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YUCATÁN: BANCARROTA COMERCIAL

 

*La falta de apoyo del Gobierno Estatal durante la pandemia por Covid-19 provocó en Yucatán el cierre de más de cuatro mil 500 tienditas y, a duras penas, subsisten cerca de tres mil. Se perdieron 30 mil empleos

*»Ni siquiera un gel antibacterial nos dio el Gobierno y, debido a que ni la Comisión Federal de Electricidad ni el Servicio de Administración Tributaria perdonó, los pequeños comerciantes prefirieron bajar sus cortinas». 300 mil pobres en Mérida

Redacción /Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión De México  

Mérida. – La falta de apoyo del Gobierno Federal y Estatal durante la pandemia por Covid-19 provocó en Yucatán el cierre de poco más de cuatro mil 500 tienditas y, a duras penas, subsisten cerca de tres mil, además se perdieron 30 mil empleos.

Desafortunadamente, el mayor apoyo se da a las grandes empresas, a las firmas transnacionales, dejando a un lado a los pequeños comercios, los cuales evitaron la propagación de la letal patología de rápida transmisión.

A pesar que los pequeños comercios son los que generan el 70 por ciento de los empleos en el país y es el eslabón más importante del dinamismo socioeconómico, no fueron tomados en cuenta y las secuelas son negativas.

La desidia del Presidente Andrés Manuel López Obrador y del Gobernador Mauricio Vila Dosal fue mortal para el 50 por ciento de las tienditas establecidas en todo el país, así como en el Estado, respectivamente.

El Presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), Jorge Cardeña Licona, aseveró que esa falta de voluntad política provocó la desaparición de miles de tienditas de la esquina.

«Ni siquiera un gel (antibacterial) nos dio el Gobierno (Estatal y Federal) y, debido a que ni la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ni el Servicio de Administración Tributaria (SAT) perdonó, pues los pequeños comerciantes prefirieron bajar sus cortinas», acotó.

Incluso muchas personas se tuvieron que refugiar en el comercio informal, pues estos pequeños empresarios vieron disminuidas sus ganancias en un 70 por ciento. Lamentablemente, de igual forma miles de personas se quedaron sin empleos.

Expresó que durante los poco más de 13 meses que ha durado la pandemia por Covid-19, fueron cuatro mil 500 los pequeños comercios que cerraron sus puertas.

En México, el primer infectado de Covid-19 apareció el 27 de febrero de 2020 y, 16 días después, el 12 de marzo, se registró el primer caso en Yucatán, por lo que ya transcurrieron más de 13 meses.

«La falta de solvencia económica y los pagos fiscales provocaron la desaparición de miles de pequeños comercios, pues ni el SAT ni la CFE perdonó el pago», subrayó.

Otro garrafal error gubernamental fue el negar los servicios a las personas de la tercera edad, pues «no tomaron en cuenta que la mayoría de los propietarios de los pequeños comerciantes son pensionados y jubilados».

Por ende, muchos optaron por cerrar, mientras otros optaron por el cambio de giro, es decir, cerca de mil 500 comercios en el Estado tuvieron nuevos propietarios, los cuales eran jóvenes y, por ende, podían hacer todos los trámites y diligencias, sin problema alguno.

Además de los millones de contagios y defunciones que en México causó el Coronavirus 2 del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS-CoV-2), causante de la enfermedad Covid-19, fueron también millones las personas que perdieron su empleo.

Todos ellos se las tuvieron que ingeniar para subsistir ante la pandemia, por lo que crearon sus propios comercios de ropa, accesorios de telefonía celular, comida, de verduras, fruterías, etc., y millones de estos no están dados de alta ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

«De una forma u otra hay que subsistir, hay que llevar el recurso económico a la casa», abundó.

La mayor problemática se registró en el Sur de la ciudad, donde es mayor el desempleo y la pobreza, incluso cerca del 40 por ciento de la población no tiene acceso a la canasta básica.

Cardeña Licona afirmó que la reubicación de paraderos de autobús en el Centro Histórico de Mérida, así como la colocación de los maceteros, provocaron un serio problema para los comerciantes de ese sector, establecidos en el primer cuadro de la ciudad.

