InicioNacionalYUCATÁN: MODERNO TERRATENIENTE

YUCATÁN: MODERNO TERRATENIENTE

 

*Ante el Registro Público de la Propiedad, Barrera Concha aparece como copropietario de varias propiedades, figurando familiares como prestanombres de los inmuebles marcadas como “adjudicación por herencia”

*Entre las siete propiedades a su nombre, posee dos terrenos de 400 metros cuadrados ubicados en zonas de playa del municipio costero de Dzemul

*Fueron adquiridos por la irrisoria suma de 50 mil pesos cada uno, siendo que su precio real en el mercado no bajaría del millón de pesos por lote, y lo oculta como un terreno con registro de tablaje catastral 333-C.

Redacción /Sol Yucatán/La Opinión De México  

Mérida. – Abusando de su poder, el presidente municipal con licencia que busca la reelección para Mérida, Renán Alberto Barrera Concha amasa una inmensa fortuna en tierras, mismas que se han visto beneficiadas con infraestructura durante su gestión.

Lo anterior queda expuesto con información proporcionada por el Registro Público de la Propiedad de Yucatán, en donde se manifiesta que cuentan al menos con siete propiedades, algunas de ellas que cuentan con servicios de calidad gracias al generoso municipio que encabeza.

Una de ellas, “adjudicada por herencia”, avalada en escritura pública número 625 con fecha 04 de septiembre del 2014, otorgada en la ciudad de Mérida, ante la fe del titular de la Notaría número 45 del municipio, Mauricio Alberto de Jesús Tappan y Repetto, es el solar con casa de mampostería de un piso, ubicado en la manzana Cien, sección Uno, número 437 de la calle 50, con 30 metros de frente por 33 de fondo, valuada en 6 millones 500 mil pesos.

Una segunda propiedad ubicada en la colonia Miguel Alemán, cuenta con una superficie de 288 metros cuadrados. Una más marcada con el número 444 interior de la calle 25, de la colonia Lázaro Cárdenas, traza una superficie de 133 metros cuadrados. Otro ejemplo, es el de un solar sin casa, ubicado en la manzana 10 de la sección 1, con número 439 interior, de la calle 50, con una superficie de 100 metros cuadrados.

En todas ellas, Barrera Concha aparece como simple copropietario del 25 por ciento de los bienes inmuebles, figurando familiares como prestanombres de las propiedades marcadas como “adjudicación por herencia”. En dichos documentos, figura la señora Ana María Concha Ávila, como poseedora del 50 por ciento, y Jorge Alejandro Barrera Concha, como dueño del porcentaje restante.

Destaca el hecho de que, en dichos documentos, el señor Jorge Alejandro Barrera Concha, funge como albacea y heredero de la sucesión testamentaria del señor Carlos Renán Ávila Gutiérrez, siendo él quien distribuye el porcentaje propiedad de los predios.

Hambre de tierras

El hambre de Renán por convertirse en un moderno terrateniente, dio inicio durante su gestión como regidor en el Ayuntamiento de Mérida de 2007 a 2010. En él, como miembro del cabildo trabajó en acciones en materia de desarrollo urbano, tomando conocimiento de terrenos abandonados en la ciudad.

Una vez dueño de tierras, y bajo el pretexto de una recaudación suficiente para atender las necesidades del municipio, durante su gestión entre 2012 y 2015, se preocupó por dar mayor valor catastral a los predios ubicados en su demarcación, al asegurar que no actualizarlos provocaría un grave demérito en el precio de la tierra, y malas prácticas en la compra venta de inmuebles.

Incluso modernizó el catastro para sus propios intereses, en el rubro de dar certeza jurídica a la propiedad inmobiliaria, su administración y transacciones legales y comerciales, sirviéndose de los servicios de notarios públicos a los que convocó de manera individual.

De igual manera, el 3 de junio de 2014, firmó un convenio de colaboración y coordinación en materia catastral con el Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán, con la finalidad de compartir la información que cada uno genera sobre los inmuebles y otorgar mayor certeza jurídica a los propietarios de los mismos, con los que prácticamente blindó sus intereses personales.

Pero no es la primera vez que se da a conocer su afiliación a la “Mafia Agraria”, como se les denomina a los despojadores de tierra. Ya en 2018, a unos días de las elecciones que lo llevaron a ser edil de Mérida por segunda vez, el entonces diputado federal por Morena, Mario Mex Albornoz, reveló en rueda de prensa, la compra de terrenos a bajo costo, tanto en áreas costeras, como de alta plusvalía de la Ciudad Blanca, por parte de Barrera Concha, en procesos totalmente irregulares y amañados.

Las operaciones inmobiliarias reveladas entonces, marcaban entre otros, dos terrenos de 400 metros cuadrados ubicados en zonas de playa del municipio costero de Dzemul, donde Barrera levantó una residencia de descanso veraniega a la cual acude los fines de semana, que fueron adquiridos por la irrisoria suma de 50 mil pesos cada uno, siendo que su precio real en el mercado no bajaría del millón de pesos por lote; y que oculta como un terreno con registro de tablaje catastral 333-C.

Entre sus propuestas para las elecciones de este año, está el crecimiento de la ciudad como el principal eje de sus proyectos, en el cual asegura “incentivará la reedificación del centro de la ciudad”, y en el que sin duda se verán beneficiados sus proyectos personales.

Y es que desde que llegó a la presidencia municipal por primera vez en 2012, no ha parado de acumular propiedades y a la fecha cuenta ya con 4 casas y al menos 6 terrenos con valor en el mercado inmobiliario mayor a los 20 millones de pesos, y que adquirió por menos del 10 por ciento de su valor real, valiéndose de su cargo y su experiencia en materia de desarrollo urbano.

De este despojo al patrimonio de los yucatecos, ha hecho coparticipe a sus regidores y funcionarios cercanos, a quienes durante su gestión ha beneficiado con el incremento de sueldos y salarios, gratificaciones y vales de despensa, para que se hagan de la “vista gorda”, en detrimento claro, del presupuesto público, mismo que ha manejado totalmente a su antojo en obras de refilón que no benefician al electorado.

Por si fuera poco, camino a su tercera re-elección, se le acusa del desvío de recursos para su campaña, al retener durante su gestión cerca de 150 millones de pesos, mismos que liberó en su tercer año, para impulsar obras que vino retrasando desde el 2018 y 2019, años en los que aseguraba no se tenían los recursos y ahora quiere presentar como logros de su trabajo, en obras de índole proselitista o en beneficio propio y de sus amigos.

Tal es el caso del desvío de 100 millones de pesos para la construcción del corredor Temozón-Cholul-Tixcuytún, que además de efectuarse con sobregiro de precio, solo ayudó a elevar la plusvalía de las mansiones cercanas; en vez de utilizar este recurso para beneficio de los habitantes de Tixcuytún, comisaría de Mérida, donde se carecía de dispensario médico, padecían graves problemas de alumbrado público, y aún hoy abundan las casa habitación con techos de láminas de cartón, y carecen de baños acordes para sus necesidades primordiales.

A Renán habría que recordarle el título de un cuento que León Tolstoi escribió en 1886: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? donde se manifiesta la ambición del ser humano. En él, su protagonista Pajom, es un campesino convertido en terrateniente al que ninguna extensión de tierra satisface.

Entre más tiene, más quiere. Al final de su vida, inducida prematuramente por él mismo al querer poseer tierras más allá de donde llegan los rayos del sol, la única tierra que finalmente necesitó, fueron dos metros de la cabeza a los pies para dar espacio a su sepultura.

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