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*El profesor que Harvard busca olvidar  

Pablo Cabañas Díaz/La Opinión de México

La venta el pasado 28 de junio en Nueva York de un gran archivo de materiales relacionados con Timothy Leary Leary (1920-1996), un psicólogo estadounidense y defensor de las drogas psicodélicas, puso de nuevo el nombre de este ex profesor de Harvard en la palestra mediática. Sobre Timothy Leary apareció en 2020 un documental del ganador del Oscar, Errol Morris |titulado: “My Psychedelic Love Story” (Mi psicodelica historia de amor) que hacía alusión a la película Love Story (Historia de amor) una película romántica de 1970. Es importante señalar que la palabra psicodelia es de origen griego y significa “manifestación de la mente”. 

Sobre Leary, también apareció un revelador libro que invoca nuevamente la figura, mito y verdad del psicólogo de Harvard, que fue calificado como enemigo de Estados Unidos por el presidente Richard Nixon, que llegó a estar en 36 cárceles en el mundo en los años 60 y 70 del siglo XX y ahora es recordado en estos tiempos de pandemia.

En enero de 1961, Leary afirmaba que “ciertas sustancias podían desarrollar, rechazar y ampliar los límites del pensamiento humano”. Leary había ensayado con los efectos de los hongos alucinógenos. Esta experiencia la tuvo en Cuernavaca, Morelos, en agosto de 1960. Se dirigió a su habitación e ingirió siete hongos. Durante las horas que siguieron realizó una incursión por su propia mente y encontró su meta. Fue una experiencia muy fuerte, se sentía muerto, revivía su vida y experimentaba numerosos acontecimientos olvidados. Según él, descifró la piedra Rosetta de la conciencia.

Una vez que regresó a Harvard, Leary comenzó un programa de investigación conocido como el Harvard Psilocybin Project. Su meta era analizar los efectos del LSD en sujetos humanos, en este caso estudiantes de la Harvard School of Divinity. El Psilocybin Proyect consistía en administrar LSD a diversos grupos de personas, sujetos sanos y normales. La mayoría de ellos relataron experiencias espirituales, de amor, éxtasis, de muerte y resurrección; y la gran mayoría de los sujetos deseó repetir. Leary argumentó que los psicodélicos usados en dosis correctas y con la guía de profesionales en psicología podían alterar la conducta de maneras inauditas y beneficiosas. Las metas de la investigación de Leary incluían mejores formas de tratar el alcoholismo o reformar a los delincuentes. Muchos de los participantes de la investigación de Leary informaron de experiencias místicas y espirituales profundas que alteraron sus vidas de una manera muy positiva.

Se administró LSD a 300 profesores, estudiantes, graduados, escritores y filósofos, y el 75 % de ellos lo reportaron como una de las experiencias más educacionales de sus vidas. Ellos también suministraron dosis de LSD a 200 sacerdotes y clérigos, y el 75 % de ellos dijeron que tuvieron la experiencia más religiosa de sus vidas. En el experimento Concord Prison, administraron psilocibina a prisioneros, y después de ser guiados por Leary y sus colegas, muchos prisioneros alegaron no volver a utilizar la violencia. En 1962, Timothy Leary y Richard Alpert crearon la Fundación Internacional por la Libertad Interior, en Cambridge. Sus colegas en Harvard empezaron a tener problemas con sus investigaciones debido a los rumores de que se estaban distribuyendo alucinógenos a los estudiantes. La universidad acabó alarmándose y Leary fue despedido en 1963.

Este y muchos otros detalles de la vida del psicólogo clínico y ex profesor de la Universidad de Harvard, Timothy Leary, dan vida al libro “The most dangerous man in America: Timothy Leary, Richard Nixon, and the hunt for the fugitive king of LSD”, de los investigadores estadounidenses Bill Minutaglio y Steven L. Davis. Su título deriva de la expresión empleada por el propio presidente Richard Nixon para referirse al hombre que estuvo en la mira y la búsqueda del FBI y la CIA.

El libro de Minutaglio y Davis, que se publicó en 2019, y puede adquirirse por Amazon Kindle, es una primera piedra en el sendero que conduce a una revitalización de la figura de Leary. Además, el documental de Errol Morris (Niebla de guerra), del 2012, que aborda la vida de Leary desde el prisma de su expareja Joanna Harcourt-Smith. Leary conoció a Joanna y se casaron dos semanas después. Viajaron a Viena, Beirut y después a Kabul, en 1973. Este país no tenía un tratado de extradición con Estados Unidos, pero esa política no se aplicaba para las aerolíneas americanas. Leary fue arrestado por agentes de la DEA antes de que pudiera bajar del avión. Teniendo que hacer primero una escala en el Reino Unido, Leary pidió asilo político, pero no tuvo efecto. Su fianza se sostuvo en cinco millones de dólares, la más alta en ese punto de la historia de Estados Unidos. Los jueces alegaron que “si se le permitía estar libre, iba a hacer publicidad a sus ideas”, condenándolo a noventa y cinco años en prisión. Fue puesto en una celda solitaria en Folsom Prison, California, donde estuvo en la celda vecina de Charles Manson. Fue puesto en libertad en 1976. Falleció veintiún años después, viviendo en paz con su quinta mujer. Sin duda, Thimothy Leary fue todo un personaje del pasado siglo XX.

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