InicioNacionalYUCATÁN: ESPAÑOL SE ROBÓ UNA IGLESIA

YUCATÁN: ESPAÑOL SE ROBÓ UNA IGLESIA

 

Redacción/Sol Yucatán/ La Opinión de México 

Maxcanú, Yucatán.- Un abusivo y prepotente sujeto de origen español se ha ensañado con familias indígenas de esta Comisaría al sentirse dueño de todo el pueblo, y se da el lujo de controlar a las autoridades municipales para que no entreguen apoyos a los pobres.

Por si fuera poco, hay quienes han trabajado con David Palos Díaz y les grita como si fueran sus esclavos, olvidándose que se encuentra en un país que no es el suyo y que tiene que respetar los usos y costumbres de los indígenas mayas.

Don Jorge Cauich Cantún tiene 70 años de edad, se encuentra postrado en una hamaca y para caminar se apoya en un bastón, pues sus piernas ya no le responden pero, hace seis meses que dejó de trabajar por sus enfermedades, sin embargo, nunca fue asegurado por su patrón, el español, y requiere de una operación pero le cobran 40 mil pesos, por lo que sufre de fuertes dolores y no sabe qué hacer.

“Primero trabajé con la ex dueña Sara Arigunaga 10 años, pero le vendió el casco a este señor David y luego estuve trabajando otros 20 años pero ya no pude seguir porque tengo desgaste de ligamentos.

Siempre he tenido problemas porque me hicieron con un láser en la vejiga, él nunca me dio apoyo, al contrario, me decía “aquí vas a venir a recuperarte, tienes que estar acá”- Por no perder mi trabajo siempre cumplí, pero me infectó una vez y tuve que ir a la Cruz Roja porque no tengo Seguro Social, y me retiraron la sonda, nunca me dio Seguro en 20 años a pesar de que yo se lo pedía, él sólo me contestaba que lo que dijeran sus socios, uno de ellos es Juan Manuel Valles García, y que cuando la hacienda funcionara como hotel entonces me aseguraría”, dijo en entrevista este humilde hombre.

Hasta la iglesia se robó

Este extranjero también cercó el casco de la hacienda para que la gente no asistiera a misa a venerar al Santo Patrono San José, denuncia don Jorge.

“La iglesia quedó dentro del casco de la hacienda, le dicen el casco pero está amurallado todo alrededor- El cuando llegó prohibió el paso a la comunidad para que hiciera sus actividades religiosas, ahora en la casa de un señor que murió pedimos permiso para hacer misas y rosarios, ahí tenemos imágenes que nosotros fuimos comprando”.

En San José Chactún viven alrededor de 30 familias, sin embargo, han pasado alcaldes que quizás tuvieron la intención de ayudar, pero por miedo a este prepotente sujeto el apoyo nunca llegó.

“Lo invitaron al Ayuntamiento para arreglar el problema con los habitantes de la comunidad pero nunca accedió, él siempre dijo que si tuviera algo que arreglar lo haría con el gobernador y no con el alcalde.

Es muy especial, porque no le gusta platicar ni con la gente, incluso, les quitó el campo deportivo a los jóvenes, donde jugaban futbol, entonces, no tenemos iglesia, no hay campo, no quieren que se haga nada porque dice que es su hacienda

Habló con los de la Comisión Federal de Electricidad para que no bajen más luz, y cuando la gente va a la CFE les dicen que primero hablen con “el dueño” del pueblo.

Que tanto es su poder que le ordena a la Comisión, porque cada familia paga su recibo, nosotros fuimos los que trajimos la corriente acá en 1977, hicimos la solicitud ante el gobernador y nos la trajo, refirió este hombre de 70 años de edad.

Otro de los servicios que padecían era el agua, de unas la sacaban con sus cántaros para llevarla a sus casas, en el tiempo en que existía una desfibradora en el pueblo.

“No teníamos agua y la jalamos de los pozos, porque la familia Arigunaga nunca dijo que nos pondría tinacos para el agua, con una máquina de la desfibradora llenábamos unas pilas y de ahí la gente llenaba sus cántaros, pero cerró la fábrica y nos quedamos sin agua”, denunció.

Finalmente, don Jorge dijo que por 30 años de trabajo sábados, domingos y días festivos le dieron 19 mil pesos como liquidación, y como pensión recibe mil pesos mensuales, por lo que pide a las dependencias de Derechos Humanos  y de la Secretaría del Trabajo que lo orienten porque quisiera denunciar y por su problema de salud no puede trasladarse a Mérida

Necesita una operación que vale 40 mil pesos , pero además teme que el español lo corra de su casita y no tiene a dónde ir y también le preocupa su futuro sin dinero.

Por su parte, don Severiano Balam se encuentra postrado en una silla de ruedas, tiene parcialmente parálisis, no puede caminar, y como otros indígenas también trabajó con el español David Palos Díaz, pero de la igual forma nunca tuvo Seguro Social.

“Nos falta un líder que sepa moverse, con quien se puede hablar, habíamos invitado a los del INAH para que vea lo de la iglesia y que nos den documentos de propiedad  a cada dueño de casa, porque yo nací en esta propiedad hace 67 y no tengo los papales.

Este 20 de noviembre voy a cumplir 67 años, me pueden ver todo el día en esta silla de ruedas, pero todo el día mi cabeza me da muchas vueltas sobre lo que está pasando”, manifestó don Severiano.

También se siente dueño de la Comisión Federal de Electricidad, denuncia este hombre que se ve imposibilitado para caminar porque le dio parálisis en un 50 por ciento de su cuerpo.

“El nunca sale a ver qué necesidades hay en la comunidad, está como un casco, que no deja que bajen corriente aquí en el pueblo, si la Comisión Federal de Electricidad no es de él, por qué lo impide si de todos modos nosotros pagamos la corriente

Creo que por ser pobres abusa este sujeto, ojalá pudiéramos comunicarnos con el Presidente López Obrador para que meta las manos, que mande a alguien a revisar este problema”, concluyó diciendo este señor, quien señala que de no ser por la ayuda que recibe del programa 65 y más no tendría ni para comer, pues ya no puede trabajar en el campo como lo había hecho desde que tenía 9 años.

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