InicioNacionalUNO DE SUS HOMBRES, EL VERDADERO CAPTOR DE RÍOS GALEANA

UNO DE SUS HOMBRES, EL VERDADERO CAPTOR DE RÍOS GALEANA

*Mateo Ugalde, uno de los principales hombres de confianza del “Feyo” proporcionó los datos para dar con la guarida del peligroso delincuente

SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

(Cinco de seis partes)

Ciudad de México.- Sería 20 años después, tras la detención de Alfredo Ríos Galeana en los Estados Unidos cuando Aranda Zorrivas se animó a hablar.

El verdadero captor de Ríos Galeana no había sido él, sino uno de sus hombres.

Durante una de las últimas persecuciones, uno de sus principales lugartenientes resultó herido y en su huida se despojó de la chamarra que llevaba porque le impedía moverse con ligereza.

Nadie le dio importancia a la prenda ensangrentada hasta que uno de los agentes del comandante Aranda la examinó detenidamente y descubrió la etiqueta de una tintorería con la razón social “Bety”, pero sin dirección.

Con ese dato se dispuso a ubicar todas las tintorerías con ese nombre en el Distrito Federal que resultaron ser más de medio centenar y después a comparar las etiquetas hasta que llegó a la colonia San Juan de Aragón, donde correspondió la etiqueta.

Lo demás fue relativamente fácil, en la etiqueta estaba el nombre y la dirección del cliente: Mateo Ugalde, uno de los principales hombres de confianza del “Feyo” que proporcionó los datos para dar con la guarida del peligroso delincuente.

Fue detenido y llevado al Reclusorio Sur, donde el ocho de febrero de 1985 fue declarado formalmente preso, junto con sus cómplices, por robo calificado, lesiones contra agentes de la autoridad, daño en propiedad ajena, tres homicidios calificados, entre ellos el del policía preventivo Alejo Ramos López, disparo de arma de fuego contra agentes de la autoridad, lesiones calificadas y evasión de presos.

Todo apuntaba a que pasarían muchos años para que el temible “Enemigo Público Número Uno” quedara libre e incluso hubo quien lo daba ya por muerto en prisión, pero no fue así.

El 22 de noviembre de 1986, Ríos Galeana se dirigió por el túnel del reclusorio llamado “El Kilómetro”, para una diligencia en el juzgado que llevaba su causa.

El reo llegó al Juzgado 33 de lo Penal y justo en ese momento, cuando “El Feyo” aparecía tras la rejilla de prácticas, por el lado de la calle, llegó un comando fuertemente armado, seis hombres y una mujer, y lanzaron una granada contra uno de los muros del inmueble.

Simultáneamente dispararon en ráfaga obligando a tirarse al piso a todos los ahí reunidos, luego lanzaron otra granada, esta vez de humo y cuando finalmente el ambiente se aclaró y hubo visibilidad, “El Feyo” y varios de sus cómplices habían escapado.

Después de su espectacular fuga se le perdió la pista durante varios años hasta que el 16 de enero de 1992, protagonizaría otra espectacular y sangrienta fuga de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla, junto con José Bernabé Cortés Mendoza, alias “El Marino”, a quien antes rescató a sangre y fuego cuando era trasladado del Reclusorio Norte al Oriente.

En esa ocasión fueron liberados Álvaro Darío de León Valdez, “El Narcosatánico” o “El Duby”; Leonardo Montiel Ruíz, “El León”, compadre de Ríos Galeana y uno de los autores del robo del siglo a Seguritec; Nicolás Andrés Caletri López, secuestrador y homicida; Héctor Cruz Nieto, Bernardo Guerra Villalobos, Ricardo Arredondo Argüello, Roberto Nieves Juárez y Jorge Rodríguez Sáenz.

Previamente fueron introducidas armas a la penitenciaría con las que los reos sometieron a balazos a los guardias de una de las torres de vigilancia, escalaron con cuerdas una barda de cuatro metros de altura y saltaron al exterior.

A las afueras del penal los esperaban “El Feyo”, “El Marino” y varios cómplices más que les ayudaron a consumar el escape.

Sin embargo, de acuerdo a investigaciones policíacas, tras la escapatoria masiva de la penitenciaría, Ríos Galeana desapareció de la escena criminal y no se volvió a saber nada del temido hampón.

Tiempo después se sabría que la vida de Ríos Galeana había tomado otra directriz totalmente distinta.

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