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SIERVO DE TRUMP

*El presidente López Obrador se reunirá con el mandatario más antiinmigrante y antimexicano que haya tenido en su historia reciente Estados Unidos. Su visita al vecino país del norte es considerada como un agravio a los millones de mexicanos que a diario sufren los abusos e injusticias del gobierno racista de Donald Trump.

*AMLO no es el mismo que en 2016 fustigó la reunión Trump-Peña cuando dijo que él no se hubiera reunido con el magnate neoyorquino, ni tampoco el que en 2017 publicó su libro Oye, Trump, en el que hace una dura crítica a los atropellos que padecen los inmigrantes mexicanos en EU. Hoy lo llama amigo y miente cuando dice que el gobierno del republicano ha mostrado respeto por México.

*La visita de López Obrador a Washington es un error político-electoral, diplomático y estratégico, porque se interpretará como un espaldarazo al mandatario más polarizante que haya tenido Estados Unidos. AMLO se prestó a ser utilizado por Trump como un accesorio propagandístico a la luz de las próximas elecciones.

SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- La farsa y la mentira han caracterizado al presidente López Obrador. En 2016 fue el crítico más severo de la reunión que sostuvieron el entonces mandatario Enrique Peña Nieto y el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. Llegó a decir que él jamás se hubiera reunido con el magnate neoyorquino.

En 2017, publicó su libro Oye Trump, un enérgico llamado de protesta por la política racista y antiinmigrante de Estados Unidos. “Nosotros decidimos enfrentar la xenofobia y defender a los migrantes”, dijo AMLO en ese entonces y calificó de racista al mandatario estadounidense. Hoy lo llama amigo de México.

La visita del presidente López Obrador a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump -el mandatario más racista, antiinmigrante y antimexicano de la historia reciente de Estados Unidos-, es considerada como un agravio a los millones de mexicanos que a diario sufren los abusos e injusticias del gobierno encabezado por el magnate neoyorquino.

Aunque el presidente López Obrador ha declarado que el propósito de su visita es exclusivamente para marcar la entrada en vigor del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), para el mandatario Donald Trump dicha reunión tiene fines estrictamente electorales.

En los hechos es una realidad que el mensaje de “amistad” entre AMLO y Trump es decepcionante para muchos sectores de ambos países, justo cuando en Estados Unidos ha estallado un movimiento social masivo en abierta oposición a las políticas racistas y antiinmigrantes del ocupante de la Casa Blanca, quien incluso ha amenazado con ejercer mayor represión.

López Obrador está cometiendo exactamente el mismo error que el expresidente Peña Nieto, quien se reunió con Trump en la Ciudad de México tres meses antes de las elecciones de 2016.

En aquella ocasión, Peña no se atrevió a criticar la insensata idea de Trump de que México pague por el muro fronterizo, ni tampoco objetó sus frecuentes comentarios racistas contra los inmigrantes mexicanos.

Donald Trump ha enfurecido a millones de inmigrantes quienes no olvidan que como candidato dijo que los mexicanos que cruzaban la frontera “traían drogas, delincuencia y tremendas enfermedades infecciosas a los Estados Unidos”.“Traen drogas. Traen el crimen. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”, fueron los comentarios del entonces candidato presidencial el 16 de junio de 2015, un año dos meses antes de que fuera recibido por el entonces mandatario Enrique Peña.

Ante la actitud complaciente y sumisa del entonces presidente Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, quien ya se perfilaba como candidato de la izquierda a la Presidencia de la República, publicó en 2017 su libro Oye Trump, un llamado de alerta ante la creciente ola racista, antiinmigrante y antimexicana que venía promoviendo el presidente estadounidense.

Pero esa postura de reclamos hacia el mandatario Donald Trump tuvo un cambio radical cuando asumió el poder. Desde que llegó a la Presidencia, López Obrador ha evitado conflictos con Donald Trump, una actitud poco común en él cuando acostumbra atacar lo mismo a empresarios, líderes de opinión, medios de comunicación, intelectuales, actores políticos y gobernadores de oposición, y todo aquel que difiera de su manera de pensar.

Sus conferencias de prensa mañaneras (donde predominan “youtubers” afines a su gobierno previamente aleccionados) son utilizadas para denostar, atacar, difamar y acusar a oponentes políticos e ideológicos.

El nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que entró en vigor el pasado 1 julio, es la justificación de su visita a Washington este 8 y 9 de julio para entrevistarse con el mandatario estadounidense, un encuentro decepcionante para millones de inmigrantes mexicanos que día a día padecen los atropellos de la administración más racista que haya tenido Estados Unidos en las últimas décadas.

El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) rechazó tajantemente la visita oficial del presidente López Obrador a Washington para reunirse con Donald Trump, “el presidente más racista y antiinmigrante en los tiempos más recientes de Estados Unidos”.

El Frente –conformado por organizaciones de migrantes indígenas en ambas naciones— lamentó que un mandatario que llegó al poder enarbolando una plataforma progresista y de cambio “se preste a ser un colaborador” para los objetivos políticos de Trump, quien nunca ha ocultado su odio contra los migrantes mexicanos, por  lo que demandó al presidente López Obrador cancelar esa visita.

Las afirmaciones que el mandatario mexicano dijo hace unos días al anunciar su visita para agradecer lo que Trump “ha hecho por México”, es una conclusión errónea, destacó el Frente Indígenas de Organizaciones Binacionales.

