*Se trata del Cártel de la Costa, que surgió en el ámbito local. Está integrado por exmiembros del Cártel de los Epitacio, quienes perdieron el territorio con la llegada de otras agrupaciones, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo y Caborca.
*Hay expolicías estatales y federales, quienes cuentan con información de primera mano, que los ayuda en sus operaciones. A la cabeza se identifica un sujeto apodado como “H”. Es una agrupación criminal claramente delineada y con estructura propia.
*Su zona de influencia se extiende desde la zona oriente del municipio de Progreso hasta los límites de Buctzotz, pasando por Telchac, Sinanché, Yobaín y los Dzilanes, es decir, en la llamada Riviera Yucateca.
Redacción/Sol Yucatán
Yucatán vive una crisis de inseguridad nunca antes vista que está siendo capitalizada por los grupos delincuenciales.
Información de inteligencia del gabinete de seguridad de Yucatán, revelada a Sol Yucatán, asegura que en la entidad opera un nuevo cártel.
Se trata del Cártel de la Costa, que surgió en el ámbito local, es decir, opera de manera interna.
Está integrado por exmiembros del Cártel de los Epitacio, quienes perdieron el territorio con la llegada de otras agrupaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo y Caborca.
Además, hay expolicías estatales y federales, quienes cuentan con información de primera mano, que los ayuda en sus operaciones.
A la cabeza se identifica un sujeto apodado como “H”.
Su zona de influencia se extiende desde la zona oriente del municipio de Progreso hasta los límites de Buctzotz, pasando por Telchac, Sinanché, Yobaín y los Dzilanes.
Es decir, en la llamada Riviera Yucateca.
Es una agrupación criminal claramente delineada y con estructura propia.
El informante aseguró que en esa zona podrían registrarse algunos problemas, debido a que en la parte de Sinanché, Dzilam González y Dzilam de Bravo opera la agrupación de los Interián, que son una célula del Cártel Caborca.
A la cual pertenece Donato Valdés Rodríguez, alias Nato, y su hijo Juan Carlos Valdés, quien fue ejecutado a balazos la semana pasada.
Incluso Dzilam González es considerado como la punta de lanza de los Interián.
Yucatán ha sido tradicionalmente uno de los estados con menor índice de homicidios y de violencia asociada al narcotráfico en México, comparado con otras regiones del país.
No obstante, su ubicación estratégica con el Golfo de México y con Quintana Roo ha atraído el interés de organizaciones criminales para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Informes filtrados y análisis de seguridad señalan la presencia de diversos grupos que operan ya en la península, entre ellos organizaciones con vínculos a cárteles nacionales como Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con expansión hacia municipios de Yucatán.
Cártel de Sinaloa, con presencia histórica en algunas rutas de distribución.
Células del Cártel del Golfo, Los Zetas y otras facciones menores utilizan la región como corredor logístico, por lo cual en la entidad existe la presencia de al menos cinco de las agrupaciones criminales.
Lo más grave es que las propias autoridades niegan de manera sistemática la presencia de los grupos criminales, a pesar del incremento de delitos relacionados con el trasiego de drogas, huachicol y refugio de criminales.
El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, cayó en una irresponsabilidad para tratar de ocultar la realidad que se vive en la entidad, es decir, Yucatán ya no goza de la seguridad de antaño.
El mandatario aseguró que la matanza registrada en Dzilam González fue un hecho aislado y que no tiene relación con la delincuencia organizada.
“Fue un pleito entre dos familias”, aseguró Díaz Mena.
Los dichos por el mandatario, quien en 15 meses ha perdido la brújula de seguridad, contrastaron con los operativos de seguridad tras la captura de don Donato, donde se blindó el edificio de la SSP y Fiscalía.
Lo que es una realidad es que la inseguridad y la violencia se han incrementado a raíz de la llegada de Morena, donde hay evidencia de que habrían pactado la plaza a cambio de financiamiento para ascender al poder, hoy se está pagando el precio.
El estado vive en medio de una seguridad simulada y donde la burbuja de seguridad se ha roto.
El ataque fue claro y hubo tres víctimas colaterales, que estuvieron en medio del fuego cruzado, dos murieron y uno más está hospitalizado.
Los hampones utilizaron armas de uso exclusivo del Ejército y fuerzas armadas, en el lugar, se recuperaron 32 casquillos percutidos atípicos para un pleito familiar, como asegura el mandatario.
Juan Carlos Valdés “Nato” recibió ocho impactos de bala, incluido el tiro de gracia en la cabeza, sello de los ajustes de cuentas entre grupos criminales.
Juan Carlos, junto con su padre Donato Valdés, alias “Don Nato”, está vinculado con el Cártel Caborca, que opera en la zona de Bacalar y Chetumal.
Son señalados como los artífices de la desaparición de grupos antagónicos, en especial del Cártel Jalisco Nueva Generación, y eran buscados en suelo de Quintana Roo, sin embargo, desde hace meses había adquirido una propiedad en Dzilam González, donde “Nato” fue ejecutado.
La matanza hizo recordar el episodio de inseguridad que se vivió en el 2008, en el primer año de gobierno de Ivonne Ortega, con los 11 decapitados de Chichí Suárez, donde se trató de un ajuste de cuentas entre grupos criminales.
De manera extraoficial, se sabe que hay un detenido, que habría sido aprehendido en el hotel Villareal de Ticul, sin embargo, la SSP o Fiscalía no han oficializado la captura.
Mientras tanto, el gobierno se enterca en negar lo que es una triste realidad en Yucatán, donde ya no se goza de la seguridad de antaño, donde las células de los grupos criminales operan y donde los delincuentes han encontrado un refugio para vivir.






