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SUS PERSEGUIDORES LE LIMPIARON EL CAMINO

*El éxito de “El Chapo” se basó principalmente en las habilidades de Esparragoza Moreno como concertador, pues a través del apodado “Azul”, pudo fundar lo que se dio en llamar “La Confederación del Narcotráfico”

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Séptima y última parte)

Ciudad de México.- Durante los más de 13 años que permaneció prófugo, se asoció con Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal, del que también se dice que finalmente mandó ejecutar; con Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, con Los hermanos Beltrán Leyva, cuya extinción también se le atribuye a “El Chapo” y con Ismael “El Mayo” Zambada García, de quien, irónicamente, se rumora que fue él quien lo delató en su penúltima captura.

En ese tiempo retomó las riendas de la organización y el máximo liderazgo, aunque antes ya había saltado a las grandes ligar del narcotráfico, tras el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

Los cuatro narcos que por más de 10 años formarían la cúpula del ya poderoso narcotraficante, en la década de los noventas, ya habían cimentado su fama al formar parte del círculo de confianza de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, que, presuntamente falleció en 1997, descabellada versión, como las fugas del “Chapo” que a nadie convencen.

El éxito de “El Chapo” se basó principalmente en las habilidades de Esparragoza Moreno como concertador, pues a través del apodado “Azul”, pudo fundar lo que se dio en llamar “La Confederación del Narcotráfico”, tras haber sentado a casi todos los jefes de los cárteles para negociar, excepto al Cártel de Tijuana de los hermanos Arellano Félix que nunca quiso formar parte de la “confederación”.

En todo el tiempo que se mantuvo prófugo, extrañamente comenzaron a caer los principales líderes de diferentes organización delictivas, menos del Cártel de Sinaloa, lo que provocó la sospecha de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón que no pudieron o no quisieron detenerlo, únicamente “le allanaron el camino”.

Igualmente, los capos que se separaron de su organización, como “Nacho” Coronel, los hermanos Beltrán y Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie” terminaron en prisión o en la tumba.

SU FAMILIA Y SU NIÑEZ

La familia de Archivaldo Joaquín Guzmán Loera fue numerosa, “El Chapo” fue uno de los once hijos del matrimonio formado por María Consuelo Loera Pérez y Emilio Guzmán Bustillos, ambos campesinos que procrearon ocho varones y tres mujeres, de los cuales cuatro murieron.

Los otros hermanos de “El Chapo” Guzmán fueron Arturo, asesinado precisamente en el penal de La Palma; Ovidio, Miguel Ángel, Aureliano, Emilio, Armida y Bernarda, de los otros tres hermanos no hay registro alguno, ya que fallecieron cuando eran muy pequeños.

De acuerdo a investigaciones realizadas por Michael Vigil, ex agente de la Drug Enforcement Administration (DEA), la infancia de Archibaldo, nombre impuesto en honor a su abuelo, padre de María Consuelo, fue pobre y triste.

Su progenitor lo maltrataba, lo golpeaba y lo dejaba sin comer si no lo acompañaba a las faenas del campo, pero como siempre fue rebelde, su padre terminó por correrlo de la casa cuando tenía 12 años, lo que lo llevó a vivir en la calle y a cometer toda clase de fechorías para poder sobrevivir, aunque no pasaba de ser un ladronzuelo.

Su situación comenzó a cambiar cuando trabó amistad con Héctor “El Güero” Palma Salazar, que fue quien hizo que entrara de lleno en el mundo de las drogas.

SUS PRIMERAS PÉRDIDAS FAMILIARES

Sus principales colaboradores y hombres de confianza, fueron sus hermanos Arturo, “El Pollo”; Miguel Angel, “El Mudo” y Aureliano, “El Guano”, a quienes también incorporó al gang de las drogas.

Sin embargo, a siete meses de su fuga, el hermano menor, el consentido, fue detenido por la policía el 21 de septiembre de 2001 y llevado al penal llamado todavía de La Palma.

Del 2001 al 2004, se dio una estrecha relación entre “El Chapo”, líder del Cártel de Sinaloa y Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, a raíz de la desaparición de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” y durante ese lapso las cosas marcharon bien.

