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PEDRO INFANTE “TOREÓ” A LA MUERTE

*Este 2021 se cumplirán 73 años de que Pedro Infante y Lupita Torrentera resultaron heridos al regresar en avioneta de Acapulco hacia la Ciudad de México; tuvo una accidente más antes del fatal

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Segunda de siete partes)

Ciudad de México.- Este 2021 de se cumplirán 73 años de que Pedro Infante y Lupita Torrentera resultaron heridos al regresar en avioneta de Acapulco hacia la Ciudad de México. Anteriormente, había tenidos otro, antes del falta.

La compañera de Infante perdió al bebé que esperaban y al actor fue necesario implantarle una placa de vitallium en el cráneo para salvarle la vida.

Esa ocasión, la artista Irma Dorantes pidió a Pedro Infante que le prometiera que no volvería a pilotear ninguna nave aérea y menos una avioneta, el sinaloense dijo que así lo haría por el resto de su vida.

(Obviamente, se le olvidó la promesa, pues el 15 de abril de 1957, por la mañana, volvió a tomar los mandos de un avión y el transporte se precipitó a tierra en Mérida, incendiándose al caer. El actor fue identificado por la placa de vitallium. Irma Dorantes gritó ese día que “ella lo había matado”. (Pero, esa es otra historia).

Es interesante conocer que muchos individuos “se colgaron” del supuesto descubrimiento de la tumba de Cuauhtémoc, como el autopublicista Alfonso Quiroz Cuarón—quien se ostentaba como psiquiatra, psicólogo, médico forense, experto en descubrir falsificación de moneda nacional y jamás lo fue—y el maestro Alfonso Caso, quienes dijeron que no había duda de la autenticidad de los restos de Cuauhtémoc, “descubiertos” por la profesora Eulalia Guzmán.

Se informó que para refutar las tesis ya conocidas de arqueólogos e historiadores que desde el principio de las investigaciones en Ixcateopanmostraron su desconfianza, llegando a asegurar que no serían localizados los restos del último emperador azteca en esa población;  para contradecir igualmente a quienes adoptaron una posición escéptica, así como para despejar las dudas de los que se reservaron su opinión respecto de tales hechos, “para todo ello, el maestro don Alfonso Caso reveló ayer su criterio según el cual no debe dudarse de la autenticidad de los restos encontrados”.

(Sin análisis forenses, lo que es una irresponsable e imperdonable imprudencia, Caso avaló el “hallazgo” de doña Eulalia Guzmán, al igual que su tocayo Alfonso Quiroz Cuarón, quien no sólo no era médico forense sino que llegó al extremo de publicar en un libro, que sus conocimientos los había obtenido DE OIDAS al través de los años).

En un alarde de autoritarismo, Caso felicito a la profesora por “su triunfo” y envió el mensaje respectivo a “Ixcateopan de Cuauhtémoc, como seguramente se le conocería en el futuro”.

Los Alfonsos no sabían, obviamente, que los restos que encontró Eulalia Guzmán SON DE VARIAS MUJERES JÓVENES y, por lo tanto, ni la tumba era de Cuauhtémoc ni los huesos quemados del último emperador azteca, como en algún trabajo futuro lo demostraremos.

Sucedió lo mismo, amigo(a) lector(a), que en el caso del “Hombre de Tepexpan”, pues los restos, como en el caso de Cuauhtémoc…SON DE MUJER.

Pero, retomemos el tema de Blanca Estela Pavón y las demás víctimas del avionazo del 26 de septiembre de 1949.

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