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Pablo Cabañas Díaz/La Opinión de México

México y España

La semana pasada, Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), expresó ante Felipe de Borbón, rey de España, que en 2019 se “socavó la confianza en el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que condujo a que cayera la inversión después de una década de crecimiento”. Ante estas declaraciones el presidente calificó como «una vergüenza» la exoneración del rey emérito de España, Juan Carlos, acusado de soborno, sin que se haya realizado una investigación en su contra.

Regresamos a los años treinta y cuarenta del siglo XX, a los espacios del conservadurismo hispanófilo. La hispanofilia es la doctrina que ve en España a la llamada “Madre Patria”. Para la hispanofilia, la religión y el idioma español son determinantes en la definición de “lo mexicano”, se afirma que la conquista y la colonia fueron acontecimientos dolorosos pero necesarios para incorporar a la nación mexicana al camino de la “civilización”.

En el siglo pasado, la ruptura de relaciones entre el México cardenista y la España franquista y la llegada del exilio republicano instauró un debate que llega a nuestros días. Las expresiones de Gustavo de Hoyo y las del presidente de la República son parte de este debate que parecía cosa del pasado. Estamos regresando a la frontera entre los conservadores hispanistas y las autoridades federales, como sucedió del gobierno de Cárdenas al de Luis Echeverría. La hispanofilia sigue siendo un movimiento que aglutina a un amplio espectro de las clases medias y de la élite económica. Todavía estamos -en este espectro de grupos sociales- en la posibilidad de ver propuestas que oscilan entre la moderación y la extrema intransigencia.

¿Cuál será la aportación de España para frenar esta espiral y dar comienzo a una nueva relación con México?. Esta cuestión es estratégica para los negocios, la cultura y las finanzas. En México hay alrededor de seis mil empresas españolas de sectores como la banca, la energía, las telecomunicaciones, infraestructuras, turismo, y textil. Según los datos del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex), España exportó 1.477 millones de euros una suma atención, análisis y una visión acorde al siglo XXI.

La intención de resignificar el papel del Rey de España es un riesgo para los intereses españoles, pues la oposición mexicana de clase media, no es capaz de ver que la monarquía misma se encuentra cuestionada por sus excesos. El interés de los hispanófilos por retomar las consignas y formas de protesta de la derecha española obedece, en primer lugar, a que la discusión de las nuevas problemáticas —la erosión de las jerarquías, el temor al derrumbe del patrimonio construido y la influencia masiva de valores que ponen en duda la esencia y superioridad de lo que en México se llama la “gente decente”. Entramos en una etapa de cuestionamientos, como regularmente sucede ,en la relación entre México y España esperemos que prive el diálogo y la mesura y las actitudes extremas. Hay mucho que perder .

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