InicioReportajes EspecialesNarcotráficoLA PESADILLA COMENZÓ HACE 25 AÑOS

LA PESADILLA COMENZÓ HACE 25 AÑOS

Redacción/ Sol Quintana Roo / Sol Yucatán/ Sol Campeche/ La Opinión de México

SEGUNDA DE SIETE PARTES

Michoacán.-Pero ese infierno para los michoacanos no comenzó en este sexenio, sino desde hace 25 años, durante el mandato del gobernador priísta, Víctor Manuel Tinoco Rubí, al asumir el poder en 1996.

Informes de inteligencia militar, asentados en el documento titulado “Conjunto de irregularidades y desvío de recursos del gobierno de Michoacán”, revelan que al menos dos de sus colaboradores más cercanos mantenían relación con el narcotráfico: los hermanos José Antonio y Jorge Eduardo García Torres, secretario de Gobierno y procurador, respectivamente, quienes mantenían nexos con el Cártel del Milenio.

Los informes elaborados por Inteligencia Militar, entre 1996 y 1998, fueron entregados a  la Secretaría de Defensa Nacional y en ellos se destacan los posibles nexos del gobierno de Víctor Manuel Tinoco Rubí y el cártel del Milenio de los Valencia, involucrándolos en operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La clave SDN/S2/U03/Z1, según el documento, indica que: “Víctor Manuel Tinoco Rubí (C1) Antonio, entonces secretario de Gobierno (C2) y Eduardo, titular de la Procuraduría de Justicia del Estado (C3), están involucrados en lavado de dinero proveniente de operaciones especulativas, producción y venta de enervantes y por sobornos obtenidos de bandas delictivas y secuestros diversos”.

En el informe se dan a conocer negocios identificados con participación directa de los actores C2 y C3: casa de cambio “Dimex” de Morelia y Zitácuaro; casa de cambio “Reforma”, de Zamora; “Divisas Dólar”, de La Piedad y Uruapan; una agencia de edecanes (sin nombre) en Morelia, y Bodega Mercado de Abastos “Cosmo Plus”.

En esta empresa, de acuerdo a los informes, se vendían dosis de cocaína al menudeo y semanalmente recibían uno o dos camiones tórton con 18 toneladas, de Chiapas, cargadas de plátano, entre la carga iba oculta la cocaína, procedente de Centro y Sudamérica.

“Sobre el narcotráfico, su conexión más directa detectada desde el arribo al estado de los García Torres, es con la familia Valencia, narcotraficantes que simulan sus negocios como empacadoras de aguacate, lavados de carros y peleadores de gallos en la región de Tierra Caliente”, detallaba el informe.

“Los Valencia tienen su domicilio en la ciudad de Uruapan y pese a tener orden de aprehensión y extradición de parte del gobierno americano, éstos continúan controlando el tráfico de anfetaminas en Apatzingán y de cocaína en Coahuayana”, añadía el reporte.

En ese entonces fungía como oficial mayor Fausto Vallejo Figueroa, que a la postre también llegaría al cargo de gobernador del Estado y sería cuando el narcotráfico crecería aún más.

Durante toda la administración de Tinoco Rubí, la situación siguió siendo la misma, sin problema alguno para los cárteles de la droga, principalmente para el Cártel del Milenio, que años después daría origen al temible Cártel Jalisco Nueva Generación, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes.

Nemesio era uno más de los sicarios de la organización, pero al casarse con Rosalinda, una de los 18 hermanos González Valencia, entre ellos Abigael González Valencia, cabeza del Cártel de Los Cuinis, principal ala empresarial y operador financiero de la organización, estrechó aún más los lazos con los hermanos Valencia,

Al paso de los años dejaría de los gatillero de los Valencia, para convertirse en su cuñado y finalmente en su jefe máximo como líder del CJNG.

La administración de Tinoco Rubí fue un desastre y el inicio de la espiral de violencia que parece interminable en la que la población sigue a merced del crimen organizado que cada vez utiliza métodos de intimidación más sanguinarios.

Y llegó Lázaro Cárdenas Batel, hijo del fundador del Partido de la Revolución Democrática, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y nieto de Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México de 1934-1940 y uno de los verdaderos baluartes de la democracia en nuestro país.

Se pensó entonces que, por sus antecedentes familiares, el primer perredista que gobernaría Michoacán, de 2001 a 2008, sería una garantía para los coterráneos, pero no fue así, el narcotráfico, la violencia, la corrupción e impunidad se recrudecieron.

En febrero de 2002, de acuerdo a versiones periodísticas, escaló la violencia en el estado tras la ejecución de Jorge Luis Caballero Valencia, lugarteniente del cártel del Milenio y Cárdenas Batel perdió el control de las policías estatal y municipales, que ya habían sido infiltradas por el dinero y las amenazas del cártel del Golfo y de Los Zetas.

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