InicioPortadaMIGRANTES GUATEMALTECOS, DESPLAZADOS DE LAGUNA LARGA

MIGRANTES GUATEMALTECOS, DESPLAZADOS DE LAGUNA LARGA

Claudia Arriaga/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Campeche. – En los límites del estado de Campeche con Guatemala hay un campamento de más de 550 personas guatemaltecas Maya Q’eqchi, Chuj y población mestiza que fueron desplazadas de la comunidad Laguna Larga. Viven en casas que construyeron con palos, piedras, cartones, guano y algunas – las más lujosas- tienen láminas. No todas tienen puertas, por lo que la privacidad es un lujo para unos cuantos.

Desde el 2017, las 111 once familias que vivían en Laguna Larga, Guatemala fueron desplazados por las fuerzas estatales, el ejército y la Policía Nacional Civil de ese país. Se dedicaban a trabajar la tierra, la mayoría eran personas del campo.

La excusa del gobierno, en aquel entonces a cargo de Jimmy Morales, era que presuntamente debían expulsarlos para proteger esa tierra. Sus casas fueron incendiadas y a casi siete años de obligarlos a desplazarse, aún son hostigados por el ejército.

“Vivimos en inseguridad. Podríamos ser atacados porque de lo que más tenemos la presencia es de militares de Guatemala, son los que más nos visitan, armados con cargamentos, vienen en varias ocasiones de noche”, comentó el comisario de Laguna Larga, Edwin López.

El caso de Laguna Larga llegó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y dictó medidas cautelares para proteger a la comunidad. Una de las medidas era que el ejército tenía prohibido el acceso a la franja fronteriza en donde se establecieron las y los habitantes. Acuerdo que continúan sin respetar.

“Hace tres meses bajaron un cargamento en el campamento, parecían que eran plásticos, no sabemos que más pase, es un atentado contra el campamento porque creemos que podrían hacernos algo”, insistió Edwin.

En el campamento de Laguna Larga las casas no tienen baños. Construyeron unas letrinas comunitarias y todas las personas las comparten. Se encuentran ubicadas en el fondo del espacio que ocupan. Llaman la atención no solo por lo fuerte del olor, también porque no tienen puertas, están apenas cubiertas con unas cortinas, y los papeles sanitarios están esparcidos por todo alrededor.

Son cientos de personas, así que otra de las prácticas a las que están obligados es al fecalismo al aire libre. En consecuencia, sufrieron la pérdida de su salud. Las enfermedades como el cólera y la diarrea son frecuentes.

En las casas se pueden observar lonas que hablan sobre la prevención y con recomendaciones para evitar otras más como el paludismo. Aunado a esto, las enfermedades de la piel son frecuentes y las respiratorias.

La comunidad no cuenta con un médico para atenderse. Es un habitante quien desde el 2017 lleva un registro de los nacimientos y en ocasiones cuando alguien se encuentra delicado de salud, usa su camioneta para llevarlo al municipio más cercano Candelaria, Campeche.

Los traslados no son fáciles, ya que tampoco tienen un camino pavimentado para entrar y salir. El que hay es una brecha de tierra que se inunda cuando llueve porque está cerca de la laguna. Son más de dos horas para llegar a la carretera y otras horas para llegar a la localidad más cercana.

DEJARLO TODO NO FUE FÁCIL

“Caminamos bajo lluvia en la noche y había peligros por las serpientes, teníamos miedo por los niños”, expresó Juana Camaja, una de las habitantes del campamento migrante de Laguna Larga mientras bordaba.

Recordó que el gobierno de Jimmy Morales envió al ejército y empezó el éxodo para ella y su familia. Los despojaron de su tierra y su hogar. Conseguir comida es cada vez más difícil. Su marido busca emplearse en las parcelas cercanas al campamento, unos días lo contratan y otros no.

Intentan sembrar hortalizas para tener algo de alimento seguro, no es fácil porque no son parcelas y lo hacen en pedazos pequeños de tierra. De momento les fue bien en la cosecha de calabaza.

Juana también intenta ayudar a su esposo para mantener a sus 11 hijos, aunque solo siete son menores y viven con la pareja. Se la pasa bordando en sus tiempos libres, decora servilletas con hilos de colores. Las adorna con flores y animales, según le dicte la inspiración. Cada 15 días si tiene las posibilidades va a venderlas en 80 pesos al ejido más cercano El Desengaño o si se puede a la cabecera municipal de Candelaria.

