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Otras Inquisiciones

Gustavo Sainz: “La semana de Bellas Artes”

Pablo Cabañas Díaz/Corresponsalías Nacionales/La Opinión de México

Gustavo Sainz (1940-2015), en el libro “El juego de las sensaciones elementales”, da su versión de un escándalo en el que se vio involucrado en 1982, cuando la revista “La semana de Bellas Artes”-fundada por él y auspiciada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)- publicó un cuento que resultó «ofensivo» para la esposa del entonces presidente José López Portillo, Carmen Romano. Cuando asumió la dirección de literatura, se le ocurrió hacer un periódico, “La semana de Bellas Artes”, porque la “Revista de Bellas Artes”, de la que era director no circulaba, estaba embodegada. Era para un club privado de lectores que no pasaban de 300 personas. Sainz decidió hacer “La semana de Bellas Artes”. Tiraba 350 mil ejemplares de 16 páginas que insertaba en El Universal, además se comercializaba en librerías y en universidades.

La publicación se formaba en la oficina de Sainz y su contenido, era revisado y autorizado por la dirección del INBA. De acuerdo con la versión de Sainz, en agosto de 1982 estableció su residencia definitiva en Estados Unidos, salió del departamento de literatura del INBA y dejó de hacerse cargo de “La semana de Bellas Artes.” Su lugar lo ocupó Fermín Orozco, quien a su vez contrató como empleado a un adolescente que tenía el nombre de José Tlatelpas, a quien Sainz había dado trabajo en la librería de Bellas Artes. Según Sainz, en el número donde se publicó el texto que disgustó a Carmen Romano quedaba un hueco. Para llenarlo, Tlatelpas toma un texto de un fólder que decía “rechazados” y encuentra uno que da el tamaño. Doña Carmen, casi siempre iba envuelta en pieles, con ropa de colores un tanto excesivos, maquillaje nada discreto y un cortejo amplio y excéntrico. Ningún medio de prensa se hubiera atrevido a publicar la nota de María Velázquez Pallares la autora del cuento. Doña Carmen, no era de aparecerse en la Feria de San Marcos que estaba dedicada al jaripeo, el ganado y la producción de vinos y brandys. La pregunta fue: ¿cómo llegó esa nota a las páginas del suplemento? Se salía totalmente de registro, por el tema, por el mal gusto y por lo disparatada. El cuento era una broma que se repartió en la redacción, y alguno la publicó a espaldas de los editores para dañar a María Velázquez Pallares.  Pero la broma se salió de control y el director de Bellas Artes, Juan José Bremer, tuvo que renunciar. Gustavo Sainz también debió irse, se retiraron los ejemplares que se pudo, y de un miércoles para otro el suplemento desapareció, de los pocos ejemplares que lograron repartirse, se sacaron fotocopias de la nota en cuestión, que circuló de mano en mano. Sainz cuenta que le preguntaron: “¿Cuántos días le das a Bremer?, respondió: Pues si esto sale el miércoles, para el viernes”. El viernes siguiente renunció Bremer. Era un texto que habían visto a lo más diez personas. Pero el presidente hizo un escándalo. A Juan José Bremer, López Portillo incluso lo cacheteó, ofendido por la publicación. 

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