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LA PSEUDOAMBIENTALISTA GREENPEACE PROTESTA CONTRA REINICIO ILEGAL DE OBRAS DEL TREN MAYA EN MÉXICO

*Greenpeace cuenta con múltiples filiales repartidas por todo el mundo, entre ellas, México, pero una de las más poderosas e influyentes a nivel mundial es, sin duda, la sede ubicada en Estados Unidos

*Recibe grandes aportaciones de fundaciones y organismos que pertenecen a grandes familias y magnates vinculados al petróleo, la banca, los medios de comunicación. La familia Rockefeller y accionistas de Exxon, entre ellos

*Se trata de la segunda protesta pacífica que realiza la organización ambientalista internacional, ya que el pasado 28 de marzo también pidieron parar el desmonte de la selva

Redacción/ La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla/La Opinión de Tabasco

Ciudad de México.- Greenpeace México realizó este lunes una protesta para denunciar el reinicio ilegal de las obras del Tren Maya, a pesar de los amparos que están vigentes para frenar el tramo 5 que abarca la Riviera Maya, en el sureste del país.

En México, Greenpeace inició su trabajo en 1993 como una organización que busca incidir en políticas públicas, involucrar e inspirar cambios y por la que constantemente transitan personas voluntarias, socias, activistas y ciberactivistas.

Sin embargo, poco se sabe de donde recibe los recursos para llevar a cabo sus actividades.

Greenpeace, la organización ecologista más famosa y, posiblemente, poderosa del mundo se financia a través de las aportaciones voluntarias que realizan anualmente sus donantes. Según rezan sus estatutos, a fin de “mantener su total independencia, Greenpeace no acepta dinero procedente de empresas, gobiernos o partidos políticos. Nos tomamos esto muy en serio, y controlamos y devolvemos los cheques cuando provienen de una cuenta corporativa.
Dependemos de las donaciones de nuestros simpatizantes para llevar a cabo nuestras campañas no violentas para proteger el medio ambiente”.

Gustavo Ampugnani, Aleria Lara y Amanda Fazano, festejan que durante el año 2020 lograron recaudar más de 89 millones de pesos, una cifra bastante elevada para haber sido el año más fuerte de la pandemia.

Sin embargo, los generosos donativos que habitualmente recibe de grandes fundaciones y organismos sin ánimo de lucro, curiosamente pertenecen a grandes familias y magnates vinculados al petróleo, la banca y los medios de comunicación.

¿Cómo es posible? ¿La ONG ambientalista por excelencia financiada con el dinero que genera algunos de los sectores productivos más contaminantes del planeta? Las opacas cuentas de esta organización desvela grandes secretos y, sobre todo, muchas sorpresas.

La franquicia de Greenpeace cuenta con cuatro caras: Greenpeace Foundation, Greenpeace Fund Inc., Greenpeace Inc. Y Greenpeace Vision Inc..

El proyecto Activist Cash, creado por Center for Consumer Freedom -una importante asociación de consumidores estadounidense-, desvela algunas de las fuentes de financiación más polémicas de este grupo seudoecologista.

El proyecto surgió con la idea de aportar información acerca del perfil y recursos económicos de los grupos anticonsumo. Y, como no podía ser de otra forma, dicha entidad dedica un apartado exclusivo a Greenpeace. Según Activist Cash, Greenpeace ha recibido importantes donativos de las siguientes fundaciones:

Turner Foundation 1,390,000.00 millones de dólares
Rockefeller Brother Found ,080,000 millones de dólares
John D. & Catherine T. MacArthur Foundation 841,365.00 millones de dólares
V. Kann Rasmussen Foundation 456,000.00 millones de dólares

Se trata de fundaciones pertenecientes a algunas de las familias más ricas del mundo, cuyas fortunas proceden del negocio del petróleo, la automoción y los grandes grupos de comunicación estadounidenses.

El flujo de dinero entre las franquicias de Greenpeace con sede en Estados Unidos es constante. La legislación norteamericana obliga a presentar anualmente una declaración de impuestos a este tipo de organismos en la que figuran ingresos y gastos.

La información anual del pago de impuestos de dichas filiales se encuentra en los denominados IRS Form 990 (Return of Organization Exempt From Income Tax). En dichos documentos oficiales aparecen detalladas algunas de dichas donaciones a lo largo de los últimos años.

Rockefeller Brother´s Fundation: 1,15 millones de dólares

Desde 2000 a 2008 la fundación de la familia Rockefeller ha financiado a Greenpeace con 1,15 millones de dólares. La fortuna de los Rockefeller procede del negocio petrolífero.

