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OSIEL CÁRDENAS, EXLÍDER DEL CÁRTEL DEL GOLFO: PROTEGIDO POR UN SECRETO DE ESTADO EN USA

​Ricardo Ravelo/La Opinión de México

Ciudad de México.- En 2005, luego de compurgar dos años en el penal de La Palma, Osiel Cárdenas Guillén, el poderoso jefe del cártel del Golfo, fue extraditado a Estados Unidos, donde tuvo que rendir cuentas ante la justicia. En un hecho sin precedentes, Cárdenas Guillén negoció con el gobierno de Barack Obama: pactó declararse culpable de los 17 delitos que se le imputaron, delatar a políticos y empresarios mexicanos ligados al narcotráfico y al lavado de dinero. También le aseguraron 50 millones de dólares. De esta forma, Osiel pudo cambiar la cadena perpetua por una sentencia de 25 años y no sólo eso: Logró que el gobierno de Estados Unidos sellara de por vida su caso, incluidos los pormenores de la audiencia privada del 24 de febrero de 2010 en la que fue sentenciado, además de que el nombre de la prisión donde está recluido permanecerá en secreto hasta el 1 de noviembre de 2028, cuando termine de purgar su sentencia y recobre su libertad.

Osiel Cárdenas Guillén fue el líder del cártel del Golfo de 1993 a 2003; durante su paso por ese grupo criminal construyó una empresa del crimen y organizó a un grupo paramilitar –Los Zetas –conformados por elementos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano (GAFES), quienes fueron cooptados para convertirse en el principal escudo protector del capo tamaulipeco.

​Sin embargo, tras varios años al frente de la organización criminal, a la que llegó tras asesinar a varios de sus amigos –de ahí el apodo de “El Mata-Amigos” –Cárdenas Guillén cayó en el declive, el cual se agudizó todavía más luego de que la agencia antidrogas norteamericanas, la DEA, intensificó su búsqueda y presionó al gobierno mexicano, entonces encabezado por Vicente Fox, para que fuera detenido.

​Antes de su captura, en 2003, Osiel Cárdenas ya había dado muestras de su gran poder: asesinó de un balazo en la cabeza a Salvador Gómez Herrera, “El Chava” Gómez, quien buscaba convertirse en el jefe del cártel; previo a este crimen y antes de su ascenso a la jefatura del cártel del Golfo, se había fugado de una casa donde estaba arraigado, tras haber sido detenido por la Policía Judicial con un cargamento de drogas.

​En aquella ocasión, Osiel Cárdenas le invitó unas cervezas a sus custodios. En realidad, mandó comprar varias botellas de licor, organizó una fiesta en la casa de arraigo. También parecieron mujeres de la vida galante y aquello se convirtió en una verdadera orgía. Obviamente, no pudo faltar la cocaína –el polvo de ángel, como le llaman –para pasarla bien en la fiesta, la cual terminó en la madrugada.

​Los custodios se quedaron dormidos después de la borrachera, lo que aprovechó Osiel para evadirse: un grupo de amigos, todos ellos criminales, estacionaron sus autos afuera de la casa de arraigo. Osiel salió caminando, aprovechando el momento en que los policías que lo vigilaban estaban profundamente dormidos.

​Lo que siguió después fue la lucha por el control total del cártel del Golfo, el cual llegó en 1997; en ese tiempo ya contaba con el apoyo de dos militares: Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca” y Arturo Guzmán Decenas, “El Z-1”, ambos fundadores del grupo armado Los Zetas.

​El llamado “Ejército del Narco” se conformó con militares que habían pasado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a la Procuraduría General de la República (PGR) para reforzar la lucha contra el crimen organizado. Esto ocurrió en el gobierno de Ernesto Zedillo.

​La carrera criminal de Osiel Cárdenas fue de seis años, tiempo en que controló todo el estado de Tamaulipas. Era gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba, quien se fugó tras ser vinculado al narcotráfico. Fue capturado en Florencia, Italia, el 10 de abril de 2017, cuando salía de un restaurante.

