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LOS MENSAJES INCRIMINATORIOS 

*La DEA pudo armar el rompecabezas criminal que implicó a Cienfuegos en el narco a partir de interceptar miles de mensajes de su teléfono Blackberry, donde el militar es mencionado por su nombre, cargo y apellido, aunque también era conocido en el mundo criminal como “Zepeda” y /o “El Padrino

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Tercera y última parte)

Ciudad de México.- ​De acuerdo con las investigaciones, el general Cienfuegos cruzó una gran cantidad de mensajes, a través de su Blackberry, con un enlace del cártel H-2 que, presuntamente, se trata de Juan Francisco Patrón Sánchez, jefe de ese grupo criminal. La DEA habría intervenido los mensajes y, con ello, empezaron las investigaciones que culminaron, por ahora, con la captura del militar.

​El viernes 16, el Departamento de Justicia de Estados Unidos le dirigió una carta a la honorable juez Jugge Coral Bagley Aman, en la Corte de Distrito Este con sede en Brooklyn, Nueva York, para pedirle que, bajo ninguna circunstancia, deje en libertad bajo fianza al general Cienfuegos Zepeda, ya que según Seth D. Ducharme, el fiscal interino de la Corte, quien firma la carta, Cienfuegos podría fugarse a México y sería protegido por criminales y funcionarios corruptos o bien escaparía a países que no tengan tratados de extradición con Estados Unidos.

​En el amplio expediente que pesa en contra de Salvador Cienfuegos se establece, por ejemplo, que“le reportaba directamente al presidente mexicano” (Enrique Peña Nieto) y no era subordinado de nadie más; el militar, según los fiscales, estaba en una extraordinaria posición para ayudar al cártel H-2 a cambio de sobornos.

​La radiografía del cártel H-2 que dio a conocer el fiscal del caso Cienfuegos ilustra el posicionamiento de este grupo en Estados Unidos. Según el expediente, el H-2 ha tenido numerosas células en Estados Unidos que incluyen ciudades como Los Ángeles, Las Vegas, Ohio, Minnesota, Carolina del Norte y Nueva York, donde distribuyó miles de kilos de heroína, cocaína, metanfetaminas y mariguana y, a cambio, obtuvo millones de dólares. Además, dicha organización criminal –según las investigaciones –traficó armamento dealto poder de Estados Unidos hacia México.

​Se establece, además, que el jefe del cártel H-2, mediante sobornos, habría logrado que criminales de otros cárteles fueran arrestados y torturados por las fuerzas del orden. También logró que liberaran a sus cómplices presos.

​Todas estas operaciones se conocieron a través de los numerosos mensajes que la DEA interceptó de la Blackberry del general Salvador Cienfuegos.

Se trata –explicaron –de miles de mensajes gracias a los cuales se pudo saber que, mientras fue secretario de la Defensa Nacional, el general Cienfuegos recibió sobornos sin cuantificar todavía a cambio de ayudar al cártel H-2.

​El involucramiento de Cienfuegos Zepeda con el narco y en particular con el cártel H-2 implicó varias actividades de apoyo: se ocupó, por ejemplo, de que no hubiera operaciones militares contra ese grupo criminal; combatió, sin embargo, a grupos rivales y facilitó su expansión ubicando transportaciones marítimas para mover drogas. También usó su poder militar para que el cártel H-2 ocupara las plazas de Mazatlán y otros territorios del estado de Sinaloa.

​A través de los mensajes telefónicos interceptados, la DEA pudo saber además que Cienfuegos Zepeda sirvió a otro cártel desde su posición de Secretario de la Defensa Nacional, aunque no se mencionó a qué grupo benefició.

​En todos los mensajes telefónicos –explicó el fiscal del caso –el general Cienfuegos Zepeda  es mencionado por su nombre, puesto y rango.

​Las autoridades estadunidenses incluyeron un perfil psicológico de quien fue secretario de la Defensa Nacional en el gobierno de Enrique Peña Nieto:

​“El acusado prioriza su codicia personal por encima de sus deberes legales como servidor público y asegura el continuo éxito y seguridad de uno de los cárteles más violentos de México. Conforme el comportamiento del acusado era develado, queda claro que el acusado no tiene respeto por la autoridad y la ley”.

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