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LOS NARCO-REGALOS O DÁDIVAS

*En una libreta de taquigrafía estaban escritos todos los nombres de los policías que estaban en las naco-nóminas o eran acreedores a “agradecimientos”

 

José Sánchez/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Cuarta de siete partes)

 

En una libreta de taquigrafía, que en la portada tenía el nombre de Maricela Ramírez Medina, se mencionaba que estaba pendiente depositarle a los policías Arrote, Fontaner Popeye (PFP), Ponce, Rodríguez Balderas, José Luis González, Diablo Blanco, Chamán, Limón, Cobra, “Teniente Roberto García Ramírez depositar 10,000 Morgan ya informó Cmte Tristán” y “Comprarle su Pick Up al Cmte Balderas y al MP Sotelo Mesa 4”, son algunas de las anotaciones en las que se mencionaba  a un sujeto llamado “Dámaso”.

 

El único individuo con ese nombre, vinculado a ese grupo delictivo, era el ex subdirector de Seguridad y Custodia en el penal de Puente Grande, Dámaso López Núñez, durante la fuga de “El Chapo” en 2001.

 

López Núñez, alias “El Lic”, quien fungiría como su sucesor tras la recaptura del “Chapo”, también participaría posteriormente en su segunda evasión del penal de El Altiplano.

 

López Núñez sería detenido el 6 de mayo de 2017 y un año y dos meses después, el 6 e junio de este año, fue extraditado a los Estados Unidos, igual que su ex jefe, “El Chapo” Guzmán.

 

En operativo posterior, se descubriría que también la Marina, aunque en menor grado, había sido infiltrada por el capo, al detectar al ex cabo, Mario Partida Chiquete, detenido a bordo del buque Polar I, que transportaba 7 toneladas de cocaína, cargadas en el puerto peruano del Callao, con destino a Mazatlán, Sinaloa.

 

El cabo Partida era el responsable de coordinar la logística de la importación de cocaína para el Cártel de Sinaloa y era en Perú donde se abastecía de droga. Su involucramiento con el Cártel de Sinaloa no era reciente, pues el 31 de diciembre de 2005 fue puesto a disposición de la PGR en Manzanillo, acusado de transportar gasolina en el buque Blanca Estela IV, para reabastecer embarcaciones menores con droga en el Pacífico.

 

Tras las investigaciones, se estableció que “El Chapo” había ya infiltrado ocho capitanías de puerto y utilizado 28 buques de pesca para el transporte de cocaína desde Sudamérica.

 

El reporte militar indicaba que la complicidad con el grupo criminal podría abarcar las capitanías de puerto de Mazatlán y Topolobampo, Sinaloa; Yávaros, Sonora; Alvarado y Coatzacoalcos, Veracruz; Dos Bocas y Frontera, Tabasco, y La Paz, Baja California Sur.

 

Ese era el poder de penetración e infiltración del capo, con la complacencia de Genaro García Luna y algunos de los altos mandos de las Fuerzas Federales.

 

Por otra parte, se conocieron diversas propiedades de García Luna que nunca hubiera podido adquirir sólo con su sueldo de policía.

 

Residencias en Monte Funiar, en el exclusivo fraccionamiento Jardines en la Montaña; una mansión en Montaña de Omoa, con un valor de 7.5 millones de pesos y predios ubicados en Amate, en el fraccionamiento Pedregal de las Fuentes, del municipio de Jiutepec, Morelos.

Sin embargo, en un intento por desvirtuar los hechos y culpar a Reporte Índigo que dio a conocer los hechos, ordenó la detención de fotógrafos y reporteros e incluso los exhibió en un boletín de “su secretaría”, como miembros de la delincuencia organizada, que querían causarle daño a su familia para debilitarlo y que dejara de atacarlos.

 

La manera tan burda cómo quiso deformar los hechos, derrumbó su versión y tuvo que dar marcha atrás a su difamación.

 

Ello le valió que la revista Forbes, lo incluyera en el cuarto lugar de una lista que elaboró con  “Los Diez Mexicanos más Corruptos”, entre ellos Carlos Romero Deschamps, ahora senador, Raúl Salinas de Gortari, que exige a la Suprema Corte de Justicia de la Nación “limpie su nombre” y Elba Esther Gordillo Morales, exonerada y liberada un mes después de que Andrés Manuel López Obrador triunfara en las elecciones presidenciales.

 

Tras los señalamientos de la revista de corte internacional, García Luna se indignó y aseguró que se trataba de infundios, que todo era falso, al tiempo que advirtió que procedería penalmente contra la publicación, pero sólo vociferó, ya que no hubo reporte alguno sobre alguna denuncia.

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