​En una céntrica avenida de la ciudad de Florencia, el exgobernador de Tamaulipas fue rodeado por agentes antinarcóticos italianos. Yarrington los saludó. Se identificó con una credencial falsa a nombre de José Ángel Márquez Pérez. También portaba otras identificaciones con el nombre falso de Tomás Chapa.

​El exalcalde de Matamoros –quien pretendió competir por la presidencia de la República en 2006 –fue extraditado de Italia a Estados Unidos el 28 de abril de 2018. El exgobernador no es visto por las autoridades norteamericanas como un protector del crimen: en su expediente está señalado de ser un capo de la droga que utilizó el poder político para exportar cocaína y lavar dinero procedente de las actividades criminales, sobre todo, para proteger al cártel del Golfo de Osiel Cárdenas Guillén.​

​​Fin de una carrera criminal

​En el año 2003, el gobierno de Vicente Fox emprendió una cacería de capos, pero no desmanteló las redes criminales que operaban, impunes, en el país. En ese tiempo detuvieron a Benjamín Arellano Félix, jefe poderoso del cártel de Tijuana, fundado en los años ochenta. El capo había huido y se refugió en el estado de Puebla, donde fue capturado.

​Casi a la par, la PGR organizó un operativo denominado “Carne Asada” para aprehender a Osiel Cárdenas, uno de los narcotraficantes más huidizos, pues solía usar unos 30 teléfonos celulares –uno diferente por día –para comunicarse y no ser detectado por las autoridades policiacas.

​La Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), entonces a cargo de José Luis Santiago Vasconcelos, preparó el operativo. Antes, mediante escuchas telefónicas, se habían enterado que la hija de Osiel tuvo comunicación con el capo y en la charla organizaron su fiesta de 15 años. La PGR había intervenido el teléfono de la hija del capo y, a través de sus conversaciones, conocían el paradero de jefe del cártel del Golfo.

​La fiesta se haría en la casa donde vivía la muchacha y el menú constaría de vinos, carne asada, frijoles, ensaladas y toda una variedad de guisados para compartir con amigos y familiares.

​Los militares y agentes federales que realizaron el operativo arribaron a Matamoros la víspera de la fiesta. Al día siguiente comenzaron a rodear la zona donde estaba ubicada la casa. Dejaron pasar la fiesta. En efecto, hubo carne asada, la señal de que en ese lugar era la fiesta y estaba el capo acompañando a su hija.

​Osiel Cárdenas se quedó a dormir esa noche en la casa donde vivía su hija y al día siguiente, muy temprano, se puso en marcha el operativo. Osiel Cárdenas salió corriendo sólo con un pantalón de mezclilla puesto, saltó la barda, brincó por azoteas y pretendió huir por otras calles, pero no tuvo éxito: fue capturado.

​De inmediato fue trasladado a la Ciudad de México e internado en el penal de La Palma, donde permaneció poco más de dos años. Durante su estancia en esa prisión de máxima seguridad, Osiel siguió manejando el cártel del Golfo: para mantenerse fuera de su celda de castigo contrató a unos veinte abogados, quienes todos los días lo visitaban, pero no para ver su asunto legal: algunos de ellos iban a recibir indicaciones para seguir con la buena marcha del cártel.

​Esto ni duró mucho tiempo, pues en 2005 el gobierno de México decidió extraditar a varios narcotraficantes de altos vuelos, entre otros, a Osiel Cárdenas, quien tenía un voluminoso expediente abierto en la Unión Americana por tráfico de drogas, lavado de dinero, homicidio y uso de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.​

​​La prisión secreta de Osiel Cárdenas en USA

​Siete años después de haber sido extraditado a Estados Unidos, el gobierno de Barack Obama pactó con Osiel Cárdenas una sentencia de 25 años –no se le impuso la cadena perpetua que se había anunciado meses atrás –a cambio de declararse culpable de los delitos que se le imputaron y delatar el entramado que en México conforman políticos y narcotraficantes.

