UNA FORTUNA DESCOMUNAL

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

DOS DE SIETE PARTES

​Alrededor de Yunes Linares se han tejido historias que lo mismo lo ligan con la corrupción que con el narcotráfico: Dos pilotos de área de Servicios Aéreos de Veracruz –Esdras Morales y José Luis Crisanto – están desaparecidos luego de que, a principios de la administración de Yunes Linares como gobernador, desatendieron un llamado de Manuel Muñoz Ganem, operador financiero de Yunes, para realizar un vuelo urgente a la Ciudad de México.

El primero era director de Servicios Aéreos de Veracruz, con sede en el Aeropuerto “El Encero”; el segundo fungió como subdirector de Ingeniería y Compras en esa misma área durante los primeros 49 días del gobierno de Yunes Linares.

Morales y Crisanto, así como el piloto Andrés Vargas, estaban a cargo del avión King Air 90, propiedad del empresario Rodrigo Campos, concesionario de la empresa Comex en Veracruz, el cual Yunes Linares utilizó durante su precampaña y su campaña política, en abril de 2016.

En esa fecha los pilotos organizaron una fiesta en el puerto de Veracruz, en la cual hubo de todo: Alcohol, mujeres y cocaína. Tan desvelados estaban que no pudieron atender el llamado del encolerizado Muñoz Ganem, a quien le urgía trasladarse a la Ciudad de México.

Cuando Morales y Crisanto se reportaron fueron despedidos por el hombre encargado de las finanzas personales de YunesLinares. Desde entonces están desaparecidos.

Pero eso no es todo: Durante la precampaña y la campaña oficial de Yunes a la gubernatura y hasta los primeros 49 días de su gestión como gobernador, los pilotos del King Air 90 fueron comisionados para realizar vuelos a Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y otros países de Centroamérica, supuestamente con un objetivo específico: Rastrear propiedades del exgobernador Javier Duarte de Ochoa y de sus socios Vicente Benítez González, quien fue diputado local y presunto artífice del esquema de las empresas fantasmas mediante las cuales Duarte desvió dinero público a cuentas privadas dentro y fuera de México.

En ese momento, Yunes Linares tenía la mira puesta en Benítez González, quien es señalado de amasar una fortuna descomunal y de tener propiedades millonarias en Costa Rica, de donde es oriunda su esposa. Pese a las evidencias, Yunes lo perdonó a cambio de la información que le aportó sobre las maniobras de Duarte para usar el dinero público con fines personales. Por eso a Benítez le llaman desde entonces “El traidor”.

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