezuela, Panamá o Costa Rica, países en donde están diseminados varios cárteles.

De acuerdo con la DEA, El Chapo Guzmán controlaba todo el transporte de drogas –y precursores químicos –que eran traídos de Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y a lo largo de la región dispuso de varias bodegas para almacenar estupefacientes. Las últimas terminales están en Costa Rica y Guatemala y de ahí cruzaban los cargamentos por Chiapas hacia cualquier punto del país para luego ser introducidas a Estados Unidos. Esta ruta está vigente y sigue siendo muy explotada por los cárteles, en particular, Sinaloa y Golfo.

Pero la visión empresarial de Guzmán Loera apuntó más lejos. Reportes de inteligencia mexicanos y estadunidenses no solo lo ubicaron en en Argentina, donde vivió algún tiempo, sino también en Europa, particularmente en Reino Unido y España, hasta donde el cártel de Sinaloa exporta sus productos: cocaína y drogas sintéticas, entre ellas, el Fentanilo.

Joaquín Guzmán Loera, quizá la versión mejor moldeada del llamado narcoempresario, bien pudo ser considerado, con base en antecedentes, como el capo que más aprovechó la dinámica de la globalización del tráfico de drogas en el mundo.

UN EMPORIO LLAMADO SINALOA

Después de varios años de batalla por parte del gobierno contra el crimen organizado, la organización de Sinaloa controla casi todo el territorio nacional y sus principales rivales son Los Zetas, ahora autodenominados cártel del Norteste, pues con el resto de los grupos criminales –incluido el de Juárez, su acérrimo rival –cesó la confrontación desatada por la disputa de Ciudad Juárez, la frontera más codiciada.

Actualmente, los hombres que dirigente al cártel de Sinaloa –sus hijos Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Ovidio Guzmán, así como Ismael Zambada García, “El Mayo”, el verdadero jefe del grupo criminal, según la DEA — sigue teniendo refugios en Centroamérica La mayoría de los actuales operadores, quienes lo sustituyeron tras su aprehensión en 2014, se mueven por los estados de Coahuila, Sonora, Chihuahua, Michoacán, Veracruz y Tamaulipas sin que ninguna autoridad lo pueda detener.

“El Chapo” se dio varios lujos cuando gozaba de libertad y uno de ellos fue la impunidad, disfrutada al máximo. Tal era la protección que tenía del gobierno que hasta se dio el lujo, en una ocasión, de montarse en una cuatrimoto y transitar por céntricas calles de la ciudad de Durango.
Este hecho fue filmado por las cámaras de la Secretaría de Seguridad Pública, con cuyas imágenes la extinta PGR pudo confirmar que el entonces jefe del cártel de Sinaloa, cuya edad oscilaba entre los 53 y 55 años, tenía una fisonomía fresca, sin arrugas, producto de las cirugías plásticas a las que se había sometido.

Boyante como empresario del narco y poderoso en el mundo criminal, Guzmán Loera tenía puestos los reflectores internacionales y hasta se dio como un hecho que pronto podía terminar su hegemonía. Sin embargo, mientras más se especulaba respecto a su presunta caída, el cártel de Sinaloa se afianzaba como el grupo criminal no solo más poderoso de México, sino como uno de los mejor consolidados en el mundo. Durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón –ambos panistas –el capo no fue perseguido.

Tuvieron que pasar varios años para que “El Chapo” fuera capturado. Y ello se pudo lograr debido a la presión internacional, particularmente del gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, ahora que está preso su organización criminal sigue tan boyante como cuando él era libre y era el jefe máximo.

Cabe recordar una frase que “El Mayo” Zambada le dijo a Julio Scherer cuando el fundador del semanario Proceso y uno de los periodistas más influyente de la última mitad del siglo XX lo entrevistó en la sierra de Sinaloa:

–Si yo muero o me detienen, todo seguiría igual.

Guzmán Loera purga hoy una cadena perpetua en una cárcel de Estados Unidos.

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