“Donald Trump condiciona su apoyo a México a cambio de que nuestro país sea su policía migratoria en la frontera sur. Trump condicionó su apoyo al T-MEC a cambio de que México se quedara callado y recibiera a miles de mexicanos deportados y encierra en jaulas a las hijas e hijos de connacionales. No señor presidente, Trump odia a México y a los mexicanos. Lo mejor es mantener la dignidad y luchar por la soberanía, cueste lo que cueste”, señaló el citado Frente dirigiéndose al presidente López Obrador.

Protestas durante la visita

El FIOB anunció una serie de protestas y movilizaciones en diversos puntos de Estados Unidos, incluyendo algunos consulados del gobierno mexicano en ese país durante la visita de AMLO.

Además de cancelar su visita a Washington, el frente demandó que el presidente López Obrador se declare públicamente en contra de las políticas racistas del mandatario estadounidense, que su gobierno “cambie el rumbo y deje de ser el policía migratorio” de Estados Unidos en la frontera sur de México, que conceda amnistía a todos los migrantes centroamericanos que huyen de la violencia y la crisis económica, y que proponga un diálogo multilateral para transformar la política migratoria punitiva en una de ayuda humanitaria tanto en México como en Estados Unidos.

Otras organizaciones como la Red de Poblanos en New York, la Unión Cívica 1 de Mayo y el Frente de Inmigrantes Chicago, coincidieron con el FIOB en que la visita es una pésima opción, en medio de las fuertes tensiones raciales en Estados Unidos, la criminalización de la inmigración y las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Entre sectores de trabajadores inmigrantes, la visita de López Obrador es considerada como un sometimiento ante quien le ha faltado al respeto a todos los mexicanos y a todos los inmigrantes.

Consideran que es sorprendente que en estos momentos cuando está empezando la contienda político-electoral para la Casa Blanca, el presidente de México decida realizar esta visita.

Para el ex canciller Bernardo Sepúlveda Amor, el antagonismo y desprecio hacia México de Donald Trump no podrán quedar en el olvido y, sin más, borrarse de la memoria de los mexicanos, desplazando su dignidad, su respeto y su orgullo patrio.

En su opinión, resulta altamente inconveniente para el interés nacional la visita del presidente López Obrador a su homólogo en Estados Unidos.

«No existe, a mi juicio, un fundamento político que explique una visita de esta naturaleza, tampoco existe un motivo que justifique la oportunidad de la visita, en momentos en que se lleva a cabo un proceso electoral en Estados Unidos y en donde la asistencia del presidente López Obrador a una ceremonia irrelevante se habrá de interpretar como un apoyo a la reelección del presidente Trump», expuso en una carta enviada al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

“Pretender inclinar la balanza en favor del presidente Trump en este clima político no parece ser la mejor apuesta», comentó Sepúlveda.

Recordó que actualmente el candidato demócrata Joe Biden tiene un ventaja de 14 por ciento frente a Trump, por lo que la visita de López Obrador producirá una reacción de profunda antipatía en el Partido Demócrata.

«Si Biden gana la Presidencia, su antagonismo hacia México será evidente en las políticas bilaterales que adopte», advirtió.

«Pero aún si Biden no es el triunfador en la contienda presidencial, es muy probable que el Partido Demócrata mantenga su mayoría en la Cámara de Representantes y, además, que gane el control del Senado estadounidense. De ser ese el caso, el Partido Demócrata se encargará de pasarle la factura política a México, con las nefastas consecuencias del caso».

Consideró que si Biden gana la Presidencia y el Partido Demócrata el Congreso, los últimos cuatro años del mandato del presidente López Obrador transcurrirán en un ambiente repleto de dificultades en la relación bilateral, en donde México será el principal perdedor.

«Con base en el conjunto de los planteamientos que he formulado, no encuentro ninguna ventaja política o económica que beneficie a México en la visita que realice el presidente López Obrador a Washington para entrevistarse con el Presidente Trump», destacó Sepúlveda.

«Considero, por el contrario, que esa visita afectará negativamente al interés nacional, produciendo un efecto de desagrado y repudio entre los mexicanos, de una profunda decepción al quedar vulnerados los principios que pertenecen a una tradicional política exterior, en donde la respetabilidad de la nación mexicana es un valor supremo e indeclinable, valor que ahora es imperativo mantener inmaculado», dijo el ex canciller.

En opinión del ex embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, la visita de López Obrador a Washington es un error colosal político-electoral, diplomático y estratégico a largo plazo, porque se interpretará como “un espaldarazo” al mandatario más polarizante en la vida moderna de Estados Unidos.

“A Donald Trump sólo le interesa usar al presidente mexicano como un accesorio de teatro a la luz de las elecciones, por ello Merkel y otros líderes declinaron viajar –más allá de la pandemia– para una cumbre del G7 en junio o julio?”, dijo Sarukhán.

Tanto Donald Trump como López Obrador han mostrado relaciones cordiales a pesar de algunas diferencias ideológicas. Trump ha dicho sobre López Obrador: “Es realmente un gran tipo”. Por su parte, López Obrador recientemente llamó a Trump amigo y dijo que la administración del republicano ha mostrado respeto por México. En ambos casos vemos hipocresía, mentiras y falsedad, pues mientras al primero lo mueven intereses estrictamente electorales, el segundo padece de amnesia al olvidar los frecuentes agravios e insultos a los millones de inmigrantes mexicanos radicados en Estados Unidos.

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