InicioNacionalMÉXICO, PARTE LA GEOPOLÍTICA DE LA GUERRA FRÍA

MÉXICO, PARTE LA GEOPOLÍTICA DE LA GUERRA FRÍA

*Buendía tenía pruebas de cómo él, altos funcionarios de Gobernación y familiares del Presidente, estaban metidos en el negocio del narcotráfico

SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

(Tercera y última parte)

Ciudad de México.- Una de sus primeras declaraciones, muy poco difundidas, fue que el atentado “había venido de México”, donde estaba buena parte del trasiego de armas para la contra, que cambiaban por droga en Texas.

México era parte de la geopolítica de la guerra fría, donde Estados Unidos cerró sus ojos para beneficios de sus intereses ulteriores.

En ese sentido el general Arévalo, pese a la documentación que lo involucraba en el narcotráfico, nunca fue perseguido ni acusado formalmente, como tampoco fueron reveladas las relaciones del Ejército con el narco.

Buendía, temía el secretario de la Defensa, tenía pruebas de cómo él, altos funcionarios de Gobernación y familiares del presidente, estaban metidos en el negocio del narcotráfico. No está claro todavía si cuando Arévalo se alarmó el columnista tenía documentación sólida. Pero Zorrilla Martínez, que era su compadre, sí sabía todo aquel entramado. Pero para un crimen de Estado se necesitaba un hombre de Estado.

En efecto, por más contradictorio que parezca, Zorrilla Martínez se comportó como un hombre de Estado, tragándose todo lo que sabía, guardando silencio entonces y ahora para salvar la viabilidad de un gobierno. Pero, sobre todo, para proteger a los secretarios de Estado que, con la aprobación o no del presidente De la Madrid, metieron sus manos de lleno en el narcotráfico, prólogo pernicioso de la realidad actual.

La captura de Zorrilla se dio en junio de 1989 y puesto en prisión en el Reclusorio Norte donde fue sentenciado a 25 años de cárcel, pero el 19 de febrero de 2009 fue puesto en libertad tras cumplir solamente 19 años de condena.

Juan Rafael Moro Ávila, autor material y José Antonio Zorrilla Pérez, autor intelectual de la muerte del columnista de Excélsior, lograron su libertad anticipada por amparos otorgados por jueces del Distrito Federal; pero el pasado 13 de junio de 2009, Zorrilla Pérez fue reaprehendido, luego de que autoridades del Distrito Federal revocaron el beneficio de la libertad anticipada, justificando que Zorrilla, de 62 años de edad, no entregó carta aval moral, fotografías tamaño credencial, carta compromiso de trabajo, por lo que tuvo que regresar a prisión.

A Zorrilla Pérez le fue entregado el amparo 1021/2008-111 que emitió el Juez Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal del Distrito Federal, resolución confirmada por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal de Primer Circuito. Dicho beneficio fue entregado debido a la negativa de las autoridades locales por entregarles su libertad anticipada por buena conducta y por haber purgado más de la mitad de su condena, además de haber realizado trabajos comunitarios, entre otros elementos para apelar el beneficio.

Desde hace más de 24 años se encontraba en la cárcel José Antonio Zorrilla Martínez, director de la legendaria Dirección Federal de Seguridad. Para toda una generación su nombre no significa nada, pero Zorrilla Martínez no sólo fue el funcionario de más alto rango en el gobierno de Miguel de la Madrid en pagar por el asesinato del columnista más influyente de los últimos 50 años, Manuel Buendía, sino que fue el chivo expiatorio con cuya condena se encubrió un crimen de Estado.

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