SE LE FESTEJA CADA MES

Redacción / Sol Yucatán / Sol Quintana Roo / Sol Campeche / La opinión de México

CUARTA DE 6 PARTES

En la interminable romería que comienza desde la madrigada de los días 28, que se intensifica en octubre y concluye hasta entrada la noche, tiempo en el que hay misas cada hora, los devotos, en el caso de los amigos de lo ajeno, van a pedir que les vaya bien en su “trabajo”, es decir que los ayude a delinquir  o bien a dar gracias porque luego de su ilícito, no los atraparon.

Y al igual que en el tiempo en que Jesús fustigó y corrió a los mercaderes que inundaron el templo, decenas de comerciantes de todo, abarrotan las dos iglesias, principalmente la de Hidalgo, en interminable fila de puestos con artículos religiosos, comida, antojitos, dulces, artesanías, fayuca, piratería, flores, etcétera.

En las inmediaciones de dicha iglesia, se observan a tripulantes de patrullas y unidades de emergencia médica, ya que es común que se requiera su intervención por algún insolado, caído o accidentado o bien por alguien que trata de aprovechar las aglomeraciones para obtener alguna ganancia, aunque no sea muy religioso.

A la entrada del templo de la Guerrero, se observa a una señora grande, humilde, que, a diferencia de numerosos pedigüeños, ella no va a pedir, sino a regalar: tortas, agua, tiempo, limosna y a pedir por todos los demás, en agradecimiento por un favor recibido de San Juditas, “más venerado que todos los santos, pues a él se le festeja cada mes y no cada año”, afirma la mujer que se niega a dar su nombre.

Los días 28, son los que mayor número de juramentos se registran por parte de muchísima gente que promete no ingerir licor, consumir drogas o cometer actos indebidos y aunque todos los días los hay, en octubre se multiplican.

Se dice también que es Santo Patrono de los buenos y los malos, en el entendido que los buenos muchas veces resultan más malos que los malos, como es el caso de los agentes judiciales que se adjudicaron su protección, bajo el argumento de que a ellos también les llaman “judas”, derivado del término “judicial” que hizo que lo tomaran como su protector.

Al respecto, los fieles de San Juditas, que no pertenecen a la policía, hacen la aclaración de que quizá si pueda ser Judas el protector de los judiciales, pero en todo caso, su santo tendría que ser Judas Iscariote, “el que traicionó al Señor” y no San Judas Tadeo, ya que es de todos conocida la peculiar manera de conducirse de la mayoría de “La Tira”, como es llamada la policía en todas sus facetas.

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