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SIN RESULTADOS ANTE EL CRIMEN

RICARDO RAVELO/LA OPINIÓN DE MÉXICO

*Washington exige a AMLO abatir a cárteles

–Donald Trump exigió militarizar el país y se hizo; ahora exige resultados ante violencia y de los cárteles. AMLO aduce que es una presión porque Trump anda en campaña.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a arremeter contra el gobierno de México al exigirle ejercer mayor presión y obtener más y mejores resultados frente al problema del crimen organizado y la violencia generalizada.

Esta es la tercera vez que el gobierno norteamericano exige un mayor compromiso de la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador para desarticular a los cárteles de la droga que operan en el territorio nacional y cuyas disputas territoriales han trastocado la seguridad en todo el país.

En enero de 2019, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos pidió al de México definir una política antimafia clara; después, Trump exigió que México declarara como organizaciones terroristas a los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Zetas y Cártel del Golfo, a fin de que mediante la ayuda internacional éstos grupos criminales fueran abatidos. López Obrador no hizo nada y se escudó en la soberanía: dijo que el gobierno norteamericano no podía intervenir en los asuntos de México.

La preocupación de Estados Unidos es que la violencia no cesa en México y cuestionan que el gobierno de la Cuarta Transformación no ha hecho lo suficiente para enfrentar a los cárteles de la droga.

Y es que en gran medida, el gobierno de Estados Unidos tiene razón: la administración de López Obrador no dispone de una política criminal. La que ejerce el gobierno se basa, según ha dicho el propio mandatario, en “abrazos y no balazos”, lo cual ha sido duramente criticado dentro y fuera de México debido a que no hay resultados en materia de seguridad.

A lo largo de casi dos años de gestión, el gobierno actual sólo ha capturado a dos capos de mediana estatura: el primero fue Santiago Mazari, “El Carrete”, líder del cártel de “Los Rojos”, capturado en 2019 en los límites de Guerrero y Michoacán. El otro fue José Antonio Yépez, “El Maro”, jefe del cártel Santa Rosa de Lima, que opera en Guanajuato.

Ambas capturas, sin embargo, no debilitaron la dinámica del crimen organizado ni la violencia: en Guerrero y Michoacán, por ejemplo, donde operaba “El Carrete”, la violencia sigue a la alza, lo mismo que en El Bajío, donde existe una disputa abierta y sin cuartel entre lo que quedó del cártel Santa Rosa de Lima y el cártel de Jalisco Nueva Generación, éste último, por cierto, es el que más ha crecido en los últimos años. En el gobierno de la Cuarta Transformación el grupo encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, es el que más ha crecido: ahora controla un amplio territorio: desde Campeche hasta Baja California.

Desde el gobierno de Enrique Peña Nieto y lo que va de la gestión de López Obrador se mantienen de pie quince cárteles de la droga que, en muchos casos, están enfrentados por el control territorial, el mercado de drogas y la explotación de los recursos naturales.

Estos grupos son: Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, “Los Rojos”, Guerreros Unidos”, cártel de Tijuana Nueva Generación, organización Beltrán Leyva, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Unión-Tepito, Cártel Santa Rosa de Lima, La Familia Michoacana, cártel de Los Viagras, familia Díaz Parada, los hermanos Valencia y Los Ardillos.

De estos grupos se desprenden diversos ramajes que están relacionados con funcionarios municipales: alcaldes, regidores, síndicos, jefes de la policía, quienes forman una amplia red de protección que mantiene impunes sus actividades.

Al responder a lo que llamó “la presión de Estados Unidos”, el presidente López Obrador dijo que no entrará en polémica con Donald Trump, pues se trata de un asunto de campaña, en referencia a que el mandatario norteamericano está disputando la reelección frente a Joe Biden.

Lo que el presidente López Obrador debe entender es que en la política de seguridad no se manda solo: depende de lo que dicte el gobierno de Estados Unidos, pues ellos se sienten –y en buena medida es cierto –los dueños del continente latinoamericano, donde ejercen poder respecto de las políticas a se guir en materia de seguridad.

Precisamente, el gobierno de Estados Unidos ha presionado al de México para militarizar todo el territorio, lo cual se ha hecho. En la actual administración se ha presentado una militarización histórica con más de 200 mil efectivos distribuidos a lo largo y ancho del país. Esto fue producto de la presión de Washington. No se entiende de otra manera.

El presidente López Obrador había dicho, en campaña y en sus primeros meses de gobierno, que no militarizaría el país, que los militares regresarían a sus cuarteles, pero ha ocurrido todo lo contrario: El ejército ha tomado todo el control de la seguridad no sólo en puertos y aduanas sino en las tareas policiacas, con la coordinación de la Guardia Nacional, una policía militar.

Sin embargo, tal como lo exige Estados Unidos, lo que no se ven hasta la fecha son resultados en materia de combate al crimen organizado; tampoco en el cese de la violencia. Los enfrentamientos y los muertos continúan en todo el país, pero al presidente no parece importarle tal estadística: está enfrascado en una guerra contra los llamados “conservadores” y en lo que él llama “el combate a la corrupción” que no es otra cosa más que una estrategia político-electoral de cara a las elecciones intermedias del 2021.

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