InicioReportajes EspecialesNarcotráficoOTRO “CHAPO” DISPUTA EL CÁRTEL A “LOS CHAPITOS” (1/4 PARTES)

OTRO “CHAPO” DISPUTA EL CÁRTEL A “LOS CHAPITOS” (1/4 PARTES)

*“El Chapo Isidro”, ex gatillero del “Chapo” enfrenta a los Guzmán

*Se alió con “El Mochomito”, sobrino de “El Chapo” Guzmán

*Atacó la hacienda de la madre de “El Chapo” y la obligó a huir

*EU lo exhibe como uno de los sucesores del líder del Cártel de Sinaloa

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

Ciudad de México.- El martes 14 de junio de 2016, en la ranchería La Tuna, municipio de Badiraguato, en pleno corazón del santuario del “El Chapo” en Sinaloa, al menos un centenar de sicarios, armados hasta los dientes, irrumpieron en la finca de María Consuelo Loera Pérez, madre de Joaquín Guzmán Loera.

El golpe no fue improvisado, Tres días antes, desde el sábado 11, decenas de camionetas blindadas llegaron a Badiuraguato con hombres fuertemente armados.

Cortaron líneas telefónicas, internet y todo tipo de comunicación. Bloquearon entradas y salidas de la localidad y después entraron a sangre y fuego a la hacienda.

Iban en busca de Aureliano Guzmán, “El Guano”; hermano del “Chapo”, pero no lo encontraron; sin embargo, sí mataron a ocho de los guardaespaldas e hicieron que la madre del “Chapo” se viera obligada a huir de su finca para no ser asesinada.

Los pistoleros del “Chapo” Isidro y del “Mochomito”, permanecieron en el poblado una semana, advirtiendo con matar a quienes se negaran a abandonar la localidad y ayudaran a los Guzmán. Ninguna autoridad se presentó mientras los pistoleros estuvieron en la zona. Un promedio de 300 familias tuvieron que emigrar y la señora Loera regreso hasta semanas después del ataque.

La agresión, sin precedentes en el estado de Sinaloa, la había encabezado “El Chapo”, pero no Guzmán, sino Isidro Meza Flores, “El Chapo” Isidro, aliado con Alfredo Beltrán Guzmán, “El Mochomito”, hijo de Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo” e irónicamente, sobrino de Joaquín Guzmán Loera.

Esa toma del poblado de La Tuna y rancherías aledañas, confirmó la presencia del “Chapo”, que al igual que su homónimo, es de baja estatura, regordete y hasta bonachón, nacido también en Sinaloa, pero 25 años después que “El Chapo” Guzmán.

Paradójicamente, Isidro Meza fue durante un tiempo gatillero a sueldo de Joaquín Guzmán, entonces jefe del Cártel de Sinaloa y ahora es el rival más fuerte para apoderarse del liderazgo de la organización y de todo el territorio.

Pobladores de La Tuna dijeron: “Un gordo chaparro, que disparaba como loco, gritaba que dónde estaba “El Guano” y la señora Consuelo, como no los encontraron se llevaron todo lo de valor, hasta motocicletas, coches y camionetas”.

Antes de irse, advirtieron a los pobladores que serían mejor que se fueran porque las cosas no habían acabado, “vamos a regresar por “El Guano”.

Los sicarios del “Chapo” Isidro, colgaron mantas en inmuebles de diversas comunidades, en las que advertían a la gente que mejor abaldonara el lugar, “vamos por los Guzmán y no queremos que mueran inocentes, así que mejor váyanse”.

Otros de los lugareños, dijeron que la familia de “El Chapo” Guzmán, había abandonado el pueblo apenas la tarde del martes 14, es decir sólo unas cuantas horas antes del atentado.

Los hechos fueron comunicados oportunamente al entonces secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Genaro García Castro. Dijo que por la hora y el riesgo de subir a la sierra en esas condiciones, esperarían hasta el día siguiente, para formar un grupo de elementos, pero antes pediría ayuda a la Secretaría de la Defensa.

El recorrido de Culiacán hasta el poblado de La Tuna, en un camino escarpado por la sierra, es de aproximadamente seis horas y no existe ningún tipo de comunicación, ni es posible llegar por aire; forzosamente tiene que ser por tierra y a lomo de caballo.

Los sicarios del “Chapo Isidro” permanecieron más de una semana en ese lugar y nadie llegó.

Reportes policíacos señalaron que al menos 300 familias de los poblados de La Tuna, Arroyo Seco y La Palma, entre otros, tuvieron que abandonar sus casas por la inseguridad, ante las frecuentes balaceras en más de una semana que dejaron muertos, a los que ellos mismos tuvieron que sepultar, además de heridos y desaparecidos.

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