Sueña con regresar a su casa y con poder heredar tierras a sus hijos.

“Me gustaría que mis hijos pudieran tener tierra para poder trabajarla. Nosotros trabajamos en la agricultura. No tenemos otro trabajo más que recibir lo que la tierra permite”, mencionó con tristeza.

A pesar de que todas las personas en el campamento migrante se conocen, Juana no se siente segura. No confía en dejar sola su casa, teme que le roben sus pocas pertenencias.

“Nosotros vivíamos en Laguna Larga y como el gobierno mandó elementos del ejército, policías nos sacaron para este rumbo. Hemos estado sufriendo en este lugar, no tenemos seguridad ni para poder dejar nuestras casas ahora. Solo queremos que nos regresen a nuestro lugar”, comentó.

SIN RESPUESTA DE GUATEMALA Y MÉXICO

Las y los pobladores de Laguna Larga fueron expulsados porque en donde estaba asentada la comunidad era parte de la Reserva de Biosfera Maya de Guatemala. Tenían más de 15 años de habitar en el lugar y habían logrado el reconocimiento por parte del Estado de Guatemala.

Tras ser desplazadas las más de 550 personas guatemaltecas, el gobierno de México les permitió asentarse en la franja fronteriza de Campeche con Guatemala.

El Instituto Nacional de Migración (INM) y las autoridades federales les otorgaron un permiso para permanecer en esa parte del territorio. Pueden ir a comprar al municipio más cercano y la única condición según explicaron las y los migrantes es que deben regresar al campamento. No pueden trasladarse a otros puntos del país.

La mayoría desea regresar a Laguna Larga y otros prefieren ser reubicados o arropados por el gobierno mexicano.

El desalojo de la comunidad de Laguna Larga no fue pacífico. De la imagen de cómo lucía la comunidad antes ya casi no queda nada. Una comisión de la CIDH constató que las casas fueron quemadas y las columnas de madera con las que se sostenían cortadas para tumbar las estructuras. Pocas viviendas no fueron destruidas, la escuela y la iglesia.

La escuela de la comunidad de Laguna Larga fue ocupada por los militares del Ejército que resguardan la zona y en una de sus paredes la nombraron como “Batallón Kaibil Destacamento Militar Laguna Larga”. Los pozos de agua también eran usados por los militares.

En aquel momento, la comisión de la CIDH constató que una de las casas que no fue destruida era usada por funcionarios del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

Pedro era representante de Laguna Larga en el 2017, año en que fueron obligados a dejar sus hogares. Sentado en la puerta de su casa junto a su esposa narró que él se encontraba en San Andrés, Petén intentando evitar el desalojo. No pudo evitarlo, lo primero que pensó es que su familia y esposa estaban lejos y ya se encontraban en camino la policía y ejército. Alcanzó a hablar por teléfono para exhortar a las y los habitantes de Laguna Larga a empacar y migrar.

“Les avisé que desalojaran para que no hubiera violencia porque el ejército y la policía iban armados. No nos podíamos oponer contra ellos, nosotros estamos indefensos y ellos tenían las armas”, lamentó.

Al principio -en 2017-, el campamento migrante recibió apoyo de personas activistas, sociedad civil e incluso del gobierno de México. Actualmente, y conforme pasan los días es cada vez más escaso. Cada seis meses les llevan algo de alimento.

Las y los migrantes guatemaltecos viven angustiados y a la expectativa de su futuro. Reclamaron que no hay diálogo, ni propuestas de solución del gobierno de Guatemala, encabezado por Bernardo Arévalo de León.

El gobierno de México tampoco tiene alguna propuesta para definir su situación. De lo único que tienen certeza es que no pueden permanecer toda la vida en un campamento migrante. Existe la posibilidad de que también sean expulsados.

“Sería bueno que México lo recuperará para que, pues nosotros tuviéramos un poco más de acceso porque nuestro país nos abandona -queremos a México- en diferentes áreas y usted sabe que somos gente necesitada”, apuntó Daniel Valseca.

Más leído
HOY ESCRIBE
Relacionados