InicioReportajes EspecialesNarcotráficoNARCOMENUDEO: FUENTE DE FINANCIAMENTO

NARCOMENUDEO: FUENTE DE FINANCIAMENTO

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

*Principal causa del elevado número de homicidios por control de territorios

*Casi 100 mil carpetas de investigación en el 2023 por narcomenudeo

*La cifra más alta desde el gobierno de Enrique Peña Nieto

*Cada narcotiendita genera diario 35 mil pesos y hay miles en todo el país

Ciudad de México.- Durante los cinco años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el narcomenudeo alcanzó una cifra récord, tan sólo en el 2023 iniciaron las fiscalías cerca de 100 mil carpetas de investigación, con lo que alcanzó un récord histórico; su auge se debe a que precisamente la venta de droga al menudeo es la que financia la guerra entre los cárteles a nivel nacional.
De acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), las autoridades antidrogas dieron inicio a 97 mil 88 carpetas de investigación; la cifra más alta que se contabiliza desde el gobierno de Enrique Peña Nieto, del 2012 al 2018.
Los número indican que el año pasado hubo en promedio 246 registros diarios por narcomenudeo, la mayoría en los estados de Guanajuato, 19 mil 876; Ciudad de México, 12 mil 379;  Baja California, 9 mil 839; Quintana Roo, 8 mil 202 Coahuila, 9 mil 54; Nuevo León, 7 mil 677; San Luis Potosí, 6 mil 715; Estado de México, 5 mil 792; Sonora, 2 mil 738; Veracruz, 2 mil 662; Michoacán, 2 mil 159.
Dicho delito se incrementó un 4.3% en el pasado año, según las estadísticas del SESNSP, al pasar de 86 mil 386 carpetas de investigación en 2022, a 97 mil 88, siendo marzo el de mayor incidencia con 8 mil 182 registros, seguido de enero, 8 mil 40, octubre; 7 mil 873 y agosto con 7 mil 813.


El narcomenudeo, conforme a las carpetas de investigación, ocupa el noveno delito con récord en incidencia delictiva en lo que va de la administración de López Obrador, con cifras históricas de víctimas por los delitos de homicidio doloso, lesiones dolosas, feminicidios, extorsión, secuestro, violencia familiar, violación y narcomenudeo.
Durante 2019, el primer año de gobierno de López Obrador, las fiscalías de los estados iniciaron 70 mil 274 carpetas de investigación por narcomenudeo; en 2020, 76 mil 741; en 2021, 82 mil 275; en 2022, 86 mil 386 y en el pasado 2023, 97 mil 88.
Para David Saucedo, experto en seguridad, las disputas entre las bandas criminales por el control de los puntos de venta de drogas aumentaron el delito de narcomenudeo a nivel récord de incidencia que hasta 2018 no rebasaba las 58 mil carpetas de investigación.
La instalación de una mayor cantidad de puntos de venta de droga conocidos como “narcotienditas” se debe a la necesidad de los grupos delictivos de solventar sus batallas contra los enemigos y ello contribuye a la expansión de ese tipo de “negocios”, cuyas ganancias son para financiar la guerra a nivel nacional entre organizaciones criminales.
Saucedo explicó que, para poder pagar todo lo que se deriva de las batallas por hacerse no de localidades sino de todo un territorio, los grupos del crimen organizado han optado por recaudar sus recursos a través del narcomenudeo.
El especialista en la materia señaló que a raíz de la incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación en el narcotráfico, en el 2009, se dio un exponencial crecimiento en el narcomenudeo, ya que el principal objetivo de la naciente organización delictiva fue la de mantener el control de la venta de droga al menudeo en las principales ciudades del país.
Gimnasios, salones de belleza, spas, parques deportivos, discotecas, antros, talleres, refaccionarias, puestos ambulantes, las inmediaciones de centros educativos, y hasta las esquinas, son fieramente disputados por los cárteles al considerarlos importantes puntos de venta de droga, no sólo las llamadas “narcotienditas”.
Pero para que el “negocio” funcione, refiere el experto, se requiere de la complicidad de las autoridades locales, municipales, que son las primeras en tener contacto directo con los narcomenudistas, después vendrán los arreglos con agentes de las fiscalías estatales y ya, a grandes niveles, los pactos llegan hasta el plano federal, como el caso de Genaro García Luna, pero entonces se habla de narcomayoreo.
Por lo mismo, por esos acuerdos, las policías municipales sólo combaten a algunos grupos y a otros no.  Exhiben sólo aquellos grupos con los que no hay arreglos y, con los que sí, son permisivos.
Las fiscalías, con sus honrosas excepciones, operan de la misma manera. Las mafias les compran protección policiaca y apoyo. Les pagan sobornos y de esa manera no se cumplimentan las órdenes de aprehensión.


