InicioPortadaNacionalMÉXICO: PRIMER LUGAR EN PEDOFILIA EN AL

MÉXICO: PRIMER LUGAR EN PEDOFILIA EN AL

*Segundo como productor y distribuidor de pornografía infantil

*El 60% de abusos son cometidos en el hogar por familiares o conocidos  

*Siempre se dan señales que deberían ser detectadas a tiempo

*21 millones de menores, factibles víctimas de pederastas en Internet

*En México prevalece la impunidad en los casos de abuso sexual infantil

*De cada mil casos, solamente uno concluye en sentencia condenatoria

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Ciudad de México.- México, primer lugar en Pedofilia en América Latina; segundo, como productor, distribuidor y consumidor de pornografía infantil y tercero, en violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, de acuerdo a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), con base en estudios de la Red ECPAT, derivada de la Declaración de Estocolmo contra la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes con fines comerciales, conformada por los gobiernos de 154 países.

De acuerdo, a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), las aterradoras cifras del abuso sexual infantil en México son una realidad que debe terminar pues es inadmisible que al menos la mitad de ese tipo de delitos sean cometidos en el hogar y el 60% de las veces por parte de familiares o personas conocidas, hombres en casi todos los casos.  

La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes existe, destaca la CEAV, y es todo contacto y/o actividad sexual donde una persona ejerce una posición de poder, sin su consentimiento o valiéndose de amenazas, violencia física, psicológica u obteniendo su consentimiento por medio de engaños.

Este tipo de violencia, señalan especialistas de la comisión, tiene muchas formas, no sólo es la invasión física del cuerpo humano, se incluyen actos como forzar a ver imágenes sexuales, el uso de lenguaje inapropiado o incluso pedir o sacar fotos que hagan sentir incómodos a los menores.

El Abuso sexual infantil en México tiene muchas aristas: exhibicionismo, mostrarse desnudo(a) ante una niña, niño o adolescente; comunicaciones obscenas a través de llamadas telefónicas, mensajes de texto o redes sociales.

El producir, poseer o compartir imágenes o películas pornográficas en las que participen niñas o niños, manoseos o caricias, tocamientos frente a una niña, niño o adolescente o forzar a que ellas y ellos lo hagan, relaciones sexuales de cualquier tipo, delito que se agrava cuando hay explotación sexual.

Estudios de la Dirección del Centro de Respuesta de Incidentes Cibernéticos de la Dirección General Científica de la Guardia Nacional, precisa que el abuso sexual infantil no siempre es de manera física, también puede ser el uso de lenguaje inapropiado, no sólo de manera presencial sino a través de las redes sociales.

Ello conlleva impactos emocionales y físicos que no siempre son detectados por los padres, y que sin embargo originan graves repercusiones en la manera de comportarse de las víctimas, señales de alerta que deben ser interpretados de inmediato:

Ansiedad y/o depresión, rechazo del contacto afectivo que antes era aceptado, miedo a determinada persona o lugares, manifestaciones de afectos o conocimientos sexuales inapropiados para su edad, insomnio, pesadillas o sueño inquieto.

Hemorragias, lesiones y cicatrices en genitales, infecciones urinarias recurrentes, infecciones de transmisión sexual y en algunos casos hasta embarazo.

Miedo a la oscuridad, ausentismo escolar, consumo de drogas e incluso en la adolescencia se vuelve común el pensamiento o ideas suicidas que en ocasiones se tornan en intentos, algunas veces consumados.

Esos son algunos de los llamados de alerta a los que tienen que estar pendientes los padres de familia y si alguna niña, niño y adolescente cuenta que ha sufrido abuso sexual, no debe ser descalificado, debe escuchársele con atención.

Se debe de hablar del hecho a solas y de forma relajada, para darle la seguridad y protección, no pedir que diga más de lo quiera y pueda contar, hazle saber que no es culpable, que el único responsable es el agresor o agresora, que fue valiente al contarlo, que le sigues queriendo mucho y que lo vas a proteger y a superarlo.

En opinión de María Antonieta Flores Astorga, periodista de investigación y autora del libro “La bestia que devora a los niños”, el abuso sexual infantil en México aplasta, aniquila la inocencia de miles de niños, calladamente, en todos los rincones del mundo.

Asimismo, la Guardia Nacional informa que nuestro país está en segundo lugar como productor y distribuidor de material de abuso sexual infantil y precisa que antes de la era digital, la mayoría de los abusos sexuales contra los menores sucedía en el espacio donde viven y a manos de quienes dicen amarlos.

Pero si bien los familiares siguen siendo los principales abusadores sexuales, se ha incorporado un segundo frente, tal vez más peligroso y dañino que el físico, el virtual, a donde están migrando miles de pederastas a la caza de sus pequeñas víctimas.