Sin embargo, esa buena relación se rompió el 11 de septiembre de 2004, cuando, por órdenes de “El Chapo”, fue ejecutado Rodolfo Carrillo Fuentes, “El Niño de Oro”, hermano menor del clan de los Carrillo, junto con su esposa Giovanna Quevedo Gastélum, en Culiacán, Sinaloa.

Tres meses después se consumaría la “Ley del Talión”, ojo por ojo y diente por diente, pues el 31 de diciembre de ese mismo año, “El Pollo” Guzmán fue asesinado en el interior del mal llamado penal de alta seguridad, por el reo José Ramírez Villanueva, cuando se encontraba en el área de locutorios hablando con su abogado.

Posteriormente, se sabría que “el trabajo” se lo había encomendado Miguel Ángel Beltrán Lugo, “El Ceja Güera”, gente del Chapo, a Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas”, al que dio 2 millones de pesos y éste a su vez, dio un millón a José Ramírez y se quedó con la diferencia.

Años antes, en junio de 2005, la policía atrapó a Miguel Ángel, apodado “El Mudo”, porque sus cómplices garantizaban que no lo harían hablar bajo ninguna circunstancia, situación que ha prevalecido.

En mayo de 2008, fue asesinado su hijo Iván Archibaldo Guzmán Salazar, en Culiacán, Sinaloa. Tenía un mes que había recobrado su libertad luego de permanecer arraigado por la PGR durante 40 días.

“El Chapo” compró toneladas de flores y arreglos, y prácticamente tapizó la ciudad de Culiacán para darle el último adiós a su hijo predilecto, al que también apodaban “El Chapito”.

Otro episodio de traiciones se dio a inicios de 2008, cuando Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, jefe máximo del Cártel de Los Beltrán, rompió definitivamente con “El Chapo” porque éste había entregado a su hermano Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”.

Fue entonces que se dio una interminable cadena de muertes de uno y otro bando.

Dentro de ese ajuste de cuentas, el 8 de mayo de ese mismo año, casi cuatro meses después de la captura de “El Mochomo” un grupo de sicarios asesinó en Culiacán, Sinaloa, a Édgar Guzmán López, otro de los nueve hijos de “El Chapo”.

LA DEBILIDAD Y PERDICIÓN DE “EL CHAPO”: LAS MUJERES

El talón de Aquiles de “El Chapo” siempre fueron las mujeres; su penúltima detención en Culiacán, Sinaloa, fue precisamente cuando se encontraba con su última esposa, Emma Coronel Aispuro, sobrina del desaparecido capo, “Nacho” y ex reina de belleza de Canelas, Durango, con quien se casó en 2007.

El padre de Emma, Ignacio Coronel Barreras, también estuvo involucrado en el narcotráfico, ya que fue detenido por elementos de la Policía Federal, en Agua Prieta, Sonora, por delitos contra la salud.

A sus 57 años de edad, “El Chapo” se había casado cuatro veces, mejor dicho, cinco, porque con su segunda esposa se divorció y se volvió a casar, independientemente de múltiples aventuras y romances que se le adjudican.

Su primera esposa, fue Alejandrina María Salazar Hernández, la segunda y cuarta, Griselda López Pérez, quien también se hacía llamar Karla Pérez Rojo; Estela Peña García y Emma Coronel, con las que procreó 10 hijos en total.

También figuran Zulema Yuria Hernández, una reclusa del anexo femenil de Puente Grande, Jalisco, que estuvo perdidamente enamorada del capo y cuyo final fue trágico y cruel.

Con Griselda, de quien se dice que es la mujer que más ha amado, se casó y se divorció para volver a casarse; el capo hizo sentir su poder cuando en mayo de 2010 fue detenida y llevada a las instalaciones de la SIEDO (a la que le antepusieron las letras dizque para hacerla más eficiente; SEIDO), acusada de lavado de dinero.

Sólo unas cuantas horas estuvo en la entonces SIEDO, porque inexplicablemente fue puesta en libertad sin reserva alguna, pese a que durante un cateo a su casa, en Culiacán, encontraron armas, joyas y una fuerte suma de dólares.

Los medios se regocijaron con el hecho y un caricaturista de un diario vespertino se mofó del entonces subprocurador antidrogas, José Cuitláhuac Salinas Martínez y del entonces jefe de la Policía Federal Ministerial, Vidal Díazleal Ochoa.