Asimismo, el cierre del malecón de Progreso por las afectaciones que traería a sus agremiados en el marco de la Semana Santa, pues consideró tal postura como errónea e «injusta», ya que las y los comerciantes «oxigenan» su economía en esas fechas por la vasta afluencia de turismo, que año con año acude a disfrutar la playa.

Cabe señalar que tras la reubicación de los paraderos hubo un repunte de ventas, lo que demuestra que el programa gubernamental estaba mal hecho.

Perspectiva PNUD

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que las pequeñas y medianas empresas (PyMES) en América Latina y el Caribe (ALC), pero sobre todo aquellas de menor tamaño, son las que más padecen el impacto de la crisis causada por el Covid-19.

Tal impacto es evidente en México y Yucatán no se queda atrás, por lo que la recomendación al Gobierno es invertir más en este sector.

Las empresas de todos los tamaños se han visto afectadas negativamente por la pandemia en todos los países. Sin embargo, las PyMES, y en particular las pequeñas empresas, han experimentado mayores caídas sostenidas de las ventas, así como han afrontado mayores tasas de cierres permanentes que las grandes empresas.

De acuerdo con el documento del Director Regional del PNUD, Luis Felipe López-Calva, en el caso de las empresas y la capacidad de responder ante un periodo de vacas flacas, el tamaño importa.

«Su tamaño también es importante. A menudo, las empresas más grandes pueden tener una mayor capacidad para capear una crisis como la del Covid-19. Por ejemplo, si su tamaño les permite acumular una mayor reserva de efectivo, obtener un acceso más fácil a la financiación, invertir en infraestructura de teletrabajo, adaptarse a la prestación de servicios de entrega a domicilio o diversificar su negocio en múltiples ubicaciones», estableció.

Para la ONU, la importancia de las PyMES estriba en que América Latina y el Caribe, al igual que en muchos países de ingresos medios y bajos, son una fuente primaria de empleo y un proveedor clave de bienes y servicios para gran parte de la población.

«Se calcula que las PyMES representan hasta el 99.5 por ciento de todas las empresas de la región, el 60 por ciento de la población empleada y el 25 porcentual del PIB», sostuvo.

El PNUD reconoce que no tiene datos suficientes para un análisis pormenorizado, pero según el Inegi, entre mayo de 2019 y septiembre de 2020, en México cerraron definitivamente un millón de empresas micro, pequeñas y medianas, es decir 20.8 por ciento del total.

El PNUD defiende la importancia de invertir tanto en la resistencia como en la productividad de estas pequeñas y medianas empresas, para que puedan convertirse en un fuerte motor de la recuperación económica en la región.

Para ello, propone a los países de la región que aborden «algunas de las barreras estructurales a las que se enfrentan las PyMES, como el acceso a la financiación, las inversiones en digitalización e innovación, las cargas regulatorias o los desafíos más amplios en el entorno propicio».

El 63 por ciento de los fondos públicos por el Covid-19 en países pobres van a grandes empresas.

Mientras, el 63 por ciento del promedio de los fondos públicos ofrecidos durante la pandemia en nueve países en desarrollo fueron a parar a grandes empresas, en lugar de destinarse a seguridad social o a PyMES y otros sectores económicos necesitados.

300 mil pobres

No hay que perder de vista, por ejemplo, que de acuerdo con las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en Mérida radican cerca de 300 mil personas en pobreza y que una proporción muy importante de la población ocupada hasta finales de 2019, poco más del 47 por ciento, lo hacía en condiciones de informalidad.

A estas alturas de la crisis ya no hay discusión de que la pandemia ha resultado tan letal para la salud pública como para la economía, en función de las empresas que han debido cerrar y de los empleados y trabajadores que han perdido su trabajo

Por supuesto que Mérida no ha sido la excepción: hoteles, restaurantes, plazas comerciales, cines, salas de cultura y un amplio etcétera han tenido que cerrar. El costo más alto del cierre de las actividades ha sido sin duda el gran desempleo que se viene generando y que seguro irá en aumento ante la amenaza de una pandemia.

¿Se ha puesto usted a pensar qué ha sido durante estas semanas de las y los jóvenes indígenas que hasta hace poco vendían sus productos textiles en el Centro de Mérida, Paseo de Montejo y lugares más turísticos de la Entidad?

O de los miles de empleados de los principales restaurantes, taquerías y fondas de la ciudad, como la cafetería Colón. O de los cientos de trabajadores de las diversas casas comerciales, cines, bares y lugares de recreación, de plazas y centros turísticos de la ciudad, por citar sólo algunos ejemplos.