John D. Rockefeller fundó la empresa petrolera Standard Oil, que llegó a monopolizar el negocio del crudo a principios del siglo XX.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos acusó a la compañía de monopolio y decretó su división en 34 empresas, aunque los Rockefeller mantienen su presencia en las mismas.

La más famosa es, actualmente, Exxon Mobil Corporation, una de las mayores multinacionales petroleras del mundo. Los descendientes de John D. Rockefeller son accionistas de Exxon Mobil. Aunque minoritarios poseen todavía una importante influencia y peso en la compañía. Los Rockefeller también tienen presencia en grandes bancos como JP Morgan Chase & Co (Chase Manhattan Bank) o City Bank que, a su vez, poseen participaciones en grandes petroleras internacionales.

Marisla Foundation: 460.000 millones de dólares

Dicha fundación también es conocida bajo la etiqueta de Homeland Foundation. Fue fundada en 1986 por la poderosa familia Getty. J. Paul Getty fundó la petrolera Getty Oil, ahora en manos de la rusa Lukoil.

Turner Foundation: 450.000 millones de dólares

Turner Foundation fue creada por Robert Edward Turner en 1990. Ted Turner es uno de los grandes magnates de la comunicación en Estados Unidos, dueño de conocidas cadenas de televisión como CNN, TNT y AOL Time Warner, entre otras. Su aportación a Greenpeace, 450.000 millones de dólares en apenas tres años.

Charles Stewart Mott Foundation: 199.000 millones de dólares

Charles Stewart Mott fue el padre del tercer grupo industrial de mayor producción de automóviles de todo el mundo: General Motors. Antes de declararse en quiebra -en junio de 2009-, este grupo fabricaba sus vehículos bajo marcas tan paradigmáticas y poco contaminantes como Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, Opel, Vauxhall o el famoso Hummer.

En definitiva, no deja de sorprender que una de las organizaciones ecologistas más activas contra la emisión de CO2 a la atmósfera acepte suculentas sumas de dinero de algunos de los principales referentes del sector petrolífero y automovilístico a nivel mundial. Sobre todo, si se tiene en cuenta que Greenpeace abandera grandes campañas acusando a los escépticos del cambio climático de recibir dinero del sector petrolífero o grandes compañías industriales.

Así, en medio de este panorama, la seudo ecologista Greenpeace México realizó una protesta para denunciar el reinicio ilegal de las obras del Tren Maya, a pesar de los amparos que están vigentes para frenar el tramo 5 que abarca la Riviera Maya, en el sureste del país.

Viridiana Lázaro Lembrino, especialista en agricultura y cambio climático en Greenpeace México, dijo a Efeverde que desde hace varios días recibieron numerosas denuncias ciudadanas por el reinicio de las obras en el tramo 5, que abarca de Cancún a Tulum, en el estado de Quintana Roo, donde están en proceso diversos recursos legales.

“Decidimos realizar esta manifestación pacífica, esta acción directa no violenta, para denunciar esta deforestación a pesar de tener estas suspensiones judiciales, lo cual lo hace ilegal. Están violando nuevamente la ley, están violando nuevamente los acuerdos internacionales y no lo podemos permitir”, declaró.

Según explicó, las obras reiniciaron el pasado 13 de julio y el desmonte de la zona, por donde pasará el trazo, se realiza por partes, lo que podría estar relacionado con la expropiación y compra de predios.

También detalló que las obras continúan aunque «otros compañeros activistas tienen suspensiones judiciales» y aún faltan las audiencias constitucionales para que se resuelvan los juicios y ver si el Gobierno puede seguir con la construcción.

“Es por eso que estamos denunciando que, a pesar de las suspensiones que dictaron los jueces, están continuando con las obras del Tren Maya”, puntualizó.

El Tren Maya, uno de los proyectos prioritarios del presidente Andrés Manuel López Obrador, con una inversión de alrededor de 200.000 millones de pesos (unos 10.000 mil millones de dólares), plantea construir más de 1.500 kilómetros de vía férrea en 5 estados del sureste: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

En los últimos meses, activistas han exigido al Gobierno suspender el tramo 5 por haber generado la tala de miles de árboles y contaminación a ríos subterráneos.

“Estamos sobre el sistema de cuevas inundadas y semiinundadas más grande e importante del mundo y eso lo tenemos que proteger”, señaló Lázaro Lembrino.

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