​Esto es lo que se desprende de la sentencia que se dictó en el mes de febrero de 2010, la cual fue dictada a puertas cerradas y al margen de la juez Hilda G. Tagle, quien tuvo en sus manos el caso.

​La noticia por este fallo fue impactante a nivel internacional, sobre todo después de un juicio que se llevó a cabo en secreto, derivado de una acusación penal que data del año 2002. El fallo se emitió el 24 de febrero cuando una juez del estado de Texas dictó la sentencia de 25 años de prisión para Osiel Cárdenas, el poderoso jefe del cártel del Golfo.

​Lo que llamó la atención de este caso es que ni el gobierno ni la Corte dieron a conocer los pormenores del proceso de juicio en contra de quien es considerado por la DEA como el capo más temido y sanguinario. El juicio estuvo totalmente blindado y se trató de una decisión sin precedentes en la que la Oficina Federal de Prisiones recibió la instrucción de no difundir dónde permanecería el narcotraficante después de recibir su sentencia.

​El nombre de la prisión donde habita Osiel Cárdenas se conocerá hasta que cumpla su condena, el 1 de noviembre de 2028. Este es un caso de mayor relevancia, pues a Osiel Cárdenas se le dio un trato de verdadero secreto de Estado.

​Lo que se dijo aquel 24 de febrero en el juzgado representado por la juez Hilda G. Tagle confirmó el pacto entre Osiel y el gobierno norteamericano. En los pormenores del proceso penal B-00 -118-1 se pueden leer las partes medulares de la audiencia.

​En la transcripción de la misma se afirma que la sentencia contra Osiel respondió al pacto entre el capo y el gobierno de Barack Obama, a fin de que librara la cadena perpetua o, en el peor de los casos, la pena capital, vigente en el estado de Texas, por lo que se pasaron por alto las consideraciones de la juez, quien expuso que no tuvo ninguna participación en el acuerdo que, según se sabe, fue sellado de por vida.

​En este caso hubo negociaciones amplias, en las que se mantuvo al margen a la Corte; según se pudo confirmar a través de uno de los abogados de Osiel Cárdenas, quien pidió el anonimato, el acuerdo se firmó a través de los cuatro despachos texanos que Cárdenas Guillén contrató para su defensa legal.

​Uno de los abogados que fue testigo de este caso es Robert Yzaguirre, defensor del cártel del Golfo desde los tiempos de Juan García Ábrego, quien en 1996, precisamente en ese mismo distrito, no pudo zafar a su cliente de ser sentenciado a dos cadenas perpetuas por tráfico de drogas y delincuencia organizada. Actualmente García Ábrego está preso en una cárcel de Colorado y no saldrá hasta que se muera.

​Con Osiel Cárdenas la historia fue diferente, no obstante que el expediente en su contra contiene acusaciones por 17 delitos; según información de dos fuentes consultadas, Osiel Cárdenas Guillén pactó con el gobierno de Obama una sentencia de 25 años y la entrega de 50 millones de dólares. Inicialmente le habían pedido que entregara 300 millones de dólares. Pero la quita fue de la cuarta parte.

​De igual forma, el gobierno estadunidense solicitó el 18 de febrero de 2010 a la Unidad de Policiaca del Departamento de Justicia desahogar la audiencia a puertas cerradas y abstenerse de discutir otros asuntos hasta ocho horas después de terminada. La razón: El temor.

​En los pormenores de la audiencia desahogada en privado –un caso verdaderamente sin precedentes –se muestra a un Osiel Cárdenas cabizbajo que se dice arrepentido de haber desarrollado su carrera criminal. En la audiencia, el capo más sanguinario de México, busca a su hija y a su esposa.

​A la audiencia sólo pudieron entrar la esposa de Osiel Cárdenas, mencionada como “la señora Treviño”, así como su hija; la jueza le ordenó a uno de los abogados de Osiel –de apellido Quintanilla –que sólo ellas dos podían entrar y que nadie más, ningún medio de comunicación, pues en ese momento se alertó que un reportero del “Houston Chronicle” pretendía estar presente en la audiencia.

