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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

SÓCRATES A- CAMPOS LEMUS/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

Por extrañas razones llegan los pensamientos y con ellos los
recuerdos, hace unos días mi amigo Jorge Trujillo, que nos conocemos
desde 1962 cuando él era el presidente de la Asociación de Prensa
Estudiantil Politécnica, me picaba para darle razón de una promesa: el
escribir algún libro de los recuerdos que nos han sucedido y es claro
que hay que dar voz a esos recuerdos porque al final de cuentas es
parte de la vida y en la renovación del Solsticio de Primavera esto
aparece como algo obligatorio.

En los tiempos de estudiante nos reuníamos muchos en algunas
ocasiones en el café de Kikos que estaba en la zona de la Lotería
Nacional y el entonces Caballito y a un lado una librería muy grandes
regenteada por un viejo español republicano, ahí se distribuían toda
clase de libros y de folletos de “izquierda” y con ese pretexto
pasábamos algunos para comprar uno de esos folletos que eran muy
baratos y de paso ver si nos podíamos poner algún libro que nos
gustara y no lo pagáramos, así pensamos durante mucho tiempo que nadie
notaba ese truco. Un buen día mi pasión y ambición llegó muy lejos y
aparecía un libro que se llamaba Muralismo y tenía un precio elevado,
efectivamente logré sacarlo, pero a las cuadras de caminar me sentí
muy mal porque en realidad ni me importaba mucho y me daba “cosa” el
robar algo que ni necesitaba y tenía un valor en ese tiempo enorme
para mí, así que decidí regresar y enfrenté al viejo español que
estaba sentado en una silla cerca de la caja registradora y le dije
que por “accidente” me había llevado el libro y que lo regresaba
pidiéndole perdón, el viejo se quedó mirando y dijo a unos de sus
empleados: “A ver si ponen atención y que bueno que este muchacho
cumplía lo que siempre he dicho que: “libro robado es libro consultado
y leído” así que cuando venga, solamente déjenlo que tome lo que
necesite y después lo retorne”, mi vergüenza era enorme y claro que
esto me marcó en la vida porque ahí recuerdo en especial dos libros
que al paso de los años también compré en aquella librería antes de
que la cerraran, uno: Shogún, y el otro, TAI PAN, dos libros que me
encantaron y que por desgracia los he buscado para releerlos y no los
encuentro ni en las librerías de viejo… también, aquel libro: “Los
Enfermos que nos gobernaron” y Cuando China Despierte… ojala antes de
morir los puede volver a leer, y esto es como cerrar un ciclo grande
de la vida.

En verdad me sorprendo cuando escucho a mis hijos discutir
sobre algunos temas y no alcanzo a entender cómo logran tanta
información hasta que ellos me llevan por los caminos de los nuevo
medios, por supuesto que extraño mucho el olor y el sabor de las hojas
de papel y de ese rumor que siempre corre cuando vamos leyendo y
marcando con la pluma lo que nos gusta, pero así es la modernización,
cuando me acostumbré a utilizar la máquina de escribir normal, me
encantaba el ruido de cada golpe a las letras y  de pronto llegamos a
aquellas máquina eléctricas que tenía una bolita de las letras que se
podía cambiar, pero casi no hacían ruido y esto descontrolaba hasta
que logramos dominarla y de ahí llegamos a la computadora y tuvimos
que entrarle exactamente cuando el levantamiento en Chiapas del
Ejército Zapatista, cambios que se van produciendo en la modernización
y la vida, a lo mejor, hasta ahí llegamos porque no continuamos en
esos espacios nuevos porque al final de cuentas nuestro nivel está en
dejar lo que tenemos y como somos viejos, también, esos recuerdos lo
son y nos van llenando la vida y así es necesario, algunas ocasiones,
dejar que salgan y se escurran por las laderas que los llevarán a los
depósitos de recuerdos o para el disfrute y conocimientos de algunos
de lo que eran las cosas de antes, aunque ese antes no tenga tantos
años como si lo viejo fuera reduciéndose a los años, anteriormente,
una época alcanzaba casi cien años, ahora, en algunos, diez, los
cambios son tan importantes que la tecnología obliga a aceptar esa
velocidad a la que los viejos ya no estamos acostumbrados, nos gusta
la reflexión y los pasos cortos, la visión del mundo y de la vida con
esa paciencia que todos necesitamos, cuando menos los de la
generación, incluso, no entendemos bien a bien eso de la comida rápida
porque nos gusta la comida tranquila, caliente y con la charla en la
mesa y el tiempo necesario para gozar todos los tiempos y no andar
dejando los pedazos de recursos en la velocidad de los nuevos tiempos,
como que nos gusta cargar lo que traemos en la espalda, algunos, con
orgullo, y otros, con pesares.

Nuestros padres se sorprendían cuando comenzamos a utilizar
las famosas plumas atómicas y dejamos las plumas de tinta y ellos
dejaron los manguillos con sus plumas y especiales ejercicios de
“palmer” para tener una letra legible y entendible. Lo increíble es
que sigue siendo la PALABRA el camino importante para el
entendimiento, para el recuerdo, para lo nuevo y lo viejo y para
entendernos a pesar de que a veces no nos entendemos o no queremos
entendernos ni a señas y me sorprendo cuando ese valor de la palabra
llega hasta la definición de cada uno y de la fuerza que ha mantenido
para la transformación humana: “EN EL PRINCIPIO FUE EL VERBO” como si
esto nos marcara para siempre en la definición de los caminos de la
vida y en cada uno hay que tener el registro por modesto que sea para
entender los cambios que se van produciendo a través del tiempo.

Ahora, como que se ha perdido mucho el esquema del discurso
y de la charla, los nuevos tiempos obligan a refugiarse mucho en la
tecnología y no en la comunicación y esto hace que vayamos perdiendo
el contacto humano que para nuestra generación fuera tan vital e
importante que sería la energía del cambio y la transformación que al
final de cuentas, en esa base vieja formo lo que hoy se tiene como
nuevo…porque existen muchos cambios pero siguen, con la palabra, el
camino del recuerdo…mientras no perdamos la capacidad de reírnos y de
llorar que nos marca en la vida como parte de la humanidad por ser los
seres humanos los que tienen la capacidad del hablar, reír y
llorar…recordando que en el principio: FUE EL VERBO….

 

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