En el cartón se apreciaba a un funcionario bigotón que regañaba a su subalterno, un policía grandote, con cara de escasa inteligencia, a quien decía: “Te dije a la señora Beltrán, (refiriéndose a Clara Elena Laborín Archuleta, esposa de Héctor Beltrán Leyva, “El H”), no a la señora Guzmán, estúpido”.

Zulema Yuria Hernández, no fue se esposa pero sí su pareja: La conoció durante su estancia en Puente Grande. Ella era interna del anexo femenil de dicho penal.

Tras quedar libre, luego de compurgar su pena, se fue al Estado de México, pero al ser identificada como una de las mujeres del capo, la secuestraron a principios de noviembre de 2008 y el 17 de diciembre fue encontrada muerta, dentro de un automóvil, en Ecatepec, Estado de México.

Había sido ultrajada, torturada, presentaba varios impactos de bala y en la espalda le tatuaron a navajazos una enorme letra Zeta.

A otra de sus esposas, Estela Peña García, empleada de un banco en Tepic, Nayarit, la conoció en un baile y trató de conquistarla. Esta lo rechazó, pero comenzó a asediarla.

Sin embargo, Estela siguió negándose por lo que “El Chapo” contrató una avioneta que lanzó cientos de flores sobre la casa de su amada, pero el bombardeo romántico tampoco le dio resultados.

Entonces, con la complicidad de compañeros de trabajo de Estela, se concertó una cita en el restaurante Roberto’s Internacional, al que llegó a bordo de un lujoso automóvil último modelo.

Sin mayores preámbulos, la secuestró y se la llevó a la fuerza a un hotel de lujo de Puerto Vallarta, donde la mantuvo varias noches en las que la hizo suya. Tras el secuestro y posesión a la fuerza, la mujer terminó aceptando ser su esposa y así se convirtió en la cuarta pareja del narcotraficante.

La quinta fue Emma Coronel, con una diferencia de edad de 25 años. Se casó con ella cuando tenía 18 años y acababa de ser Reina de Belleza.

La última fémina que apareció relacionada con “El Chapo”, fue la diputada panista Lucero Guadalupe Sánchez López, a quien llevó el abogado del narcotraficante y con documentación falsa logró que ingresara para visitarlo.

Por un tiempo no se supo quién había sido la misteriosa visitante y cuando se hizo público, la legisladora lo negó asegurando que nunca visitó el penal del Altiplano.

Para la mentalidad de “El Chapo” no había mujer que pudiera resistírsele, las convencía con halagos y cortejos, con regalos costosos, dinero en efectivo (se hablaba hasta de un millón de dólares) o bien con metralleta en mano.

¿CUÁNTO TIEMPO HA ESTADO PRESO?

Con tres condenas por los delitos de cohecho y asociación delictuosa, que sumaron 20 años y nueve meses (hasta la fecha no hay una sola por narcotráfico), pero de darse sumarían varias décadas más, “El Chapo” Guzmán había estado nueve años, 11 meses y 12 días en los penales de Puente Grande, Guadalajara, Jalisco, en El Altiplano, de Toluca, Estado de México y en el Centro Federal de Ciudad Juárez, Chihuahua.

La primera captura de Guzmán fue el 9 de junio de 1993, en la frontera de Guatemala con México, cerca de Ciudad Cuauhtémoc, Chiapas y se fugó el 19 de enero de 2001, del penal de “alta seguridad” de Puente Grande, tras haber sido llevado inicialmente al entonces llamado penal de Almoloya, de donde fue cambiado a la cárcel jalisciense el 22 de noviembre de 1995, es decir que permaneció cautivo siete años y siete meses.

La segunda detención, fue realizada el 22 de febrero de 2014, en Mazatlán, Sinaloa, y para que, supuestamente, no se escapara, lo llevaron a su antigua estadía, pero ya rebautizada con el nombre de La Palma y finalmente El Altiplano, donde la historia de repitió, pues solamente estuvo tras las rejas un año cuatro meses.

En total, el escurridizo “Chapo” permaneció preso ni el 10 por ciento, de cuando menos 100 años de prisión que le tienen contemplados, considerando que aún están pendientes varios procesos por delitos contra la salud.

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