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*Gordon Wasson: El poder de los hongos

Pablo Cabañas Díaz/La Opinión de México

Un personaje central en la cultura del siglo XX, fue Robert Gordon Wasson quien nació en Estados Unidos en el estado de Montana en 1898. Fue periodista financiero para el “New York Herald Tribune”, en el que trabajó como columnista diario, hasta que en 1934 se incorporó a la firma J.P. Morgan Company donde llegaría a ser vicepresidente en 1943. En 1926 se casó con Valentina (Tina) Pavlovna, una pediatra rusa.

Su trabajo como reportero le obligó a aplazar su luna de miel hasta el año siguiente, en el que los Wasson pasaron unos días en una cabaña en las montañas Catskills del estado de Nueva York. Cuando estaban paseando por el bosque, su mujer salió corriendo ladera arriba gritando alegremente que había visto hongos. Comenzó a recogerlos mientras su marido le gritaba que no hiciera eso, que eran venenosos.

No solo los recogió, sino que Valentina cocinó los hongos para cenar y se los comió, delante de un Wasson horrorizado. Esta actitud diferente del matrimonio Wasson ante los hongos los llevó a reflexionar, sobre la existencia de pueblos amantes de los hongos o micófilos -los rusos-, y de pueblos a los que no les gustan los hongos o micófobos que eran los anglosajones y les animó a acuñar la palabra micofobia, es decir que le tienen miedo a los hongos… A partir de esta reflexión, los Wasson dedicarían gran parte de su tiempo libre, durante 30 años, a intentar aclarar el papel de los hongos en el pasado de la humanidad.

Los Wasson integraron datos al estudio de los hongos con datos de otros campos de conocimiento tales como: historia, religión, aspectos lingüísticos, mitología, arte, arqueología y llamaron a esta nueva disciplina etnomicología. En 1952, por mediación de Robert Graves, Wasson recibió un recorte de prensa en el que se mencionaban dos escritos de un tal Richard Evans Schultes, profesor de Ciencias Naturales de la Universidad de Harvard.

Schultes indicaba que, en distintos escritos del siglo XVI, los frailes españoles que llegaron a México comentaban la existencia de cierto culto a los hongos practicado por los indígenas y que él mismo había conseguido especímenes de estos hongos. Schultes identificó al hongo, conocido por los aztecas con el nombre de teonanacatl.

Tras contactar con Schultes, Wasson y su mujer decidieron visitar el pueblo Huautla de Jiménez, situada en el estado de Oaxaca, durante la época de lluvias del año 1953, donde los mazatecos realizaban rituales con los hongos. La primera velada de la que fue testigo Wasson transcurrió el 15 de agosto de 1953. El chamán que condujo la velada fue Aurelio Carreras, y usó 13 pares de hongos derrumbe. Esta sería la primera de las 10 visitas que Wasson realizaría a México.

Este primer rito en el que Wasson participó fue descrito de manera minuciosa en su primera obra, en 1957. El libro editado en dos volúmenes se titula “Russia, Mushrooms and History” y ganó un premio. Para poder ilustrar el libro, el micólogo francés Roger Heim les cedió las acuarelas de hongos dibujadas por el famoso botánico Jean Henri Fabre. Del libro únicamente se imprimieron 512 ejemplares numerados, siendo el precio de venta de 125 dólares de hace 63 años y no se ha vuelto a editar, pudiéndose conseguir todavía algún ejemplar a través de anticuarios al precio de 9 mil 800 dólares.

Un año después de la publicación del libro murió Valentina. En 1957, Wasson publicó en la revista “Life” un artículo donde narra su primer encuentro con la curandera mazateca María Sabina, la noche del 29 de junio de 1955 en Huautla de Jiménez. En esta ocasión su participación en el ritual sería total, ya que por primera vez un hombre blanco tomaría los hongos sagrados. Cómo Wasson escribe “… mi amigo Allan Richardson y yo compartimos con una hospitalaria familia una comunión sagrada, en la cual se adoraron, primero, y se consumieron luego, ciertos hongos divinos.

En la ceremonia religiosa dos personas mezclaron ritos cristianos y paganos en forma desconcertante para el cristiano, pero natural para ellas”. Tras la celebración de esta velada confirmaría la existencia del teonanacatl.

En sus investigaciones etnomicológicas, Wasson contó con la colaboración de Roger Heim que se unió a las expediciones que Wasson realizó a México en los años 1956, 1959 y 1961. En 1958, durante una de las veladas en las que Wasson participó con María Sabina, realizó una grabación que 15 años más tarde, en 1974, sería publicada.

En 1959, Heim y Wasson publicaron un libro más donde comentan todas sus investigaciones y experiencias sobre el uso ritual de los hongos en México, a la vez que se describen e ilustran varias especies de hongos alucinógenos. En el último viaje que Wasson realizó a Huautla de Jiménez, en 1962, le acompañó Albert Hofmann, químico de los Laboratorios Sandoz de Suiza, descubridor del LSD.

Hofmann logró sintetizar en el laboratorio uno de los principios activos del teonanacatl, y acudió a conocer a la sabia María Sabina, a la que regaló un frasco, une de esas píldoras.

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