InicioHoy EscribeRicardo Ravelo GalóSOBRE GARCÍA HARFUCH, LA SOSPECHA DE VÍNCULOS CON CÁRTELES

SOBRE GARCÍA HARFUCH, LA SOSPECHA DE VÍNCULOS CON CÁRTELES

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

–Su trayectoria se puso en entredicho desde el caso Ayotzipana, pues no intervino en auxilio de los 43 estudiantes aduciendo que ya no estaba en Guerrero sino en Michoacán, lo que no era cierto.

La versión expresada por Omar García Harfuch –secretario de Seguridad Pública Ciudadana de la Ciudad de México, atacado a balazos el viernes 26 de junio en la capital del país –en el sentido de que fue el cártel de Jalisco el que ordenó el atentado, no es del todo creíble.

Al menos existe otra versión que, dentro de las investigaciones criminales, debe considerarse: se trata de indagar si el funcionario capitalino tiene algún nexo con otro cártel del narcotráfico que sea rival de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, quien pretende posicionarse en la Ciudad de México como una organización criminal poderosa, tal como ocurre en Jalisco, Michoacán o Colima.

El día del atentado, García Harfuch fue internado en el hospital “Médica Sur” y, antes de ingresar al quirófano, escribió en su cuenta de Twitter que el CJNG había sido el autor del ataque. Lo que llamó la atención fue la celeridad con la que se adelantó a responsabilizar al cártel que dirige “El Mencho”, no obstante que las investigaciones ni siquiera se habían iniciado, como pretendiendo atajar que corriera alguna otra versión al respecto.

Es cierto que el gobierno federal ya lo había advertido respecto a las amenazas que había lanzado el CJNG. Como se sabe, los órganos de inteligencia del Estado detectaron una llamada, la cual fue grabada, en la que presuntamente en CJNG prepara el asesinato de varios funcionarios gubernamentales y jueces que han afectado sus intereses. El audio fue avalado por la DEA como auténtico.

Las amenazas empezaron a cumplirse precisamente cuando fue ejecutado el juez Uriel Villegas, en Colima, quien tuvo a su cargo el traslado del hijo de “El Mencho”, Rubén Oseguera, de un penal de Oaxaca a otro ubicado en Sonora, de donde salió para ser extraditado a Estados Unidos, a principios de este año. Su envío a Estados Unidos fue autorizado por Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, ya que el llamado “Menchito” tiene un expediente criminal abierto en ese país relacionado con el narcotráfico y lavado de dinero.

Las dudas sobre los señalamientos de García Harfuch lo colocaron, una vez más, como un personaje bajo cuestionamiento. De hecho ya lo estaba desde que fungió como jefe de la Policía Federal en Guerrero durante los lamentables hechos ocurridos con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que para el gobierno federal se trató de una desaparición forzada.

En aquel momento, García Harfuch no intervino en el apoyo de los estudiantes y, cuando se lo preguntaron, dijo que estaba adscrito al estado de Michoacán; sin embargo, no fue cierto: el funcionario seguía fungiendo como jefe de la corporación en Guerrero.

Otro punto que lo puso en entredicho fue la aparición de su nombre y teléfono en una libreta que le aseguraron a Sidronio Casarrubias, identificado como jefe del cártel de “Guerreros Unidos”, uno de los más temibles que operan en Guerrero.

García Harfuch negó tener algo que ver con ese grupo criminal y, respecto del registro de su nombre en una especie de nómina del cártel, dijo que su teléfono era público y que cualquier persona podía tenerlo.

No es todo: en Estados Unidos fue abierta una investigación, que incluyó a dos agentes federales más, compañeros de García Harfuch, en la que el hijo de García Paniagua y nieto de Marcelino García Barragán es señalado de incurrir en irregularidades en el desempeño de su trabajo como policía.

Cuando arribó a la secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, en octubre de 2019, emprendió la cacería de los miembros del cártel Unión-Tepito, el cártel más poderoso que opera en la Ciudad de México.

El primer golpe lo asestó García Harfuch a principios de año mediante un operativo espectacular, apoyado con efectivos del Ejército. En aquella ocasión fueron detenidas unas 27 personas. Les aseguraron diferentes drogas, desde mariguana hasta cocaína, crack, heroína y drogas sintéticas. También una fuerte suma de dinero y vehículos. Durante el cateo a la guarida del cártel fueron hallados diversos cráneos humanos, los cuales usaban para colocarlos en altares iluminados con veladoras, un ritual propio de quienes practican la santería y el culto a la santa muerte.

Los detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad competente, Fueron encarcelados por delitos de narcotráfico, posesión de armas prohibidas, droga y otros delitos relacionados con la delincuencia organizada.

Lo más grave de todo fue que, en menos de 48 horas, todos los detenidos fueron puestos en libertad por falta de pruebas.

El señalamiento de García Harfuch, en el sentido de que el CJNG fue el que ordenó que lo mataran –en el ataque el funcionario salvó la vida gracias a que la camioneta en la que viajaba era blindada y a la reacción de la policía –tiene sentido porque el cártel Unión Tepito está asociado con el grupo criminal encabezado por “El Mencho”. De otro modo, no se entiende por qué el CJNG decidió atentar contra él.

Pero existe la posibilidad de que García Harfuch pueda estar vinculado a otro cártel, posiblemente a Sinaloa, el acérrimo rival de Nemesio Oseguera, y esa haya sido la verdadera razón del atentado. Sin embargo, las investigaciones no han ahondado en esa tesis. La indagatoria sigue en manos de la Fiscalía General de la Ciudad de México, a pesar de que la Fiscalía General de la República, en voz de su titular, Alejandro Gertz Manero, ha planteado que ellos pueden atraer el caso y profundizar en las investigaciones.

Sin embargo, hasta ahora no hay respuesta. Los 19 detenidos están presos, pero al principal sicario –Juan Manuel Torres Linares, “El Vaca”, quien reclutó a los sicarios que actuaron en el ataque contra García Harfuch –al parecer está quedando alejado del hecho central, pues sólo ha sido acusado de cohecho, delincuencia organizada, pero no de la autoría intelectual del atentado del 26 de junio.

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