​La audiencia fue declarada sellada –en secreto –por razones de seguridad, pues la juez Tagle explicó que se ponía en riesgo a todo el personal del servicio Marshals, del Palacio de Justicia y público en general.

​Después de leer los protocolos y de explicar las razones de sellar la audiencia, se le hizo saber la sentencia a Osiel Cárdenas: 25 años y la entrega de 50 millones de dólares. A cambio, Osiel delataría a los personajes vinculados al crimen y se mantendría en secreto el nombre de la prisión donde compurgaría su pena. Así fue como Osiel Cárdenas evitó la cadena perpetua que lo esperaba en Estados Unidos tras ser extraditado.

​Antes de finalizar la audiencia, donde se acuerda mantener en secreto de por vida la audiencia y los acuerdos privados a los que llegó Osiel Cárdenas con el gobierno de Obama, la juez Tagle preguntó al capo el 24 de febrero de 2010:

​–¿Hay algo que quiera decir a la Corte antes de que le condene?

​–Si, su señoría. Pido disculpas a mi país, México, a Estados Unidos, a mi familia, en especial a mi esposa, mis hijos, por todos los errores que cometí. Este tiempo he pasado en la cárcel reflexionando y me he dado cuenta de la mala conducta que he tenido y de la cual siento remordimiento, y en verdad, estoy arrepentido. También pido disculpas a toda la gente que herí, directa e indirectamente. Eso es todo, su señoría.

​La juez Tagle hace una relatoría de las consecuencias del crimen organizado y describe a Osiel Cárdenas de cuerpo entero:

​–De acuerdo, señor Cárdenas, cuando yo dicté sentencia a un hombre con una esposa embarazada de 19 años de edad que, a cambio de ser internado en Estados Unidos de manera ilegal, se comprometió a llevar uno de varios paquetes de marihuana y luego ser el único detenido y, por tanto, responsable de todos los paquetes, creo en la vida…Considero la diferencia en la vida de usted como un líder del cártel cuya familia vive entre lujos.

​“Estos ejemplos han pesado mucho en mi al examinar si yo aceptaría “El acuerdo de culpabilidad” al que ha llegado al gobierno. He tenido que considerar la naturaleza y las circunstancias de la infracción, su historia y características. Su sentencia, la sentencia que yo impongo tiene que proteger al público de los delitos que de otro modo usted pudo cometer.

​“En mis 26 años como juez, siempre he sido muy consciente de la gravedad de las consecuencias de mi decisión para la parte acusada, para su familia, y para el público, en todos los casos en que tengo que avaluar el castigo…

​…”Sus acciones han generado miedo y la violencia en nuestra comunidad. Los niños no están seguros, incluso en sus escuelas, a causa de los tiroteos en las calles. Las balas de un arma de fuego durante una batalla en Matamoros, incuso han terminado en el campus de la Universidad de Texas en Brownsville. Los dueños de negocios sufren porque los turistas temen por su seguridad.

​“Usted desempeñaba el modelo de narcotraficante: blandiendo rifles de asalto personas que no sólo son cada vez más jóvenes, sino que con el paso del tiempo lo hacen en forma más descarada. Su sed de poder es tal, que nunca se apagará. Lo que ocasionan, por su falta de respeto a la ley y la decencia es trágico. Los secuestros, extorsiones, tiroteos en las calles, una economía desesperada, la inocencia perdida, que es su legado a su país, a nuestras comunidades en ambos lados de la frontera y su sociedad.

​“Sin embargo, creo que las sentencias que voy a imponer aseguran al menos cuando usted sea liberado del Buró de Prisiones, esos narcotraficantes para los que usted era un modelo a seguir en el pasado, ya hayan sido desplazados o que estén en sus zapatos. Por lo tanto, de conformidad con el Acta de Reforma de Sentencias 1984, acepto el acuerdo de culpabilidad y la condena a una pena de prisión de 25 años”.

​El exjefe del cártel del Golfo recuperará su libertad el 1 de noviembre de 2028. Hasta entonces se podrá conocer el nombre de la prisión donde actualmente compurga su pena.

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