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SAQUEO A LAS ARCAS DE LA SCT

  • La Auditoría Superior de la Federación desnuda el “atraco” en obras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el desfalco asciende a más de 226 millones de pesos en obras que han quedado inconclusas como es el caso de la ampliación del Sistema del Tren Eléctrico Urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Las empresas “Consorcio Guadalajara Túnel, S.A.P.I. de C.V., “Lumbreras” y “Túneles, S.A. de C.V.”, se sirvieron con la cuchara grande y utilizan materiales de mala calidad.

Redacción/La Opinión de México

Ciudad de México.- La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) es una mina de oro abandonada por las autoridades hacendarias y de fiscalización, pero abierta para que funcionarios, empresas contratistas y proveedores la saquean a su antojo.

En el último informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre la “Construcción del Túnel, Pozo de Ataque de la Tuneladora, Trincheras de Acceso y Salida, Cinco Estaciones y CETRAM Subterráneos, de la Ampliación del Sistema del Tren Eléctrico Urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, encontró una serie de irregularidades entre las que destacan la desaparición de cantidades millonarias de dinero, falta de supervisión de las obras, no respeto a los catálogos de precios y severos retrasos para la terminación de la obra.

El dictamen de la Auditoría de Cumplimiento a Inversiones Físicas número 2019-0-09100-22-0306-2020/306-DE, realizado el 16 de octubre de 2020, fecha en la que concluyeron los trabajos de revisión, se concluye que el titular de la SCT, Jorge Arganis Díaz Leal, provocó un daño o perjuicio, o ambos, a la Hacienda Pública Federal por un monto de 226 millones 569 mil 252 pesos con 80 centavos.

Entre las anomalías puestas en evidencia por la ASF y que denotan negligencia y complicidad, está la omisión para dar seguimiento al correcto uso de los recursos otorgados y a los avances de las obras a los que fueron destinados.

En el informe individual del resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2019 a la SCT se observaron pagos improcedentes tales como: un importe de 226 millones 569 mil 3 pesos los cuales se desglosan a continuación:

Un desembolso por la cantidad de 61 millones 177 mil pesos, por un ajuste de costos a los insumos de los materiales, sin que se hayan deflactado a la fecha la presentación de las ofertas.

Falta de comprobación de 818 mil pesos, por la improcedencia de un precio unitario, fuera de catálogo referente al suministro y colocación de material de banco para rellenar una lumbrera; y 106 millones 563 mil miles de pesos, por la diferencia en la actualización del porcentaje del anticipo concedido no pagado en las estimaciones de ajuste de costos.

La dependencia a cargo de Jorge Arganis Díaz Leal, también no comprobó gastos por 1 millón 469 mil de pesos, por supuestos trabajos ejecutados distintos a los autorizados, para la evaluación de las cimentaciones de siete edificios históricos.

Asimismo, la SCT en Guadalajara no pudo comprobar 12 millones 761 mil pesos, debido a que se pagó el concepto fuera de catálogo para la construcción de lumbreras con un precio distinto al ofertado; y de 3 millones 416 mil pesos, debido a que no se justificó ni comprobó la totalidad del personal incluido en el concepto no previsto en el catálogo original para la construcción de un colector.

Entre las múltiples anomalías que provocaron una sangría de los recursos del pueblo también está un pago injustificado de 18 millones 561 mil pesos, debido a que se pagó una diferencia de los ajustes de costos, sin contar con los soportes documentales correspondientes.

También no justificó 17 millones 857 mil pesos, por el pago de tres conceptos no previstos en el catálogo original, por el incumplimiento al programa de obra pactado para la construcción del colector de desvío, por causas imputables a la contratista.

Las obras de “Construcción del Túnel, Pozo de Ataque de la Tuneladora, Trincheras de Acceso y Salida, Cinco Estaciones y CETRAM Subterráneos, de la Ampliación del Sistema del Tren Eléctrico Urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara” se han convertido en un barril sin fondo.

También se gastaron 3 millones 944 mil pesos, que no justificaron la plantilla de supervisión externa, al término de los trabajos en la construcción del túnel.

En total, el dictamen de la auditoría de cumplimiento a inversiones físicas concluye que la SCT, cuyo titular es Jorge Arganis Díaz Leal, provocó un daño o perjuicio, o ambos, a la Hacienda Pública Federal por un monto de 226 millones 569 mil 252 pesos con 80 centavos.

Y pese a que se han invertido millones de pesos extras en las obras siguen sin concluir, afectando negocios, paisajes y la cotidianidad de Guadalajara, pues la Línea 3 del Tren Ligero debe ser un recordatorio constante de la corrupción.

En un futuro el beneficio será para hombres y mujeres en Guadalajara, que gozarán del servicio que era algo muy importante tener desde hace 20 años, pero que eso no significa decir que ya lo pasado, pasado.

Lo cierto es que en la actualidad, con las obras inconclusas y los evidentes señalamientos de la ASF demuestran que hay corrupción y el gasto excesivo es un recordatorio a los malos manejos de los recursos públicos.

Como se recordará, hace unas semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró la Línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara, en Jalisco, una obra que costó el doble de lo presupuestado y que tardó siete años para ser concluida.

El mandatario federal destacó que su gobierno combate la corrupción, sobre todo para que en obras no se pidan “moches” a cambio de licitaciones, porque esto genera que las construcciones eleven su precio.

“Es una etapa nueva para que todas las empresas cumplan y que también el gobierno cumpla, empezando porque ya no se pida moche, que no haya sobornos, que desaparezca esa práctica corrupta e indignante de hacer licitaciones a modo para entregar las obras a los que entregan sobornos”, aseguró.

La línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara se inició en el gobierno del priista Enrique Peña Nieto y aunque su fecha de inauguración estaba contemplada para 2016, tomaron cuatro años más para finalizarla.

Inicialmente su costo se calculó en 18, 800 millones de pesos; sin embargo, éste se elevó a 31, 262 millones de pesos, pero aunque sigue inconclusa el gobierno de López Obrador también desembolsó dinero al barril sin fondo de la Línea 3 del Tren Ligero.

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