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Caso Lozoya: Condenar al más débil

Pablo Cabañas Díaz/La Opinión de México

Decía el político alemán Konrad Adenauer que “en política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno”. Siguiendo a Adenauer, a Emilio Lozoya no le quedó otra opción que la de aceptar su extradición a México. Los expedientes de alta corrupción que llevan a los casos Odebrecht y Agro Nitrogenados y que se le imputan a Lozoya son ya la bandera de arranque de las próximas elecciones del 2021. Fuentes que rodean al expresidente Enrique Peña Nieto, aseguran que el ex director de Pemex, no declarará contra Luis Videgaray sino contra su ex secretario particular Erwin Lino. Ante esta situación el despacho de abogados Coello Trejo y asociados anunció que no habrá de continuar con la defensa legal en México. Lozoya, aceptó entregarse de manera voluntaria a las autoridades mexicanas y ser trasladado a territorio nacional. Sin duda fue una decisión difícil pues hay que recordar que incluso su madre Gilda Margarita Austin y Solís, tuvo que consentir su extradición a México, luego de estar acusada por operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Lozoya es investigado por haber recibido 10 millones de dólares por parte de la empresa Odebrecht para beneficiarla con la adjudicación de contratos, y también por recibir varios millones de dólares de Alonso Ancira como resultado de la compra con sobreprecio que realizó Pemex de la empresa Agro Nitrogenados. El exfuncionario estuvo prófugo durante ocho meses, fue detenido el pasado 12 de febrero de este año en Málaga, España y después de permanecer unas semanas en la prisión de Alhaurín de la Torre fue trasladado a la cárcel de la localidad madrileña de Navalcarnero. Los acontecimientos han tomado por sorpresa, a Lozoya quien venía comunicando que su plan era resistir la extradición y conseguir una prisión domiciliaria en España. El mismo atajo que tomaba el dueño de AHMSA, Alonso Ancira.

Llama la atención la presencia de Lino en el caso Odebrecht, su participación en esa trama de corrupción era conocida al interior de la élite del PRI. Por eso durante los meses que Claudia Ruiz Massieu dirigió al tricolor, una de sus primeras acciones fue removerlo del Consejo Político Nacional. Sin embargo, en la información sobre los pagos de sobornos de Odebrecht en México hay un destinatario que con el apodo de “Latino” recibió cinco millones de dólares. En los sótanos del poder alegan que existe una conexión entre Latino y quien fue el secretario particular de Peña Nieto.

Son muchos intereses en juego, la traición de Lozoya va a poner a prueba la eficiencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En las próximas semanas, se van a respetar los pactos generados en la transición presidencial. Según esos acuerdos existe un pacto de impunidad al que supuestamente se llegó con Videgaray y Peña Nieto, en la transición del 2018. En esta trama llama la atención que Javier Coello Trejo, exabogado de Lozoya, se deslinde y afirme que «tomó la decisión, de dejar la defensa”. Ahora, parece que como resultado del compromiso van por la pieza más débil en este asunto y es por Edwin Lino y no por Videgaray que seguirá disfrutando su estancia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en donde se le asignó la coordinación de un equipo de investigación sobre Inteligencia Artificial aplicada a la economía. Habrá legalidad pero no justicia en el mejor de los casos.

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