La gran interconexión digital, gracias a las tecnologías de la información y la comunicación, sin duda estupendas herramientas que jamás habían existido, también se ha convertido en un grave riesgo para los menores, toda vez que, en nuestro país, 21 millones de menores entre 6 y 17 años están conectados a internet, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares.

Lo grave, apunta la policía cibernética, es que la mayoría de los padres de familia, no supervisan lo que sus hijos están viendo y con quién están chateando. Niños que dócilmente están siendo engañados por adultos que se hacen pasar por otro niño o niña, y como un juego, los engatusan pidiéndoles fotografías, videos de su cuerpo y ésta es sólo la punta del iceberg de un negocio millonario que está entre los tres delitos cibernéticos más perseguidos en el mundo.

Los depredadores primero los engañan, luego los extorsionan y pueden conseguir que un niño acuda hasta donde le pidan. De ahí se desprenden los secuestros, las desapariciones, la trata, y todo por un enemigo que entró a casa, sin siquiera tocar la puerta.

Aparecen en todas partes, atacando la inocencia de los menores por qué. primero, no saben defenderse, segundo, nadie les habló jamás en casa de que había que impedir que alguien tocara su cuerpo, sea el padre, la maestra, el maestro, el tío, nadie. Ese tabú de hablar de sexo, persiste y por eso las prácticas se perpetúan.

IMPUNIDAD DE DEPREDADORES

De cada mil casos, sólo el uno por ciento concluye en sentencia, destaca Alberto Muñoz de la Oficina de La Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI), quien añade que uno de cada cuatro niños en el país se considera expuesto en su entorno.

De cada mil se denuncian 100 y de ellos sólo 10 por ciento llegan a tribunales y únicamente uno recibe sentencia condenatoria, expusieron expertos de la agrupación Reinserta, “muchas denuncias no prosperan debido a que se revictimiza a los infantes y muchos desisten”, señaló Daniela Cisneros, sicóloga de dicha organización.

En el país, más de 25 mil adolescentes de entre 12 y 17 años sufrieron algún tipo de agresión sexual, incluyendo el acoso, tocamientos y actos sexuales no consentidos, según datos del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.

Por el trauma y el dolor que produce el abuso sexual y la falta de respaldo, algunas víctimas tardan hasta 50 años en hablar sobre lo ocurrido. Las sobrevivientes hablan cuando pueden hablar, no cuando queremos que hablen. No puedes tomar conciencia de un suceso si no estás emocionalmente lista, explicó Saskia de Niño de Rivera, cofundadora de Reinserta,

Entre las principales razones para no hablar están el temer que su familia no le crea o proteja al agresor o tiene apego emocional con el victimario, 20 por ciento no lo hace porque sólo quiere apoyo sicológico y 7 por ciento tiene miedo al abusador, entre otras causas.

En uno de los casos fue detenido “Felipe N” por abusar sexualmente de su sobrino en la infancia, el menor tenía 6 años cuando Felipe, en las reuniones familiares, metía a Salvador a alguno de los cuartos de la casa para abusar de él, mientras la familia departía en la sala. Esto pasó durante años e incluso Felipe llegó a llevar a un amigo para que ambos se aprovecharan del menor.

El caso llegó a tribunales, pero Felipe fue liberado ya que el juez, Júpiter López Ruiz determinó que el pedófilo no representa ningún peligro para la sociedad.

Uno de los casos emblemáticos de pedófilos, fue el de Jean Thouma Hannah Succar Kuri, puesto al descubierto por la periodista Lydia Cacho Ribeiro, en su libro “Los Demonios del Edén”, en el que también mencionó a los políticos Emilio Gamboa Patrón, entonces senador de la República, y a Miguel Ángel Yunes Linares, que figuraba en esa época como gobernador de Veracruz.

Otros de los involucrados fueron José Kamel Nacif Borge, empresario libanés, asentado en Puebla, conocido como El Rey de la Mezclilla y Mario Marín Torres, que en esa época gobernaba Puebla.

Por años las autoridades se mantuvieron sordas, en descarada protección a la red de pederastas, pero la presión fue tal que finalmente se vieron obligadas a actuar.

Marín Torres está en prisión, Kamel Nacif está prófugo, Yunes Linares, nunca fue llamado a cuentas y ahora es suplente en la primera fórmula de la candidatura por el Senado de la República por Veracruz del PAN, cuyo propietario es su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez.

Succar Kuri fue detenido en agosto de 2004 en Arizona, Estados Unidos, y después de un largo proceso, condenado a 112 años de prisión de los cuales sólo cumplió 19, pues el viernes 14 falleció, a la edad de 79 años, de “muerte natural”-

Lydia María Cacho Ribeiro, luego de seis atentados a los que sobrevivió, ante la falta de garantías en nuestro país decidió autoexiliarse y actualmente radica en Madrid, España.

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