Los programas anunciados tanto por el Gobierno Federal como por el Estatal para hacer frente a la situación no parecen ser suficientes para contener la avalancha de desempleo en curso y la que previsiblemente irá en ascenso durante los próximos meses, aun en el supuesto de que la economía entrará en recuperación en el corto plazo.

El Programa de Seguro de Desempleo puesto en marcha por el Gobernador Vila también ya probó ser insuficiente frente a los demandantes. Muchos sectores de la economía no se recuperarán tan rápido. El sector hotelero, turístico y, en general, la actividad económica de contacto, como los restaurantes, cines y bares, sufrirán por varios meses, o muchos ya no abrirán.

«Los programas anunciados tanto por el Gobierno Federal como por el Estatal para hacer frente a la situación no parecen ser suficientes para contener la avalancha de desempleo en curso y la que previsiblemente irá en ascenso durante los próximos meses».

Perspectiva nacional

El 27 de junio de 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó estadística básica de los Resultados Oportunos de los Censos Económicos 2019 a propósito del Día de las micro, pequeñas y medianas empresas.

En dicho año, el sector privado y paraestatal del país estaba conformado por cuatro millones 773 mil 995 unidades económicas.

De ellas, el 95 por ciento son tamaño micro, con menos de 10 personas ocupadas, y el cuatro por ciento son pequeñas, las cuales tienen entre 11 a 50 empleados.

Asimismo, el 0.8 por ciento son medianas empresas, entre 51 a 250 trabajadores, y sólo el 0.2 porcentual restante son grandes, con al menos 251 personas.

En estos 4.7 millones de negocios laboraron 26 millones 561 mil 457 personas, de los cuales, el 37.8 por ciento trabajaron en micronegocios; el 14.7 por ciento en negocios pequeños; el 15.9 por ciento en medianos; y el 31.6 porcentual en las unidades económicas grandes.

Del total de ingresos que generan las empresas y los establecimientos en el país, 14.2 por ciento fueron producidos por los micronegocios; el 16.1 por ciento por los pequeños; el 21.9 por ciento por los negocios medianos; y el 47.8 porcentual por los grandes.

Los Censos Económicos 2019 constituyen la base de la estadística económica del país, ya que muestran la estructura de la actividad de las unidades económicas (establecimientos y empresas), además de que permiten conocer sus principales características y generar indicadores económicos con un gran nivel de detalle geográfico, sectorial y temático.

En los Censos Económicos se utiliza el número de personas ocupadas como criterio para clasificar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPyMES) y a las empresas grandes.

De acuerdo con el Inegi, se consideran microempresas a las que tienen de cero a 10 personas ocupadas, pequeñas a las que tienen entre 11 y 50 personas, medianas a las que tienen entre 51 y 250 personas, y grandes a las que tienen más de 250 personas ocupadas.

De acuerdo con un estudio del Inegi, efectuado antes del inicio de la pandemia, uno de cada cinco dueños de MIPyMES del país prefieren que no crezca su negocio por la inseguridad, la tramitología y los costos que se pueden generar, entre otras cosas.

La razón principal por la que no desea crecer un negocio es porque está satisfecho con lo que tiene, con casi 47.5 por ciento; en segundo lugar están las complicaciones administrativas con 24.5 por ciento; le sigue el temor a la inseguridad, con el 18 por ciento; y el 5.8 porcentual, por trámites costosos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas 2018 del Inegi, el 21 por ciento de los negocios de estos tamaños utiliza aun un cuaderno o libreta de apuntes para manejar su contabilidad; el 18 por ciento no tiene registros contables y el 50.4 porcentual cuenta con un servicio de contador.

Existe una diferencia entre las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, porque en el caso de las primeras el 21.6 por ciento utilizan las libretas de apuntes como herramienta contable, mientras solamente el dos por ciento de las PyMES lo hacen, porque en su mayoría, casi 60 por ciento optan por un contador y el 33.5 porcentual tienen un software para llevar su contabilidad.

Las características estructurales de las MIPyMES son un fenómeno que evoluciona con lentitud, por lo que son muy similares los datos de las encuestas de 2011 y 2015 con las de 2018, pero en junio próximo se conocerá el impacto del Covid-19.

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