En opinión del especialista, lo que produce la violencia generada por el narcomenudeo es en gran medida por los que se disputan las colonias y barrios. Si se cierran narcotiendas nunca se acabará; lo que hay que hacer es apuntar hacia el narcomayoreo porque en ese rubro hay rutas, buques, aviones, contenedores, bodegas.
Más que centrarse con lo que ocurre ante las denuncias de puntos de venta de narcomenudeo, y que estarían por debajo del total de sitios que realmente operan bajo esta dinámica en la ciudad, se debe de hacer hincapié en el narcomayoreo, porque es desde donde realmente impacta.
Los cargamentos de droga llegan hasta acá, se corta, se procesa, se hacen partes y se distribuye por zonas, enfatiza Saucedo. Lo que hay que enfrentar es el narcomayoreo, ya que la información de que se detecte la existencia de bodegas y laboratorios es escasa.
Por otra parte, remarcó, falta además actualizar cifras y registros en cuanto al consumo de sustancias en el país, lo que se sabe, ahora, es sólo por el reporte de los anexos y los médicos que se centran en la atención de farmacodependientes.
En el caso específico de Guanajuato, que ocupa el primer lugar en homicidios dolosos, operan por lo menos seis grupos criminales que pelean entre sí por los territorios para la venta de drogas.
Hay principalmente tres  grupos, pero en total son seis organizaciones las que se disputan el estado: el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de Sinaloa, Cártel de Santa Rosa de Lima, Los Viagras, la Unión de León y Los Escorpiones, y todos tienen como fuente principal de financiamiento el narcomenudeo.
Guanajuato, después de Veracruz, es la entidad que tiene el mayor número de ciudades: León, Irapuato, Celaya, Salamanca, corredor industrial de la entidad; dos ciudades turísticas como Guanajuato y San Miguel de Allende, ávidas para el consumo de drogas sobre todo por el turismo internacional, como en los casos de Cancún, Acapulco y otros estados con puntos de elevada afluencia turística.
La Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Escondido, Manzanillo, son otras de las ciudades donde se observa la proliferación de las narcotienditas, pero no nada más en los estados con atractivos turísticos, sino también en muchos otros puntos.
Estados colindantes con la frontera norte, como Chihuahua, Sonora, Coahuila, Baja California Norte, Tamaulipas, Nuevo León, muestran el mismo auge del consumo de drogas, sobre todo en las ciudades de Tijuana, Ciudad Juárez, Mexicali y Reynosa-Río Bravo.
Bajo la condición del anonimato, algunos narcomenudistas dijeron que las narcotienditas generan en promedio ganancias diarias de 35 mil pesos. Se pueden localizar en todos los barrios de la ciudad y los cárteles cuentan con  “ejércitos” de miles de narcomenudistas que distribuyen droga con marcas y logos.
La marihuana se comercializa en empaques con sellos de la típica figura de la yerba, la cabeza de una pantera y caritas de un “chico malo”. Para tener el control de la distribución de la droga se vende en pequeñas bolsas de “Ziploc” con distintos colores.


Los “contadores” vigilan  la producción, distribución y  venta en las zonas que tienen dividida la metrópoli. Si comienza a circular en el “mercado” una bolsa de color diferente al seleccionado para venderse ese día en cierto sector,  sabrán que algunos de sus narcomenudistas está tratando de operar por su cuenta y esa traición se paga con “tablazos” o incluso la muerte.
Los laboratorios operan en casas de zonas de clase media baja, donde laboran en promedio 30 personas, la mayoría mujeres, en cada una de las tres jornadas. Los locales  se disfrazan como un pequeño taller, principalmente textil o electrónico.
La mariguana se empaqueta en dos presentaciones: una pequeña que alcanza para un cigarrillo y otra más grande para un “carrujo”.  Sus costos varían entre 100 y 300 pesos, respectivamente.
Respecto a la cocaína, el precio promedio de la “la grapa” es de 300 pesos, pero su calidad es muy mala. Anteriormente la  “coca” era sólo para élites, por su alto costo, pero actualmente se ha convertido en el narcótico con más demanda. Su consumo aumentó por la entrada de las mujeres al mundo de las drogas.
Saucedo detalló que si se hace un cruce entre el mapa de carpetas de investigación por narcomenudeo y las ciudades donde hay mayor violencia homicida, casi son las mismas, es decir, cruzando los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública con las 50 ciudades que tiene mapeado el gobierno federal, coinciden en un 95 por ciento.

En las principales ciudades de nuestro país, el crimen organizado diseñó un sistema de logística y control del narcomenudeo comparable al de una empresa global. Transformó a los antiguos cárteles que sólo distribuían droga a Estados Unidos y los orilló a disputarse el control del mercado local, lo que desató una mortal guerra intestina.

Más leído
HOY ESCRIBE
Relacionados